En eureka, Tu Canal estamos de celebración porque ya se conocieron los nominados a los Premios TAL Colombia 2026, un reconocimiento que destaca el aporte de Colombia a la producción audiovisual latinoamericana, premiando contenidos que reflejan la creatividad, la diversidad y la innovación del país. Este año recibimos seis nominaciones que celebran el trabajo de un equipo comprometido con crear contenidos donde las niñas, los niños y los adolescentes participan, imaginan, preguntan, crean y transforman las historias que llegan a la pantalla.
Nuestras nominaciones son para eureka en acción y Ciudad Animal en la categoría Infantil / Juvenil / Educativo; De frente y con mente en la categoría Programa de Estudio; Lero Lero Animalero en Contenido Transmedia; Lero Lero Animalero Podcast en Universo Sonoro; y eureka, Tu Canal en la categoría Gran Premio Colombia.
Cada una de estas producciones representa una manera distinta de entender la televisión pública para las infancias, apostando por formatos innovadores, participativos y llenos de creatividad. ¿Ya conoces estas series? Vamos a hacer un repaso por cada una para que te animes a hacer maratón y de paso nos mandes toda la energía para estos premios.
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eureka en acción
En este contenido convertimos las preguntas difíciles y los temas que generan debate en una experiencia divertida. A través de sketches de ficción en tono de comedia, creados junto con las y los integrantes de la Generación eureka, y de entrevistas al estilo de los confesionarios de un reality, la serie invita a pensar, cuestionar y reír al mismo tiempo. Cada episodio nace de las ideas de las chicas y los chicos, quienes escribieron, actuaron y construyeron historias que hablan de lo que viven, sienten y piensan con mucho humor, imaginación y una mirada crítica sobre la realidad.
De frente y con mente
Este videocast abre la conversación sobre esos temas que muchas veces hacen falta alrededor de la mesa, allí Giselle Geney reúne a niñas, niños, adolescentes e invitados especiales para hablar con naturalidad sobre emociones, relaciones, cambios, miedos, dudas y muchos otros asuntos que hacen parte de la vida cotidiana. Entre juegos y experiencias personales, cada episodio demuestra que conversar también es una forma de aprender, comprender a los demás y descubrir que todas las preguntas merecen un espacio para ser escuchadas.
Ciudad Animal
Esta serie invita a descubrir una Bogotá llena de vida, donde zarigüeyas, copetones, ranas, libélulas y muchas otras especies comparten la ciudad con nosotros. De la mano de Juliana y Daniela Prieto, dos gemelas artistas y exploradoras, niñas y niños recorren parques, humedales y barrios para conocer a estos vecinos sorprendentes. Documental, animación y creación artística se mezclan en una serie donde la curiosidad permite mirar la ciudad desde una perspectiva diferente y reconocer la riqueza natural que habita muy cerca de casa.
Esta serie es una aventura protagonizada por Gael y Facundo, dos hermanos que, desde su curiosidad y amor por la naturaleza, invitan a descubrir la fauna silvestre de Bogotá. Ambos siguen pistas, exploran, juegan y crean obras de arte junto a Dido y a otras niñas y niños para conocer mejor a los animales que habitan la ciudad. Además, el universo de Lero Lero Animalero también se expande con un podcast que reúne a Gael y Facundo con expertos en una pijamada, en donde entre conversaciones e historias descubren nuevos datos sobre la fauna urbana, esta es la videopijamadacast.
Estas seis nominaciones son una celebración con cada una de las chicas, chicos y familias que siempre encienden el tele para ver eureka, Tu Canal, que nos dejan entrar a sus hogares, que nos siguen en redes y hacen que este proyecto sea cada vez más grande y que podamos seguir siendo un canal donde niñas y niños encuentran un espacio para participar, crear y ser escuchados. Ahora a cruzar los dedos y hacerle toda la fuerza a estas producciones.
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Cuando se habla de la independencia de Colombia, casi siempre aparecen nombres como Simón Bolívar, Antonio José de Sucre o Francisco de Paula Santander. Sin embargo, entre los héroes de esa época también tenemos un niño de apenas 12 años que realizó una acción tan importante que todavía se recuerda más de dos siglos después. Su nombre era Pedro Pascasio Martínez y nació en Belén, Boyacá, el 20 de octubre de 1807.
Pedro era un niño campesino que desde muy pequeño ayudaba en las labores del campo y conocía muy bien los caminos de su pueblo. En 1819, cuando el ejército libertador pasó por Boyacá durante la Campaña Libertadora, decidió unirse a las tropas patriotas. Su primera tarea fue cuidar los caballos del ejército y acompañar a los soldados durante el recorrido. Aunque parezca un trabajo sencillo, en aquella época los caballos eran fundamentales, pues gracias a ellos los soldados podían desplazarse, llevar mensajes, transportar alimentos y avanzar rápidamente por los difíciles caminos de montaña.
El 7 de agosto de 1819 ocurrió la Batalla del Puente de Boyacá, ese combate marcó un antes y un después en la historia del país porque permitió el triunfo del ejército libertador sobre las tropas españolas. Al terminar la batalla, muchos oficiales intentaron escapar por los campos cercanos y fue ahí cuando Pedro Pascasio tomó toda la relevancia, pues mientras recorría la zona junto con otro joven conocido como el Negro José encontraron escondido al coronel José María Barreiro, comandante del ejército español. Barreiro comprendió que había sido descubierto y trató de convencer al niño para que lo dejara escapar y como recompensa le ofreció una bolsa llena de monedas de oro.
Pero tranquis, no lo logró convencerlo y Pedro tomó una decisión que lo convertiría en uno de los personajes más recordados de la independencia: rechazó el soborno y llevó al comandante español hasta el campamento patriota para entregarlo como prisionero. La captura de Barreiro fue muy importante para consolidar la victoria del ejército libertador y el mismísimo Simón Bolívar reconoció la acción de Pedro Pascasio, lo ascendió al grado de sargento y prometió entregarle una recompensa de cien pesos.
