Signos en red

Autor: Laura Natali Cano Murillo

  • Un Río de Preguntas recibe dos nominaciones en importantes festivales internacionales 

    Un Río de Preguntas recibe dos nominaciones en importantes festivales internacionales 

    Tenemos muy buenas noticias: la serie Un río de preguntas fue nominada en dos de los festivales de animación más reconocidos del mundo, Cartoons on the Bay (organizado por la RAI, la empresa pública nacional de radio y televisión de Italia) y Chilemonos (festival calificador a los Premios Óscar), espacios donde llamó la atención por su trabajo visual, pero también por los temas que aborda y la manera en que lo hace.

    Y es que Un Río de Preguntas habla de temas que muchas veces son difíciles de conversar en casa, como el cuidado del cuerpo, las emociones, los secretos, la autoestima y la importancia de aprender a decir “no”, todo desde un lenguaje sencillo y cercano.

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    Los protagonistas son Valeria y Leonardo, dos mellizos que, junto a su perro Río, viven situaciones cotidianas que abren conversaciones importantes dentro de la familia para reconocer emociones, poner límites y buscar adultos de confianza cuando algo no está bien, todo esto con un objetivo: la prevención de abuso sexual en menores de edad.

    Justamente, uno de los puntos más valiosos de la serie es que también les habla a los adultos; a mamás, papás, cuidadores y profesores que muchas veces no saben cómo empezar este tipo de conversaciones; es por esto que la producción busca crear espacios donde las niñas y niños se sientan escuchados y seguros para hablar. Es importante resaltar, que además de los diez capítulos, el proyecto incluye guías pedagógicas y contenidos para familias y educadores, pensados para seguir conversando después de cada episodio.

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    No podemos dejar de felicitar a Marañacos, la casa productora detrás de esta serie, así como a la Alcaldía Mayor de Bogotá, quienes a través del programa Gente Convergente de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte impulsaron la creación de Un río de preguntas, y por supuesto, a todo el equipo de eureka que también lo hicieron posible.

    Recuerda que puedes encontrar esta serie en nuestro canal de YouTube o en nuestra página web: www.eurekatucanal.com. Adicionalmente, puedes encontrar otros contenidos relacionados con este tema en nuestras redes sociales, nos encuentras en Facebook, TikTok, Instagram y YouTube como @eurekatucanal

  • Hantavirus: lo que las familias deben saber 

    Hantavirus: lo que las familias deben saber 

    En las últimas semanas el hantavirus se ha convertido en uno de esos temas que aparecen en noticias, conversaciones familiares y redes sociales. Todo comenzó tras la emergencia sanitaria reportada en el crucero MV Hondius, donde varias personas presentaron síntomas asociados a esta enfermedad y se registraron fallecimientos. Desde entonces, muchas mamás, papás y cuidadores se han preguntado si existe algún riesgo para Colombia y qué tan preocupante es la situación.

    Frente a esto, el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud (INS) aclararon que en Colombia no se han confirmado casos de hantavirus y, por ahora, el riesgo sigue siendo bajo. Las autoridades explicaron que sí están haciendo seguimiento constante al tema y monitoreando lo que ocurre a nivel internacional, pero insistieron en que actualmente no existe una alerta sanitaria en el país relacionada con este virus.

    El hantavirus hace parte de un grupo de virus que se transmite principalmente por contacto con partículas contaminadas provenientes de roedores silvestres infectados, estas partículas pueden encontrarse en la orina, las heces o la saliva de los animales y llegar al aire, especialmente en lugares cerrados, bodegas, cuartos poco ventilados o espacios que llevan mucho tiempo sin limpiarse.

    Aunque es una enfermedad poco frecuente, sí puede llegar a ser grave y los síntomas suelen empezar como una gripa: fiebre, cansancio, dolor muscular y malestar general. En algunos casos puede avanzar y provocar dificultad respiratoria, por eso, las autoridades recomiendan consultar al médico si una persona presenta síntomas respiratorios o fiebre.

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    Se ha recomendado mantener hábitos de limpieza y cuidado del hogar, así mantener los espacios ventilados. En casa ayuda mucho evitar acumulación de basura o alimentos destapados, limpiar depósitos y bodegas con frecuencia. También vale la pena reforzar hábitos sencillos como lavarse las manos después de jugar al aire libre o antes de comer.

    Glosario para mamás y papás: pandemia, endemia, epidemia y brote

    Cada vez que surge una alerta sanitaria es normal empezar a escuchar términos como “pandemia”, “epidemia”, “endemia” o “brote”. Muchas veces los vemos en titulares o conversaciones, pero no siempre tenemos claro qué significa cada uno y eso puede generar más confusión o preocupación de la necesaria.

    Entender estas palabras ayuda muchísimo a hablar del tema en familia de manera tranquila y clara, especialmente con niñas, niños y adolescentes que suelen hacer preguntas cuando escuchan noticias relacionadas con enfermedades. Por eso aquí te contamos, de forma sencilla qué significa cada concepto.