Después de la guerra, Pedro regresó a Belén y volvió a trabajar como campesino, con el paso de los años recibió algunos homenajes, la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Boyacá aprobó una pensión para reconocer su servicio. Sin embargo, las dificultades para viajar hasta Bogotá hicieron que apenas pudiera cobrarla una vez. A pesar de esa situación, su historia siguió viva gracias a quienes la contaron de generación en generación.
Cuando miles de personas visitan el Puente de Boyacá, también recuerdan a aquel niño boyacense que hizo algo extraordinario con una decisión muy sencilla: actuar con honestidad, y justo por eso más de doscientos años después, Pedro Pascasio sigue siendo recordado.
Ahora que nos dimos una vuelta por el pasado, es momento de irnos al futuro con esta historia co-creada con la Generación eureka, con quienes hicimos este capítulo de eureka en acción.
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La alegría es una de las emociones más importantes que experimentamos a lo largo de la vida, pues cada vez que llega es para hacernos sentir bien frente a una experiencia que percibimos como positiva. Desde la psicología se entiende como una emoción de corta duración que surge cuando vivimos una situación agradable, alcanzamos una meta, compartimos con personas importantes para nosotros o recordamos un momento especial.
Aunque muchas veces pensamos que la alegría depende de grandes acontecimientos, en realidad suele estar relacionada con situaciones cotidianas, por ejemplo, llega cuando salimos a jugar con amigos, cuando recibimos un abrazo de mamá o papá, cuando sacamos 5 en un examen o cuando por fin logramos cuadrar una salida con ese parche que no vemos hace rato.
La alegría tiene una característica muy especial: invita a conectar con el presente, pues durante esos momentos prestamos más atención a lo que estamos viviendo y dejamos de concentrarnos, por un instante, en las preocupaciones y esa sensación de bienestar hace que enfrentemos las actividades diarias con una mejor disposición y que disfrutemos más de lo que hacemos.
Además de esto, la alegría también tiene efectos muy positivos sobre nuestra salud física, emocional y social, pues cuando una persona experimenta alegría suele sentirse con más energía para realizar sus actividades, mantener conversaciones, aprender cosas nuevas o resolver problemas. También favorece la creatividad, porque el cerebro funciona de una manera más flexible y encuentra soluciones con mayor facilidad.
Otro beneficio importante es que fortalece la confianza en uno mismo, pues ayuda a reconocer las propias capacidades y motiva a seguir intentando nuevos retos y esa sensación de satisfacción también influye en la autoestima y en la seguridad personal. Adicionalmente, las relaciones con los demás también se benefician, ya que compartir momentos agradables fortalece los vínculos familiares, mejora la convivencia y facilita la comunicación.
Por otro lado, la alegría ayuda a manejar mejor el estrés cotidiano y el cuerpo entra en un estado de mayor equilibrio lo que a su vez favorece el descanso, mejora la concentración y permite afrontar las dificultades con una actitud más tranquila.
¿Qué ocurre en el cerebro cuando sentimos alegría?
La alegría también tiene una explicación biológica y el gran protagonista es nuestro cerebro, el cual activa el llamado sistema de recompensa, una red de regiones cerebrales encargadas de generar sensaciones de bienestar y motivación, en ese momento se liberan varias sustancias químicas que influyen directamente en cómo nos sentimos.
Entre ellas están la dopamina y la seretonina. Siguiendo información de Harvard Brain Initiative, la dopamina participa principalmente en la motivación, el aprendizaje por recompensa y el control del movimiento, mientras que la serotonina interviene en la regulación del estado de ánimo, el sueño, el apetito y la respuesta al estrés.
Todas estas sustancias trabajan de manera conjunta, ninguna produce por sí sola la alegría, pero entre todas crean las condiciones para que nuestro cuerpo y nuestro cerebro respondan de forma positiva frente a las experiencias agradables.
Y para que el corazoncito se te llene un poquito de alegría, y actives todas estas sustancias en el cerebro, te vamos a recomendar algunas series que tienen todo para levantar el ánimo, regalar un buen rato y recordarnos que siempre vale la pena hacerle un espacio a las emociones que nos hacen sentir bien.
La alegría de ver ese animal que es nuestro favorito – Lero, Lero, Animalero
La alegría de desafiar miedos, vencerlos y pasar un momento inolvidable – Un día increíble
La alegría de conocer a alguien que admiramos mucho y además poder hacerle una entrevista – Generación eureka pregunta
La alegría de practicar un deporte que siempre te había parecido una nota – Chema te lo cuenta
La alegría de hacer parte de una banda de tu género favorito y junto a tus amix – Tus poderes, tu mundo
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En las extensas sabanas de los Llanos de Colombia y Venezuela, donde el horizonte parece no tener fin y los ríos recorren la tierra como grandes serpientes de agua, comenzó a nacer una de las expresiones culturales más importantes de nuestra región: el joropo. Hoy lo conocemos como música, baile y tradición, pero en sus orígenes era mucho más que eso. El joropo era una gran fiesta donde las familias, vecinos y amigos se reunían para compartir, cantar, bailar, comer y celebrar juntos. Por eso, cuando se hablaba de un joropo, no se hacía referencia solamente a una canción o a un baile, sino a todo un encuentro.
Muchos estudiosos creen que el joropo tiene relación con el fandango español, una fiesta popular acompañada de música y baile. Sin embargo, al llegar a América, esta tradición comenzó a transformarse y los habitantes de los Llanos fueron incorporando sus propias experiencias, sus formas de cantar y de bailar, hasta crear algo completamente nuevo. Así nació el joropo llanero, una manifestación cultural que reflejaba la vida del campesino, del trabajador de las sabanas y del hombre y la mujer que convivían diariamente con la naturaleza.
Los documentos históricos cuentan que una de las primeras menciones del joropo ocurrió en el año 1749. En esa época, el Gobernador de la Capitanía General de Venezuela, Luis Francisco de Castellanos, decidió prohibir un tipo de baile conocido como «joropo escobillao» porque consideraba que algunos de sus movimientos no eran apropiados para las costumbres de aquel tiempo y las personas que fueran sorprendidas bailándolo podían recibir castigos severos. Sin embargo, la prohibición no logró detener esta tradición y el pueblo siguió cantando, bailando y celebrando en secreto o en lugares apartados, demostrando el enorme cariño que sentía por el joropo.
Con el paso del tiempo, el joropo se convirtió en el sonido característico de los Llanos, los llaneros encontraban en sus canciones una forma de expresar sus alegrías, sus preocupaciones, sus historias de amor y su admiración por la naturaleza. En los versos se hablaba de caballos, ríos, atardeceres, trabajo en el campo y de la vida cotidiana, adicional, muchos cantantes desarrollaron una gran habilidad para improvisar, creando versos en el mismo momento en que interpretaban la música. Estas competencias amistosas entre cantores, conocidas como contrapunteos, siguen siendo una de las tradiciones más admiradas del folclore llanero.
La música del joropo se caracteriza por el sonido de tres instrumentos fundamentales: el arpa, el cuatro y las maracas. El arpa produce melodías rápidas y brillantes que parecen imitar el viento recorriendo la sabana; el cuatro, con sus cuatro cuerdas, aporta la armonía y el acompañamiento que sostienen la música; las maracas, de origen indígena, marcan el ritmo y aportan un sonido alegre que invita al baile. Por otro lado, durante las luchas por la independencia, muchos soldados llaneros participaron en los ejércitos libertadores. Ellos llevaron consigo sus costumbres, sus canciones y sus instrumentos, ayudando a que el joropo se difundiera por amplias regiones del continente. Con el tiempo, esta tradición se convirtió en un símbolo de identidad para millones de personas que habitan los Llanos colombo-venezolanos.
Hoy en día, el joropo sigue vivo gracias al esfuerzo de músicos, bailarines, maestros y familias que transmiten este legado a las nuevas generaciones. En escuelas, festivales y encuentros culturales, niñas y niños aprenden a tocar instrumentos, a bailar y a conocer las historias que forman parte de esta tradición, que, aunque estemos en la ciudad solo falta escuchar una tonada de un arpa para sentirnos inmediatamente ante uno de esos imponentes ríos que hacen más bello el Llano.
Y ahora sí que vamos a sentirlo cerquita, pues este 11 y 12 de julio llega a Bogotá Joropo al Parque para hacernos zapatear, cantar y sobre todo recordar que si hay algo muy hermoso que comparte Colombia y Venezuela es el joropo, su ritmo, sus historias y cada uno de las personas que han hecho de este género todo un tesoro.
La música definitivamente nos mueve un montón, y por eso hoy te queremos presentar a Ron Seven Red, una banda de chicos que conocimos en Generación eureka pregunta.
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Radamel Falcao García nació el 10 de febrero de 1986 en Santa Marta, una ciudad del Caribe colombiano, rodeado de sus padres: Radamel García y Carmenza Zárate. Desde muy pequeño escuchó historias de fútbol contadas por su padre, quien había sido jugador profesional en Colombia y Venezuela, de él heredó no solo el amor por el deporte, sino también la disciplina, la perseverancia y la convicción. Su nombre, Falcao, fue elegido en honor a un famoso futbolista brasileño admirado por su padre, sin imaginar que él también sería reconocido en todo el mundo.
Durante algunos años de su infancia vivió en Venezuela junto a su familia, allí practicó béisbol y disfrutó de muchas actividades deportivas, pero había algo que llamaba especialmente su atención: el fútbol. Cuando regresó a Colombia comenzó a participar en torneos infantiles y juveniles, donde rápidamente destacó, pasaba horas perfeccionando sus movimientos, aprendiendo a controlar el balón y soñando con convertirse algún día en futbolista profesional.
Radamel Falcao García en el fútbol nacional e internacional
Su talento creció tan rápido que el 28 de agosto de 1999, con apenas 13 años, debutó profesionalmente con Lanceros Boyacá en un partido frente al Deportivo Pereira. Aquel día se convirtió en el jugador más joven en disputar un encuentro oficial en el fútbol profesional colombiano. Después de llamar la atención por sus condiciones futbolísticas, en 2001 recibió una oportunidad que cambiaría su vida para siempre, pues el histórico River Plate de Argentina decidió incorporarlo a sus divisiones juveniles.
Cuando parecía que todo marchaba bien, apareció uno de los primeros grandes obstáculos de su carrera, una lesión de ligamentos lo obligó a permanecer varios meses alejado de las canchas, trabajando con paciencia en su recuperación, para que luego pudiera regresar más fuerte, de hecho después de eso finalmente debutó en el River Plate, donde comenzó a demostrar su enorme capacidad goleadora.
Sus actuaciones en Argentina despertaron el interés de importantes clubes europeos y en 2009 fue transferido al FC Porto de Portugal, donde alcanzó uno de los mejores niveles de su carrera, sus goles hicieron que expertos y aficionados comenzaran a considerarlo uno de los mejores atacantes del mundo.
Su siguiente destino fue el Atlético de Madrid, en España, donde fueron protagonistas su capacidad para aparecer en los momentos más importantes, su liderazgo, su espíritu competitivo y su carácter dentro y fuera de la cancha. Fue durante esos años cuando recibió el apodo de «El Tigre», un nombre que representaba su fuerza, valentía y determinación.