    ¿Qué es una pandemia?

    Una pandemia ocurre cuando una enfermedad nueva logra expandirse por muchos países y continentes al mismo tiempo, afectando a una gran cantidad de personas. Es decir, deja de ser un problema local y se convierte en una situación global.

    El ejemplo más cercano para todos fue el COVID-19, pues durante esos años vimos cómo prácticamente todo el mundo tuvo casos al mismo tiempo y cómo cambiaron muchas rutinas de la vida diaria. Las pandemias suelen requerir medidas internacionales porque el impacto ocurre de manera simultánea en muchos lugares.

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    ¿Qué es una endemia?

    La endemia ocurre cuando una enfermedad está presente de manera habitual en una región específica o dentro de una población determinada. Eso no significa necesariamente que exista una emergencia, sino que esa enfermedad hace parte de la realidad frecuente de ese lugar.

    Hay enfermedades que aparecen constantemente en ciertas zonas tropicales o durante épocas específicas del año. Algunas permanecen relativamente controladas y otras pueden aumentar dependiendo de factores como el clima, las condiciones de vida o el acceso a vacunación y atención médica.

    Los expertos clasifican las endemias según la intensidad con la que se transmite una enfermedad.

    La endemia hipoendémica tiene una transmisión baja y poco impacto en la población; la mesoendémica aparece en comunidades pequeñas y puede variar en intensidad; la hiperendémica tiene una transmisión persistente durante ciertos periodos y puede afectar a muchas personas; y la holoendémica es la de mayor intensidad, con transmisión constante y amplia distribución geográfica.

    ¿Qué es una epidemia?

    Una epidemia sucede cuando el número de casos de una enfermedad aumenta más de lo esperado en una comunidad o región durante un tiempo determinado. Es decir, aparecen muchos más casos de los que normalmente se verían.

    Las epidemias pueden ocurrir por distintas razones: baja vacunación, cambios climáticos, dificultades en el acceso a servicios de salud o incluso situaciones de emergencia humanitaria. Algunas logran controlarse rápido y otras pueden crecer si no se toman medidas a tiempo.

    ¿Qué es un brote?

    Un brote es la aparición repentina de varios casos de una enfermedad en un lugar específico y durante un periodo corto. Generalmente ocurre en espacios más pequeños o localizados, como un colegio, un barrio, una empresa o una comunidad concreta.

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    Muchos brotes pueden controlarse rápidamente cuando se identifica qué los originó y se toman medidas oportunas. Por ejemplo, algunas intoxicaciones alimentarias o casos de enfermedades contagiosas dentro de los colegios suelen considerarse brotes.

    Cuando aparecen noticias sobre enfermedades es normal sentir preocupación, especialmente cuando se trata de virus desconocidos o situaciones internacionales. Pero más allá de alarmarse, lo más importante sigue siendo informarse bien, acudir a fuentes confiables y mantener hábitos básicos de prevención.

    Recuerda que cuidarte también es velar por la salud mental, verificar la información que encuentras en redes sociales o medios de comunicación antes de generar alarmas o compartir, es parte de proteger a tu familia y a las personas que te rodean. Por eso te invitamos a ver este capítulo de De Frente y con Mente en el que conocerás las voces de las chicas y chicos de la Generación eureka sobre este tema:

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  • Las niñas y los niños de Ciudad Animal protagonizan dos programas especiales

    Las niñas y los niños de Ciudad Animal protagonizan dos programas especiales

    En Bogotá pasan muchas cosas al mismo tiempo; mientras la gente va al colegio, al trabajo o se mueve por la ciudad, también hay zarigüeyas cruzando en silencio, copetones en los cables de los postes y ranas en los humedales.

    Esto fue lo que pudimos ver en Ciudad Animal, la serie donde niñas y niños nos comparten datos asombrosos sobre los animales que habitan en Bogotá, con quienes además sienten una conexión especial. Ellas y ellos nos cuentan dónde viven, qué comen, por qué aparece en ciertos lugares, y esto nos hace observar y a entender mejor que nuestra ciudad es el hogar de muchos seres vivos.

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    Además, Juliana y Daniela Prieto, gemelas y artistas, son las cómplices de todo el proceso, ellas acompañan a las niñas y niños a descubrir más sobre su animal favorito, pero también a convertir lo que descubren en algo propio: dibujan, pintan y construyen una historia.

    Cada episodio tiene la voz de quien lo protagoniza, con su forma de contar, sus ideas y su manera de ver la ciudad. Pero ahora, llega algo nuevo en donde las chicas y chicos se encontrarán y pasará algo muy especial.

    Dos especiales de Ciudad Animal para compartir en familia

    Además de los episodios, Ciudad Animal tiene dos especiales de 50 minutos donde todo se junta. Ocho niñas y niños participantes se encuentran por primera vez en cada uno de los especiales, ven los capítulos en los que aparecen y reaccionan a todo lo que hicieron.