Su momento cumbre con la Selección Colombia llegó durante las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014, pues fue uno de los futbolistas que hizo posible que el país regresara a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia. Los colombianos soñaban con verlo liderar al equipo en el torneo más importante del planeta.
Sin embargo, el 22 de enero de 2014, mientras jugaba con el AS Mónaco en la Copa de Francia, sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda, los colombianos siguieron cada avance con esperanza, mientras el entrenador José Néstor Pékerman aguardaba hasta el último momento para tomar una decisión. Finalmente, el tiempo no fue suficiente y Falcao tuvo que ver el Mundial desde fuera de la cancha.
Pasó el tiempo, Falcao se recuperó y regresó a las canchas, continuó jugando en clubes importantes como Manchester United, Chelsea, Mónaco, Galatasaray y Rayo Vallecano. Aunque enfrentó nuevas dificultades y desafíos físicos, nunca dejó de trabajar con profesionalismo y su perseverancia se convirtió en un ejemplo para deportistas y aficionados. Además, con la Selección Colombia se convirtió en el máximo goleador de la historia del combinado nacional y cumplió otro de sus grandes sueños al disputar el Mundial de Rusia 2018, donde finalmente pudo marcar su primer gol en una Copa del Mundo.
Cuando parecía que ya había cumplido todos sus sueños, todavía quedaba uno muy especial, pues desde niño había sido hincha de Millonarios y durante años imaginó vestir esa camiseta, y finalmente en 2024 ese deseo se hizo realidad. Su llegada al equipo emocionó a miles de aficionados que habían esperado durante décadas ver a una de las mayores leyendas del fútbol colombiano defendiendo los colores del club bogotano.
Hoy Falcao es un referente para muchas niñas y niños por su perseverancia, pero también por ser uno de los jugadores más queridos y entregados al fútbol; no en vano todos nos sabemos de memoria el “¡Viva Colombia, viva Falcao!”.
Para seguir en mood deportivo, también te queremos mostrar cómo es el fútbol americano. No te pierdas este Chema te lo cuenta en el que aprenderemos cómo se practica este deporte en Bogotá.
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Hace mucho tiempo, cuando Colombia todavía no existía como la conocemos hoy y estas tierras formaban parte del Virreinato de la Nueva Granada, nació una niña que con los años se convertiría en una de las heroínas más admiradas de la historia. Su nombre era Policarpa Salavarrieta Ríos, aunque el pueblo la recordaría para siempre como La Pola.
Los historiadores han encontrado distintas versiones sobre el lugar exacto donde nació, la mayoría señalan a Guaduas, Cundinamarca; otros mencionan a Mariquita, Tolima y hay quienes hablan de Santafé de Bogotá. Lo que sí se conoce con certeza es que su familia vivió durante muchos años en Guaduas, Cundinamarca.
Policarpa llegó al mundo alrededor del año 1795, era hija de Joaquín Salavarrieta y Mariana Ríos. Su padre trabajaba en actividades agrícolas y comerciales, mientras que su madre se ocupaba del hogar y de la crianza de sus hijos. Durante sus primeros años, Policarpa creció rodeada del cariño de sus padres y hermanos.
La ubicación de Guaduas hacía que constantemente llegaran comerciantes, arrieros, militares y funcionarios que compartían noticias de lugares lejanos. Gracias a esas conversaciones, los habitantes conocían los acontecimientos que ocurrían en otras ciudades y en otros continentes y sin saberlo, aquellas historias fueron despertando en Policarpa un interés por los asuntos de su tiempo.
Cuando aún era una niña su familia decidió trasladarse a Santafé de Bogotá, la capital del virreinato, ahora nuestra ciudad. Allí la vida era muy diferente; las calles estaban llenas de actividad y el movimiento de personas era constante, y aunque todo parecía ir marchando bien, poco después ocurrió una tragedia que cambió por completo el destino de los Salavarrieta: ocurrió una epidemia de viruela se extendió por la ciudad, muchas familias sufrieron pérdidas dolorosas y la de Policarpa fue una de ellas, pues en pocos meses fallecieron su padre, su madre y dos de sus hermanos.
Tras la muerte de sus padres, los hermanos mayores buscaron la manera de salir adelante. Algunos ingresaron a comunidades religiosas, otros encontraron trabajo en diferentes regiones y Catarina, la hermana mayor, asumió la responsabilidad de cuidar a los más pequeños. De esta forma, Policarpa y su hermano Bibiano regresaron a Guaduas junto a ella.
El regreso al pueblo significó el comienzo de una nueva etapa de aprendizaje, Policarpa asistió a la escuela y aprendió a leer y escribir, también estudió doctrina religiosa, historia y diversas habilidades prácticas. Entre ellas destacó la costura, una actividad que dominaría con gran talento y que más adelante desempeñaría un papel fundamental en su vida.
Por aquellos años comenzaron a difundirse ideas que hablaban de libertad, igualdad y autonomía. En América numerosas personas cuestionaban el dominio colonial y soñaban con construir gobiernos propios. Los acontecimientos ocurridos en Europa y las luchas que se desarrollaban en otros territorios despertaban el interés de quienes deseaban cambios para la Nueva Granada y Policarpa poco a poco comenzó a comprender que muchas personas aspiraban a un futuro diferente.
El papel de Policarpa Salavarrieta, La Pola, en la independencia de Colombia
Durante su juventud conoció a Alejo Sabaraín, un joven inteligente y valiente que compartía los ideales patriotas. Entre ambos surgió una relación de cariño y admiración mutua. Soñaban con construir una vida juntos y formar una familia, sin embargo, los acontecimientos políticos pronto transformaron esos planes… En 1810 estallaron los movimientos independentistas en varias ciudades de la Nueva Granada y el ambiente cambió rápidamente.