    Se reconocen en pantalla, comentan cómo fue crear sus animales con Juliana y Daniela, se ríen de ciertos momentos y también se sorprenden al ver cómo quedaron las animaciones. También descubren las historias de otros niños y niñas de la ciudad, comparan experiencias y comparten lo que cada uno vivió en su proceso.

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    En estos especiales hablan de lo que aprendieron, de los animales que eligieron y de lo que significa convivir con ellos en la ciudad. Aparecen puntos de vista distintos, recuerdos del rodaje y ese momento curioso de verse desde afuera.

    Todo estará disponible a través de YouTube, listo para ver en familia y, de paso, empezar a mirar alrededor con más atención, porque Ciudad Animal nos recordó que Bogotá está llena de vida por cada rincón.

    Mira aquí el primer especial 👇

    Y haciendo clic aquí encontrarás el segundo especial 👇

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  • La historia de María Elena Walsh para niñas y niños

    La historia de María Elena Walsh para niñas y niños

    María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, la provincia de Buenos Aires, era la hija menor de una familia donde se mezclaban distintas tradiciones, pues su papá tenía raíces inglesas e irlandesas y trabajaba como ferroviario, además de tocar el piano, y su mamá era argentina, hija de andaluces. En su casa siempre hubo canciones, cuentos y una gran curiosidad por aprender.

    Desde muy pequeña, María Elena creció rodeada de palabras, le gustaba escuchar historias, leer libros y observar el mundo con atención. Su infancia estuvo llena de cosas que amaba; jugaba, exploraba y también pensaba mucho. Esa combinación de imaginación y mirada atenta fue muy importante para todo lo que haría después.

    Cuando era adolescente, decidió estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires. Allí descubrió que lo que más le gustaba era escribir, y eso sí que quedó claro cuando tenía 15 años y publicó su primer poema en la revista El Hogar.
    A los 18 años publicó su primer libro, Otoño imperdonable. Este libro llamó mucho la atención porque estaba escrito con una gran madurez, fue leído y elogiado por escritores muy importantes como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez. Gracias a ese reconocimiento, Jiménez la invitó a viajar a Estados Unidos para seguir aprendiendo y desarrollando su escritura.

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    Ese viaje fue una experiencia muy importante en su vida, pues le permitió conocer otros lugares, otras formas de pensar y nuevas ideas sobre la literatura. Sin embargo, al volver, María Elena sintió que quería buscar su propio camino, sin quedar encerrada en un grupo o en una sola forma de escribir.

    Viajes, canciones y un gusto especial de crear para las infancias

    Después de esa etapa, María Elena Walsh decidió explorar otros caminos; viajó a Europa y se instaló un tiempo en París, una ciudad llena de artistas, música y creatividad. Allí conoció a Leda Valladares, con quien formó un dúo llamado Leda y María, juntas cantaban canciones del folklore argentino en distintos escenarios y lograron mucho reconocimiento.

    Esa experiencia la acercó al mundo de la música y gracias a eso María Elena descubrió que las palabras también podían cantarse, jugarse y compartirse de otra manera. En esos años también pasó algo muy importante, pues comenzaron a aparecer sus primeras ideas para escribir canciones y textos destinados a niñas y niños.

    Fue cuando regresó a Argentina, allí empezó a crear un universo completamente nuevo dentro de la literatura infantil, publicó libros y canciones que pronto se volvieron muy populares, como El reino del revés, Tutú Marambá y Dailan Kifki. También creó canciones que todavía hoy se cantan, como Manuelita la tortuga, La vaca estudiosa, El twist del Mono Liso y Canción de tomar el té.


    Lo que hacía especial su obra era su manera de jugar con el lenguaje, pues en sus historias, las cosas podían suceder al revés, los animales podían hablar y las situaciones eran sorprendentes y en medio deese “disparate”, como ella lo llamaba, ayudaba a pensar de otra manera, e invitaba a niñas y niños a imaginar, a hacerse preguntas y a mirar el mundo con curiosidad.

    Además, María Elena Walsh se interesó mucho por la educación: trabajó junto a especialistas como Eva Giberti, Florencio Escardó y Arnaldo Rascovsky para reflexionar sobre la infancia; participó en encuentros donde explicó que la poesía, la música y el juego son muy importantes para el crecimiento, porque ayudan a desarrollar la imaginación y el pensamiento.

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    María Elena Walsh, una voz libre que también hablaba para personas adultas

    Aunque muchas personas la conocen por sus obras infantiles, María Elena Walsh también escribió para personas adultas. En sus canciones y textos habló sobre la libertad, la justicia y la importancia de pensar con independencia. Durante momentos difíciles en la historia de Argentina, sus palabras se transformaron en una forma de expresar ideas y sentimientos que muchas personas compartían.