Alejo Sabaraín se incorporó a las fuerzas republicanas, además, otros familiares y conocidos de Policarpa también participaron en campañas militares, mientras ella observaba cómo hombres y mujeres asumían diferentes responsabilidades para apoyar la causa. Tiempo después, Policarpa regresó a Santafé de Bogotá y allí encontró trabajo como costurera en hogares importantes de la ciudad. Su habilidad con las agujas y los tejidos le permitió entrar en contacto con familias de diversos sectores sociales y aquella situación le ofreció una oportunidad extraordinaria, pues gracias a su inteligencia y capacidad de observación, comenzó a reunir información valiosa para los patriotas. Nadie imaginaba que aquella joven dedicada a la costura estaba realizando una de las labores más importantes de la resistencia.
Con el tiempo se convirtió en una pieza fundamental de las redes de información patriotas. Llevaba mensajes secretos, ayudaba a coordinar encuentros y transmitía noticias sobre movimientos de tropas, planes militares y decisiones de las autoridades españolas. Su trabajo requería gran valentía, pues cada mensaje debía llegar a destino sin despertar sospechas.
La joven también ayudaba a reclutar simpatizantes para la causa independentista y para eso conversaba con personas de confianza, identificaba a quienes compartían los ideales patriotas y facilitaba contactos para quienes deseaban unirse a la lucha,, y mientras tanto, la situación política se volvía cada vez más difícil; las autoridades españolas intensificaron las persecuciones contra los patriotas, se establecieron controles más estrictos y aumentaron las capturas de quienes apoyaban la independencia.
A pesar de los peligros, Policarpa mantuvo su compromiso y junto a otros colaboradores organizó redes de apoyo para soldados y guerrilleros. Consiguió recursos, transmitió información estratégica y ayudó a mantener viva la comunicación entre distintos grupos patriotas. Por otro lado, su hermano Bibiano participaba activamente en estas tareas. Alejo Sabaraín también colaboraba en las actividades de inteligencia y los tres compartían el sueño de ver una patria libre y estaban dispuestos a realizar grandes sacrificios para alcanzarlo.
Sin embargo, las autoridades lograron descubrir parte de la red patriota, se hicieron capturas que permitieron obtener información sobre las personas involucradas y así varios colaboradores terminaron siendo descubiertos, lo que hizo que aumentara el peligro para todos ellos, pero la situación se volvió especialmente delicada cuando Alejo Sabaraín fue arrestado, tras esto las investigaciones avanzaron rápidamente y las sospechas comenzaron a dirigirse hacia Policarpa; un sargento conocido como Iglesias recibió la misión de localizarla.
La captura ocurrió en noviembre de 1817, Policarpa fue detenida y trasladada al Colegio Mayor del Rosario, que funcionaba como prisión. Allí enfrentó interrogatorios y un juicio militar, las autoridades la acusaron de colaborar con los patriotas y participar en actividades de espionaje. A pesar de las circunstancias, mantuvo una actitud firme, sus convicciones permanecieron intactas y durante los días de encierro mostró serenidad, dignidad y fortaleza.
El Consejo de Guerra la condenó a muerte junto con Alejo Sabaraín y otros patriotas. La fecha fijada para la ejecución fue el 14 de noviembre de 1817… Aquella mañana, numerosos habitantes de Santafé observaron el recorrido de los condenados hacia la Plaza Mayor. Policarpa caminó con paso seguro y cuando llegó el momento final le dirigió unas palabras al pueblo reunido.
La ejecución de una mujer tan joven produjo una profunda conmoción, muchas personas comenzaron a verla como un símbolo del sacrificio realizado por quienes luchaban por la independencia. Su figura adquirió un significado especial porque representaba el valor, la inteligencia y la participación activa de las mujeres en la construcción de la nación.
El recuerdo de La Pola permaneció vivo y escritores, poetas, artistas e historiadores narraron su historia, su imagen apareció en pinturas, esculturas, monumentos y hasta en el antiguo billete de $10.000, y cada uno de esas formas de rendirle homenaje son maneras de seguir teniendo en el presente todo lo que hizo en el pasado.
Ahora que nos dimos una vuelta por el pasado, es momento de irnos al futuro con esta historia co-creada con la Generación eureka, con quienes hicimos este capítulo de eureka en acción.
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Leicy María Santos Herrera nació el 16 de mayo de 1996 en Santa Cruz de Lorica, Córdoba, y creció en San Sebastián. Su papá, Elizaith Santos, había sido futbolista y fue una de las primeras personas en darse cuenta de que su hija tenía mucho talento. Por eso la acompañó desde sus primeros pasos en este deporte, a pesar de que para ese momento muchos pensaban aún, que el fútbol era un deporte para hombres y no para mujeres. Sin embargo, Leicy nunca dejó de perseguir lo que más le gustaba hacer.
Las canchas donde jugaba no eran grandes estadios ni tenían césped perfecto, eran terrenos de tierra donde pasaba horas practicando junto a niños de su comunidad. Allí aprendió a controlar el balón, a levantar la cabeza para encontrar a una compañera mejor ubicada y a desarrollar la visión de juego que años después la convertiría en una de las mejores mediocampistas de Colombia.
Cuando tenía apenas 12 años apareció una oportunidad que cambiaría su vida, pues fue invitada a realizar una prueba en el Club Besser de Bogotá, y aunque ir a la capital representaba muchos esfuerzos, sus padres decidieron apoyarla y lograron reunir el dinero para que Leicy pudiera hacer el viaje.
El inicio de la carrera futbolística de Leicy Santos
Al llegar a Bogotá, Leicy quedó impresionada, pues las instalaciones deportivas eran muy diferentes a todo lo que había conocido. Ver aquellas canchas verdes y amplias la hizo imaginar que algún día podría convertirse en futbolista profesional, sueño premonitorio porque así lo hizo, y en efecto el Club Besser fue el lugar donde inició esta travesía, donde otras personas pudieron ver lo buena que era en las canchas y gracias a eso fue convocada a la Selección Colombia Sub-17, convirtiéndose en una de las futbolistas más prometedoras de su generación, representando al país en competencias juveniles.