    Sus canciones fueron interpretadas por grandes artistas como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat, lo que ayudó a que su obra llegara a muchísima gente. Para María Elena, la canción era otra forma de literatura, donde cada palabra tenía que estar bien pensada.
    También fue una mujer que defendió sus ideas con claridad, leyó a autoras como Virginia Woolf y Doris Lessing, que reflexionaban sobre el lugar de las mujeres en la sociedad e inspirada en esas lecturas escribió artículos y opiniones donde hablaba sobre la importancia de la igualdad, la libertad y la independencia.

    María Elena Walsh murió el 10 de enero de 2011, a los 80 años. Su legado sigue muy presente a través de sus libros y canciones continúan acompañando a niñas y niños, pero también a personas adultas que encuentran en sus palabras un refugio. Armadura, su obra cada día nos demuestra que jugar con las palabras es algo increíble, que la imaginación puede abrir puertas y que hacer preguntas es una manera de entender mejor el mundo.

    En eureka siempre estamos buscando escritores que inspiren, y uno de los que pudimos entrevistar en Generación eureka pregunta fue a Lizardo Carvajal, quien como María Elena Walsh también crea libros para niñas y niños. Conócelo aquí.

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  • Historia de Isabel Allende para niñas y niños

    Historia de Isabel Allende para niñas y niños

    Si alguien te dijera que una escritora famosa empezó su carrera en medio del exilio, lejos de su país y con una simple carta, probablemente pensarías que es parte de una novela. Pero así comenzó la historia de Isabel Allende.

    Nació el 2 de agosto de 1942 en Lima, Perú, aunque su identidad siempre ha estado muy ligada a Chile. Su familia tenía relación con la política: era sobrina de Salvador Allende, quien gobernó Chile hasta 1973, cuando todo cambió. Pero antes de ese momento, su vida ya era muy distinta a la de la mayoría de los niños.

    Desde pequeña, Isabel creció viajando de un país a otro debido al trabajo diplomático de su padrastro. Vivió en Chile, Bolivia, Líbano y otros lugares, y estudió en colegios internacionales, muchos de ellos de estilo estadounidense. Esa infancia en constante movimiento la marcó profundamente: aprendió a adaptarse, a observar y a escuchar. Mientras otras niñas y niños crecían en un solo lugar, ella conocía culturas distintas, idiomas y formas de ver el mundo. Todo eso, años después, aparecería en sus libros.

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    Cuando volvió a instalarse en Chile siendo joven, comenzó a trabajar. No empezó como novelista, sino como periodista. Escribía en revistas dirigidas a mujeres, colaboraba en publicaciones infantiles e incluso participaba en televisión. Tenía un estilo cercano, con humor y muy atento a las historias de las personas, especialmente de las mujeres. También trabajó en la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, lo que le permitió viajar por Europa y seguir ampliando su mirada del mundo.

    En esos años también formó una familia. Se casó con Miguel Frías y tuvo dos hijos: Paula y Nicolás. Su vida parecía estable, entre el trabajo, la escritura periodística y su familia. Pero la historia volvió a interrumpirlo todo.

    El golpe de Estado y el inicio de una nueva vida para Isabel Allende

    En 1973 ocurrió el Golpe de Estado en Chile, liderado por Augusto Pinochet. Fue un momento muy duro: su tío murió y comenzó una dictadura que transformó el país. Para Isabel significó tener que abandonar Chile. Se exilió en Venezuela junto a su familia, dejando atrás su hogar y gran parte de su vida.

    En Venezuela empezó de nuevo. Trabajó como periodista en el diario El Nacional y continuó escribiendo, pero algo estaba cambiando. Un día, al saber que su abuelo estaba muy enfermo, comenzó a escribirle una carta y esa carta fue creciendo, llenándose de recuerdos familiares, de personajes, de historias, hasta convertirse en su primera novela: La casa de los espíritus.

    El éxito fue inmediato y enorme, pues la novela que mezcla historia familiar, memoria y elementos mágicos, se convirtió en un fenómeno internacional. Fue traducida a muchos idiomas e incluso llevada al cine y al teatro. A partir de ese momento, Isabel entendió que su camino estaba en la literatura.

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    Desde entonces, no dejó de escribir obras como: De amor y sombra, Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, La isla bajo el mar o Inés del alma mía muestran cómo combina la historia de América Latina con relatos llenos de emoción, personajes inolvidables y, muchas veces, mujeres fuertes que enfrentan situaciones difíciles.

    Sus libros hablan de exilio, memoria, amor, injusticias y esperanza. Aunque trata temas profundos, su forma de escribir es clara y cercana, como si estuviera conversando con quien lee. Con el tiempo también exploró otros géneros, como el policial en El juego de Ripper o historias más íntimas como El amante japonés. Además, escribió cuentos infantiles, obras de teatro e incluso historias de aventuras para jóvenes, como la trilogía iniciada con La ciudad de las bestias, donde mezcla viajes, naturaleza y misterio, mostrando que su imaginación no tiene límites.

    El dolor, la memoria y la escritura como refugio

    Uno de los momentos más difíciles de su vida llegó años después, cuando su hija enfermó gravemente. Paula cayó en coma y permaneció así durante meses. Isabel se quedó a su lado todo ese tiempo, hablándole, recordando su vida juntas, intentando mantener un vínculo incluso en el silencio.

    En medio de esa situación tan dura, comenzó a escribirle, pues quería contarle su historia, sus raíces, su familia, como si las palabras pudieran acompañarla. De ese proceso nació Paula, una de sus obras más personales.

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    Este libro es distinto a sus novelas, no hay ficción, es su vida contada con total sinceridad. Isabel recorre su infancia, sus viajes, su familia, su matrimonio, el exilio tras la dictadura y su camino como escritora, mientras narra al mismo tiempo la enfermedad de su hija. La escritura se convierte en una forma de resistir, de no olvidar, de sostenerse en medio del dolor.

    Cuando Paula muere, el libro se transforma en una despedida, pero también en un homenaje lleno de amor. No es solo una historia triste, es también una reflexión sobre la memoria, el vínculo entre madre e hija y la fuerza que puede tener la escritura en los momentos más difíciles.

    Más adelante escribió La suma de los días, donde cuenta cómo reconstruye su vida después de esa pérdida, cómo vuelve poco a poco a encontrar alegría y cómo sigue adelante sin olvidar.

    Con el paso del tiempo, Isabel Allende se ha convertido en una de las escritoras más leídas en español. Sus libros han sido traducidos a decenas de idiomas y han vendido millones de ejemplares en todo el mundo. En 2010 recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile, uno de los reconocimientos más importantes de su país.

    Después de vivir en Venezuela, se trasladó a Estados Unidos, donde reside actualmente. Aunque vive lejos de Chile, ese país sigue presente en casi todas sus historias, como si lo llevara siempre consigo.

    Hoy continúa escribiendo con una disciplina muy especial: comienza cada libro el 8 de enero, como un ritual que marca el inicio de una nueva historia. Su vida demuestra que incluso los momentos más difíciles pueden transformarse en algo poderoso. Porque al final, eso es lo que hace Isabel Allende: tomar la memoria, el dolor, el amor y la historia, y convertirlos en relatos que llegan a personas de todo el mundo.

    Isabel Allende, sin duda, inspira a muchas chicas a hacer lo que les apasiona. ¿Quieres conocer a otras mujeres que han dejado historia? No te pierdas No me etiquetes. Descubre otros contenidos como este en nuestras redes sociales, nos encuestas en Facebook, Instagram, YouTube y TikTok como @eurekaTuCanal

  • Las guerras y los conflictos: un tema que a muchas niñas y niños les genera preguntas

    Las guerras y los conflictos: un tema que a muchas niñas y niños les genera preguntas

    Encender el televisor, escuchar la radio o simplemente abrir las redes sociales puede significar encontrarse con noticias sobre guerras, ataques o crisis humanitarias en distintos lugares del mundo. Situaciones como las que ocurren en Gaza, Ucrania, Sudán o Irán aparecen con frecuencia en los titulares, y muchas veces se mezclan con hechos de violencia que también ocurren más cerca de casa, como los relacionados con el conflicto armado en Colombia.

    En medio de este flujo constante de información, no es extraño que niñas y niños escuchen conversaciones, vean imágenes o hagan preguntas sobre lo que está pasando.

    Y es que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, desde 2012 el mundo atraviesa una “nueva era de conflicto y violencia”, en donde están ocurriendo diversos enfrentamientos que afectan a muchos países, culturas y por supuesto, a miles de personas. El proyecto Uppsala Conflict Data Program (UCDP) registró en 2024 un total de 61 conflictos en los que participó al menos un Estado, la cifra más alta desde 1946.

    En la misma línea, en 2025 el Global Peace Index señaló que desde 2014 la paz mundial ha disminuido cada año y que los riesgos globales se encuentran en su punto más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Anotaron que sólo en 2024 hubo 59 conflictos estatales activos y más de 152.000 muertes por enfrentamientos armados, mientras que el desplazamiento forzado alcanzó cifras récord: 123,2 millones de personas a finales de 2024 y más de 122 millones para abril de 2025.

    Gran parte de estas crisis se concentran en África, Oriente Medio y partes de Asia, donde las tensiones políticas internas, las disputas por recursos y otros factores siguen alimentando la violencia. Y es que si bien, en Colombia llevamos más de 50 años en medio de un conflicto armado interno, las situaciones actuales, sumado al acceso a redes, han hecho que sea mucho más fácil encontrarse con información sensible que puede estar llegando de manera directa a chicas y chicos. En este escenario, cada vez más familias se enfrentan a una pregunta necesaria: ¿cómo hablar de guerras y conflictos con niñas y niños cuando esas noticias llegan a la vida cotidiana?