En 2015 vivió una experiencia muy importante en Estados Unidos, donde jugó para Iowa Central Community College, allí no solo mejoró como futbolista, sino que también conoció una nueva cultura deportiva y enfrentó desafíos que la ayudaron a crecer dentro y fuera de la cancha.
Al regresar a Colombia encontró una noticia que cambiaría la historia del deporte femenino en el país: la creación de la Liga Profesional Femenina. Leicy se unió a Independiente Santa Fe y se convirtió en una de las figuras del equipo. En 2017 participó en una temporada histórica y Santa Fe llegó a la final del campeonato, allí Leicy anotó el gol que aseguró el primer título profesional femenino del fútbol colombiano. Ese momento fue muy especial para ella, pues después de tantos años de sacrificios, pudo celebrar un campeonato junto a sus compañeras y compartir la alegría con sus padres, quienes habían hecho todo lo posible para ayudarla a cumplir sus sueños.
Su rendimiento siguió creciendo y pronto despertó el interés de clubes internacionales. En 2019 llegó al Atlético de Madrid de España, uno de los equipos más importantes del fútbol femenino europeo. Su fichaje representó un momento histórico para el fútbol colombiano, pues pocas jugadoras del país habían logrado consolidarse en clubes de ese nivel. Durante cinco temporadas en el Atlético de Madrid demostró toda su calidad, logrando que el club español conquistara títulos como la Supercopa de España y la Copa de la Reina, además de participar en la UEFA Women’s Champions League.
Leicy también se convirtió en una de las líderes de la Selección Colombia, desde su debut con el equipo en 2014 ha participado en importantes competencias internacionales como la Copa Mundial Femenina de Canadá 2015, los Juegos Olímpicos de Río 2016, varias ediciones de la Copa América y numerosos torneos amistosos.
Uno de sus mejores momentos con la selección llegó durante la Copa América Femenina de 2022, cuando Colombia realizó una gran campaña y alcanzó el subcampeonato del torneo. Leicy fue una de las futbolistas más destacadas del equipo gracias a su capacidad para organizar el juego, asistir a sus compañeras y generar oportunidades de gol.
En 2023 volvió a hacer historia durante la Copa Mundial Femenina disputada en Australia y Nueva Zelanda. Allí Colombia logró la mejor participación mundialista de su historia hasta ese momento y Leicy fue unas de las jugadoras que hicieron goles que nos quedaran en la memoria, uno de esos fue frente a Alemania, una de las selecciones más poderosas del fútbol femenino.
En 2024 inició una nueva etapa profesional al fichar por Washington Spirit, uno de los equipos más importantes de la National Women’s Soccer League (NWSL) de Estados Unidos, considerada una de las ligas femeninas más competitivas del mundo y durante la temporada 2026 fue reconocida como una de las futbolistas más destacadas de la liga e incluso fue incluida en el equipo ideal gracias a sus grandes actuaciones, goles y asistencias.
Fuera de las canchas, Leicy también trabaja para ayudar a niños y niñas de su tierra natal. A través de iniciativas sociales y deportivas busca brindar oportunidades a quienes sueñan con construir un mejor futuro por medio del deporte, tal como ella lo hizo cuando era pequeña. Hoy, Leicy Santos es considerada una de las mejores futbolistas colombianas de todos los tiempos y aquella niña que viajó desde Córdoba para perseguir una oportunidad terminó convirtiéndose en una referente del fútbol femenino colombiano y en una inspiración para miles de niñas y niños.
Luego de esta historia seguro quedaste con ganas de ver a otras chicas que aman el fútbol, por eso no te puedes perder este capítulo de Generación eureka pregunta, en el que hablamos con las chicas de Gol Star.
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Cúcuta fue el lugar que vio nacer a un niño destinado a tener al fútbol en el centro de su vida: James Rodríguez, quien llegó al mundo el 12 de julio de 1991, en una familia donde el fútbol formaba parte de la vida cotidiana, pues su padre también fue jugador profesional de equipos como Cúcuta Deportivo y Tolima.
A los 6 años James se fue a vivir a Ibagué y fue allí, donde acompañado siempre por el apoyo inquebrantable de su mamá, comenzó a pasar tardes enteras entrenando, soñando y perfeccionando esa zurda que tan lejos lo ha llevado. El primer gran rumor sobre aquel niño apareció en un torneo infantil realizado en ese momento en Medellín: Pony Fútbol. Allí, con la camiseta de la Academia Tolimense, empezó a hacerse notar, y ahí apareció el Envigado FC, donde debutó en primera división en 2006.
Luego llegó Argentina al Club Atlético Banfield, el cual apostó por aquel colombiano joven que aterrizó cargando sueños enormes, el cambio fue duro, intenso y desafiante, pero James encontró en el fútbol argentino el lugar perfecto para crecer. Con Banfield levantó un título histórico y comenzó a aparecer en los titulares de Sudamérica.
Europa ya lo esperaba y en Portugal el FC Porto, donde ganó títulos, brilló en torneos internacionales y comenzó a compartir cancha con grandes nombres del fútbol mundial. Tras esto llegó a AS Mónaco, donde estuvo entre 2013 y 2014.
Pero el verdadero momento que cambió su vida llegó en Brasil, durante el Mundial de 2014. Aquel torneo convirtió a James en un fenómeno global. Cada vez que tocaba el balón el mundo iba descubriendo a un colombiano que jugaba con elegancia. Entonces apareció el llamado imposible de ignorar: Real Madrid.