    El punto de partida para hablar de guerras y conflictos con niñas y niños

    *** Antes de empezar, es importante hacer una aclaración: no todos los niños y niñas viven los conflictos de la misma manera. Mientras algunos crecen en territorios donde la violencia está presente, otros se enteran de estas realidades principalmente a través de las noticias, redes sociales o conversaciones. Por eso, este artículo pretende ser una guía general pensada especialmente para familias que viven en ciudades como Bogotá, en donde muchas veces el contacto con las guerras o los conflictos no se dan de manera directa.

    Uno de los primeros retos que debemos reconocer es que las niñas y niños hoy están mucho más expuestos a información de todo tipo. Las pantallas, los algoritmos y la velocidad con la que circulan los contenidos hacen que muchas veces se encuentren con imágenes o relatos sobre violencia sin que nadie los prepare para ello.

    Como explica Valentina Palomino, internacionalista de la Universidad del Rosario y magister en Conflicto, memoria y paz: “la responsabilidad va por dos lados. El primero tiene que ver con los medios, pues estos deben ser conscientes de que niñas y niños están consumiéndolos, y por otro lado, está la tarea de mamás, papás y cuidadores, pues ellas y ellos deben conocer y controlar qué tipo de contenido están viendo las chicas y chicos”.

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    Por su parte, Claudia Tovar Guerra, psicóloga, especialista en Resolución de Conflictos, magistra en Estudios Políticos, doctora en Ciencias Sociales y Humanas y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, propone que estas conversaciones deben tener un punto de partida que en ocasiones es una pregunta de las chicas y chicos; un contenido que vieron juntos y que trajo muchas dudas o incluso una tarea del colegio que puso el tema sobre la mesa, entre otros. “Si veo que el chico quedó impactado, quedó desconcertado o tiene preguntas al respecto de algo que acaba de ver, ahí se abre la conversación. Lo primero que tenemos que hacer es preguntarle en dónde lo vio, qué fue lo que vio y qué le preocupa o le hizo sentir eso que escuchó o vio, para entrar a dialogar y tratar de resolver lo que le inquieta”.

    Ambas profesionales resaltan el rol de las mamás, papás y cuidadores como personas curiosas por conocer de manera respetuosa lo que consumen sus hijas e hijos, pues esto es además una puerta para identificar si hay banderas rojas, como por ejemplo, que estén viendo cosas muy explícitas. Sobre esto, Valentina añadió que «las niñas y niños no necesitan que se les oculte el mundo, necesitan poder estar acompañados y tener herramientas para entender el mundo. Esto además es una forma de ayudarlos a comprender situaciones para que a su vez les sirva de herramienta para gestionar su día a día. Si como mamás y papás tomamos esta situación gigante y la decantamos en cosas más cotidianas va a ser más sencillo”.

    Asimismo, otra acción necesaria es activar controles parentales en redes sociales, y aunque, Tovar señala la importancia de restringir el acceso a pantallas en edades tempranas, también resalta que en ocasiones el contacto es inevitable, por eso además de las prevenciones que podemos tomar a través de las configuraciones en redes, también aconseja “sentarse a hablar los adolescentes sobre cómo ellos van autorregular esa exposición y cómo van a tomar las decisiones respecto a cómo informarse sobre aquello que les interesa”.

    Además, propone que “una estrategia puede ser que en familia se acuerden espacios específicos para ver las noticias o para enterarse sobre algo que está sucediendo. De manera que el adulto esté con la chica o chico y posteriormente lo pueden comentar, ya que es muy importante procesar lo que se vio”. Adicionalmente, resalta que “las imágenes sensacionalistas y crueles no las necesitamos ni para entender el conflicto ni para ser empáticos”.

    De hecho, siguiendo este punto, otro de los aspectos relevantes es saber contar sobre la diferencia entre conflicto y violencia, ya que si bien el conflicto es normal en la vida; por opiniones, gustos, posturas o creencias diferentes, la violencia es la forma dañina que existe para resolver estos conflictos.

    De hecho, lo que vemos sobre los conflictos son justamente formas violentas de resolverlos, y poner límites en lo que vemos en también una forma de prevenir la sobreexposición, que siguiendo lo dicho por Tovar, puede generar un efecto de insensibilización o trauma, este último puede generar síntomas como ansiedad, hipervigilancia, trastornos del sueño, tener pesadillas, despertarse asustado e sobresaltado, etc; pero también puede provocar el acostumbramiento y llegar a la insensibilización por exposición permanente y constante; “insensibilizar tiene muchos riesgos en la conducta de las niñas y niños desde el punto de vista del modelamiento o de la imitación, pues puede llegar a buscar agredir a otros, por ejemplo”, explica Tovar.

    Sobre la prevención de esta insensibilización Valentina Palomino aconseja que “para hablar de un conflicto se debe partir de lo básico: el ser humano como un ser con dignidad, por encima de las diferencias que se pueden llegar a tener, y partir de que lo más importante va a ser la defensa de la vida. Esto teniendo como base que en toda guerra hay seres humanos que les duele, que viven, que mueren, que tienen que huir, etc, lo que les enseña a tener un criterio construido por ellas y ellos mismos”.

    Efecto espejo: la necesidad de evaluar lo que estamos haciendo como adultos

    Este no solo es un tema que nos invita a analizar lo que las chicas y chicos están viendo en medios y redes sociales sobre las situaciones de conflicto, sino también a revisar las maneras en las que nosotros estamos informándonos sobre lo que ocurre en el mundo y cómo reaccionamos a ello, esto es relevante pues las chicas y chicos van a tener afectaciones más o menos proporcionales a lo que ven en los adultos.

    Las niñas y niños son como esponjitas y nosotros somos sus modelos. Entonces, ellos están absolutamente pendientes de nuestras frases, de nuestras reacciones, de nuestras maneras de ver las cosas y generalmente las asimilan, las asumen. Están pendientes de nosotros porque ellos están creciendo, están entrando al mundo social y necesitan de esos modelos. No podemos decir un montón de cosas desde la emocionalidad, desde la rabia delante de ellos y creer que no va a haber consecuencias, pues las chicas y chicos captan eso, a veces lo vuelven a decir en otro escenario o asimilan esas frases como verdad y generan sentimientos frente a eso”, puntualiza Tovar.

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    Adicionalmente, cuidar lo que vemos no solo es una forma de ser responsables con las maneras en las que nos informamos, es también procurar nuestro cuidado emocional ante situaciones que inevitablemente pueden cargarnos.

    “Así como en el avión a ti te dicen que si llega a ocurrir algo debes ponerte la máscara de oxígeno primero y luego ponerla de tu hijo, así debemos entender esto, pues no puedo iniciar un diálogo cuidadoso con las infancias si yo misma me sobreexpongo y me lleno de ira o de rabia”, explica Tovar.

    Por otro lado, Claudia Tovar señala que bajo la necesidad de cuidarnos y cuidar a las demás personas, también debemos reconocer a las niñas y niños que participan o son activistas en temas relacionados con la construcción de paz, pues “muchas veces reciben comentarios de odio, de rechazo, los insultan de manera despiadada y cruel. Es vital respetar a las chicas y chicos que están participando constructivamente, que denuncian lo que le pasa a la niñez, a quienes buscan políticas públicas que favorezcan a las infancias. Son niñas y niños apoyando lo que ocurre, lo último que podemos hacer es atacarlos”.

    ¿Cómo hablar sobre la guerra cuando muchas niñas y niños han sido víctimas?

    Según Save the Children más de 20.000 niños y niñas fueron asesinados en Gaza desde octubre de 2023 a septiembre de 2025. Recientemente en Irán hubo un bombardeo a una escuela, donde murieron 168 personas, la mayoría de estas eran niñas. Mientras que en nuestro país la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas informó que entre enero y agosto de 2025, aproximadamente 11 mil menores de 18 años han sido víctimas de hechos como desplazamiento forzado masivo, confinamientos, restricciones a la movilidad, amenazas, extorsión, reclutamiento y uso de artefactos explosivos. Ante esto, no podemos pasar de largo el hecho que una de las poblaciones más afectadas en contextos de guerra y conflicto son las niñas y niños.

    Ante esto Tovar explica que “lo primero es entender que ellas y ellos se van a identificar cuando ven niños y niñas sufriendo, pueden llegar a imaginar que ellos también pueden vivir eso y eso implica sentimientos más profundos e intensos. Pero la solución no es ocultarles lo que pasa en el mundo. Primero porque no es posible, pero sobre todo porque si a ellas y ellos esto los toca hay que hablarlo, decirles que estos niños están siendo afectados por una situación en la que no deberían serlo, que ellas y ellos no son responsable ni tienen culpa de lo que les está sucediendo, que merecen ser cuidados y protegidos y que hay personas hoy en día que están luchando para protegerlos”.

    Pero no solo esto, sin desconocer la gravedad de lo que ocurre, es muy importante hacer un llamado a la esperanza. Sobre esto Valentina Palomino enfatiza que podemos “hablarles de los trabajadores humanitarios, de los diplomáticos intentando negociar para desescalar los conflictos. Es decir, que sepan que hay gente buena que está tratando de ayudar a que esto se pueda resolver”.

    Y si las chicas y chicos quieren hacer algo, ¿cómo pueden actuar?

    Hay muchas chicas y chicos que no solamente quieren aclarar preguntas sino también hacer algo frente a lo que está sucediendo. Claudia Tovar da estas recomendaciones:

    • Si está en nuestras posibilidades, podemos involucrar a las chicas y chicos en jornadas humanitarias, como donaciones, escribir cartas o movilizar acciones de ayuda.
    • No dejarlos solos, ir con ellas y ellos, por ejemplo, al supermercado, hacerle saber cuáles son los alimentos que se pueden donar en este tipo de jornadas y después ir con el niño a entregar la ayuda en el centro acopio.
    • Enseñarles a donar cosas que ellas y ellos quizá ya no usan y que pueden ser de gran ayuda en este tipo de contextos.