El estadio Santiago Bernabéu lo recibió como una estrella mundial. Bajo la dirección de Carlo Ancelotti vivió partidos inolvidables con goles, asistencias y una temporada que hizo pensar que el colombiano estaba listo para dominar el fútbol europeo durante muchos años, sin embargo, nuevos entrenadores, decisiones difíciles y menos minutos comenzaron a mover su carrera por distintos caminos.
Pasó a Alemania con el FC Bayern Munich, luego Inglaterra con Everton FC, después Catar, Grecia, Brasil y México. Cada país dejó aprendizajes y nuevas versiones de James. Algunas etapas estuvieron llenas de brillo y otras exigieron paciencia y fortaleza mental.
Mientras tanto, lejos de las canchas, el colombiano comenzó a construir otro camino: el de los negocios con restaurantes, marcas deportivas y proyectos empresariales que empezaron a crecer alrededor de su nombre.
Muchos creyeron que sus mejores capítulos habían quedado atrás, pero el fútbol siempre guarda espacio para los regresos, y ese regreso sucedió en la Copa América de 2024, donde volvió a aparecer el James líder, creativo y determinante. Con la camiseta amarilla sobre los hombros y la ilusión de todo un país acompañándolo, manejó los partidos con experiencia y talento. Colombia volvió a soñar de su mano y él volvió a sentirse protagonista.
Hoy, mientras hace parte del Minessota United FC y nos representa en el Mundial de 2026, James sigue caminando entre dos mundos: el del futbolista que todavía quiere competir al máximo nivel y el del hombre que construye un legado más allá de las canchas. Y aunque el tiempo avance, hay algo que permanece intacto: aquel niño de Cúcuta que un día entendió que el balón podía abrirle las puertas del mundo entero.
Para seguir hablando de fútbol no te pierdas este Generación eureka pregunta, en el que Lauren y Zara hablan sobre este deporte con las chicas de la escuela Gol Star.
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Llegó el momento del año que muchos estaban esperando: ¡estamos en vacaciones! Y sabemos que en estos días comienza la búsqueda de planes para hacer en familia, aprovechar el tiempo libre y vivir experiencias que nos enseñen cosas nuevas, nos diviertan y nos permitan compartir con las personas que queremos.
Como ya es tradición, BibloRed se pone la 10 y esta vez llega con una programación especial de BibloVacaciones, una temporada llena de actividades gratuitas para niños, niñas, jóvenes y familias enteras. Además, esta edición tiene un motivo especial: la celebración de los 25 años de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá.
Desde el 23 de junio y hasta el 5 de julio, las bibliotecas de la ciudad abrirán sus puertas para ofrecer laboratorios de creación, clubes de lectura, actividades de ciencia, música, juegos, exploración de huertas, talleres creativos y hasta emocionantes escape rooms.
La participación en las actividades es gratuita y está abierta al público según las edades indicadas en cada evento, así que ve y trae tu calendario para que marques, desde ya, tus favoritas.
Planes de las BibloVacaciones 2026 recomendadas para la familia
Una sinfonía de memorias vivas Una actividad para descubrir cómo el cuerpo también guarda historias, ritmos y recuerdos. Público: niños y niñas de 6 a 12 años y familias Lugar: Biblioteca Pública Gabriel García Márquez – El Tunal Fecha: 23 de junio Hora: 3:00 p. m.
Ciencia para crear y jugar Espacio donde las niñas y niños podrán experimentar, explorar y divertirse a través de la ciencia creativa, los juegos y los descubrimientos. Público: niños y niñas de 6 a 12 años y familias Lugar: Biblioteca Pública Usaquén – Servitá Fechas: 23, 24, 25, 26 y 27 de junio Hora: 10:30 a. m.
La biblioteca soñada Una invitación para imaginar y construir entre todos la biblioteca que queremos para el futuro. Público: primera infancia (0 a 5 años), niños y niñas de 6 a 12 años y familias Lugar: Biblioteca Pública CEFE Cometas Fechas: 24, 25 y 30 de junio Hora: 3:00 p. m.
Laboratorios de creación Un laboratorio de creación para jugar con los sentidos y descubrir nuevas formas de comunicarse, escuchar y compartir historias. Público: primera infancia, infancia y público general Lugar: Biblioteca Pública La Peña Fecha: 24 de junio Hora: 2:00 p. m.
¡Libros y texturas! Una experiencia para que las chicas y chicos exploren la biblioteca a través de diferentes materiales, sensaciones y libros. Público: primera infancia (0 a 5 años) Lugar: Biblioteca Público Escolar La Marichuela Fecha: 26 de junio Hora: 3:00 p. m.
Bestiario absurdo Animales, historias y mucha imaginación en una divertida sesión de lectura y creación. Público: niñas y niños de 6 a 12 años Lugar: Biblioteca Pública Bosa Fecha: 26 de junio Hora: 4:00 p. m.
¿Estás listo para escapar? Escape Room literario Una aventura donde los participantes deberán resolver acertijos, descifrar códigos ocultos y trabajar en equipo para completar el reto antes de que se agote el tiempo. Público: todo público Lugar: Biblioteca Pública Arborizadora Alta Fecha: 26 de junio Hora: 2:00 p. m.
Entre ecos y canciones para que las historias sigan vivas Una experiencia que mezcla lectura, música y creación colectiva para explorar la memoria y los sonidos que habitan los lugares. Público: todo público. Lugar: Biblioteca Pública Virgilio Barco Fecha: 26 de junio Hora: 2:00 p. m.
Memorias de pasión futbolera Un encuentro para compartir en familia alrededor del fútbol, la convivencia y la construcción de paz. Público: niños y niñas de 6 a 12 años. Lugar: Biblioteca Público Escolar Sumapaz Fecha: 26 de junio Hora: 11:00 a. m.
Tu huella en el planeta Una conversación sobre el impacto ambiental de la lectura y el papel de las bibliotecas sostenibles. Público: todo público Lugar: Biblioteca Pública Fontibón Fecha: 27 de junio Hora: 10:00 a. m.
Leer en familia Cuentos, lecturas en voz alta, imaginación y actividades para crear recuerdos inolvidables alrededor de los libros. Público: niños y niñas de 6 a 12 años y familias Lugar: Biblioteca Pública Francisco José de Caldas – Suba Fecha: 28 de junio Hora: 3:00 p. m.
Aves y cantos en la biblioteca Una jornada para disfrutar de la lectura, el juego, la ciencia y la observación de la naturaleza. Público: niños y niñas de 6 a 12 años y familias Lugar: Biblioteca Pública Rafael Uribe Uribe Fecha: 1 de julio Hora: 2:30 p. m.
Viajeros de papel: aventuras entre libros Un viaje por bosques encantados, ciudades misteriosas y mundos imaginarios a través de cuentos y relatos infantiles. Público: niños, adolescentes entre 13 y 17 años y familias Lugar: Biblioteca Pública Francisco José de Caldas – Suba Fecha: 2 de julio Hora: 2:00 p. m.
25 años de historias Una celebración especial para recordar, jugar y compartir en familia los 25 años de BibloRed. Público: niños y niñas de 6 a 12 años Lugar: Biblioteca Pública Gabriel García Márquez – El Tunal Fecha: 4 de julio Hora: 11:00 a. m.
Las BibloVacaciones se han convertido en uno de los programas más esperados por las familias bogotanas durante los recesos escolares. Este año, además de ofrecer espacios de diversión y aprendizaje, la programación se suma a la celebración de los 25 años de BibloRed, ¿y cómo no festejar a uno de los programas qué han permitido que muchas chica y chicos lleguen a la cultura, el arte y la lectura por medio de sus espacios? Te queremos mucho, Biblored, feliz cumple.
¿Quedaste ganas de conocer libros para chicas y chicos? No te pierdas este Generación eureka pregunta con Lizardo Carvajal.
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Este domingo, 21 de junio, será un día muy importante para Colombia, pues millones de personas saldrán a votar para elegir a quien ocupará el cargo más importante del país: la Presidencia de la República. Seguramente has escuchado hablar de campañas, candidatos, debates y elecciones y quizá te has preguntado: ¿qué hace un presidente?
Aunque vemos al presidente en las noticias, dando discursos, viajando a muchas regiones de Colombia o a otros países, su trabajo va mucho más allá de eso, pues muchas de las decisiones que toma pueden influir en la vida diaria de millones de personas. Para entenderlo mejor, imaginemos que Colombia es una casa en la que viven más de 50 millones de personas y donde hay muchas cosas que organizar: la educación, la construcción de carreteras, el funcionamiento de los hospitales, la seguridad de las ciudades y los campos, la protección del medio ambiente y las relaciones con otros países, es justamente el presidente es la persona encargada de dirigir gran parte de ese trabajo.
Sin embargo, no lo hace solo, trabaja acompañado por un gran equipo formado por ministros, consejeros y otros funcionarios que se encargan de diferentes temas. Por ejemplo, existe un ministro de educación, uno de salud, uno de cultura y muchos más, con quienes se buscan soluciones a los problemas del país y desarrollan proyectos para mejorar la vida de las personas.
Una de las tareas más importantes del presidente es asegurarse de que las leyes se cumplan, estas son las reglas que organizan la vida en sociedad y ayudan a que las personas puedan convivir de manera pacífica y justa. Cuando el Congreso aprueba una nueva ley, el presidente debe sancionarla y velar porque se aplique correctamente. Además, el presidente tiene la responsabilidad de proponer proyectos y planes para el futuro del país, por ejemplo, puede impulsar programas para mejorar los colegios, ampliar el acceso a la salud, construir nuevas vías o apoyar a las comunidades que más lo necesitan.
El presidente también representa a Colombia ante el resto del mundo; se reúne con líderes de otros países, participa en encuentros internacionales o firma acuerdos de cooperación, lo hace en nombre de todos los colombianos. Gracias a estas relaciones, el país puede fortalecer el comercio, promover la cultura colombiana y trabajar junto a otras naciones para enfrentar desafíos comunes.
Otra de sus responsabilidades es dirigir las Fuerzas Armadas y velar por la seguridad del territorio nacional. Esto no significa que pase sus días en operaciones militares, sino que es la máxima autoridad encargada de tomar decisiones relacionadas con la defensa y la protección del país.
Por otro lado, debe prestar atención a la economía. pues es el presidente quien participa en decisiones relacionadas con el presupuesto nacional, los recursos públicos y los planes para impulsar el desarrollo económico. Estas decisiones pueden influir en aspectos tan importantes como el empleo, las obras públicas y la inversión en servicios para la población.
Hay que decir que, aunque a veces pensemos que el presidente puede hacer cualquier cosa porque ocupa el cargo más importante del país esto no es así, pues en Colombia existen reglas muy claras que limitan su poder y una de ellas es la Constitución, la cual establece qué puede hacer y qué no puede hacer. Por ejemplo, el presidente no puede cambiar la Constitución por sí solo, no puede cerrar el Congreso ni las altas cortes. Además, muchas de sus decisiones son vigiladas por otras instituciones del Estado para evitar abusos y garantizar que se respeten los derechos de todos los ciudadanos.
Por eso, ser presidente implica una enorme responsabilidad, pues cada decisión puede afectar a millones de personas y tener consecuencias durante muchos años. Este domingo los colombianos decidirán quién será la persona encargada de asumir esa responsabilidad, y aunque muchos en este parche todavía no tienen edad para votar, comprender qué hace un presidente es una forma de conocer mejor cómo funciona la democracia y cómo se toman las decisiones que tienen impacto en el país que tanto queremos.