    Sobre lo anterior, Claudia Tovar precisa que “debemos tener muy presente que no es lo mismo la empatía que la sobre identificación. Tú construyes empatía, permites que el niño se entristezca, se preocupe y se solidarice con el otro, pero esto no tiene que traumatizarlo y para que esto no ocurra el acompañamiento de mamás, papás y cuidadores en este tipo de acciones es indispensable”.

    ¿Qué herramientas podemos usar para dialogar sobre guerras y conflictos con niñas y niños?

    “En ocasiones las mamás y papás sienten miedo de hablar con las chicas y chicos de estos temas, pero es importante saber que con ellas y ellos se puede hablar, lo importante es cómo se les habla y qué herramientas usamos para poder ser cuidadosos. (…) Debemos ser intencionales con las formas que tenemos para dialogar, para no infantilizar, ni ignorar, sino que ellas y ellos sientan que lo que se preguntan es importante”, cuenta Valentina.

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    A propósito de esto, las dos profesionales nos contaron sobre algunas maneras en las que podemos abordar el tema:

    • Usar mapas y explorarlos. Por ejemplo, en Google Maps ir a lugares que no conocemos, que pongan el dedo en algún lado, y jugar, y que ese sea el paso para hablar de contextos culturales, sociales, etc, de otras zonas del país, o del mundo, buscando siempre motivar la curiosidad y el respeto.
    • En la adolescencia se podrían leer testimonios de niños o de personas que vivieron situaciones de guerra, como por ejemplo ‘El diario de Ana Frank’.
    • También se han desarrollado, especialmente para niñas y niños que viven más de cerca los contextos de conflicto armado, algunos cuentos que son creados por psicólogos, acompañantes humanitarios, donde son las chicas y chicos quienes explican las situaciones de desplazamiento forzado a través de un cuento, No son historias completamente reales, pero son basadas en las experiencias de de la guerra.
    • Revisar lo que los mismos niños y niñas han producido a partir de sus procesos de reparación, hay materiales que tienen muchas ONGs que han hecho con niños a través de dibujos donde van narrando sus vivencias.
    • Para casos en donde las chicas y chicos vivan en contextos de conflicto, es aconsejable buscar material en donde puedan expresar sus miedos y que les ayude a construir herramientas de defensa, como, por ejemplo, reconocer rutas seguras: ¿cómo tienes que reaccionar?, ¿a dónde tienes que ir?, ¿con quién tienes que encontrarte?, ¿en dónde? Códigos de comunicación que les permita a ellos saber qué hacer ante una emergencia.

    Aquí algunos materiales que pueden servir de referencia:

    Por último, este artículo busca ser un recordatorio a no subestimar la preocupación de las chicas y chicos; es importante validar lo que sienten, escucharles, saber qué opinan de lo que sucede en el mundo, entender sus miradas y posiciones frente a lo que ocurre, y acompañarlos en estos momentos en donde las noticias relacionadas con conflictos son tan frecuentes.

    Para más información valiosa para padres, madres, cuidadores y docentes visita eurekatucanal.com y encuéntranos en redes sociales como @eurekatucanal.

  • Amber: una chica que ama el arte

    Amber: una chica que ama el arte

    Amber hace parte de la Generación eureka 2026, el parche de chicas y chicos que cocrean, opinan y ayudan a construir contenidos desde su mirada. Tiene 10 años y desde ahora tiene algo muy claro: el arte no es solo una actividad más, es el centro de todo lo que quiere construir en su vida. Cuando habla de su futuro no se encasilla en una sola disciplina, no dice únicamente actriz, bailarina o cantante: se nombra como artista, y si en algún momento de su vida tuviera que elegir una sola cosa, se inclinaría por el teatro, pues ha aprendido que allí puede unirlo todo y no tiene que elegir solo una forma de expresión.

    Sus días empiezan temprano, a las 5:00 a.m. suena la alarma y, como buena negociadora del sueño, Amber pide cinco minutos más, que a veces se convierten en veinte. En el colegio comparte especialmente con tres amigas durante el descanso, no siempre necesitan hacer algo específico, muchas veces sólo charlan, otras veces crean coreografías.

    Amber es habladora, cercana y muy expresiva, cuando algo se siente incómoda, lo dice, y eso sí que ha sido una gran herramienta en su vida, pues cuando algo la entristece, la cuestiona o le hace sentir muchas emociones a la vez, lo dice. Le afectan las injusticias y ver animales en mal estado o abandonados. Esa sensibilidad es parte de su personalidad.

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    En los momentos en los que no está estudiando le gusta pintar, dibujar, leer y crear, siempre está imaginando algo nuevo. Incluso le emociona enseñarles cosas a sus gatos o invitarlos a que prueben sabores distintos.

    Pero si hay un momento que realmente marca su semana, es la clase de teatro. Allí hace parte de un grupo en el que es la única menor de edad. Ha participado en proyectos profesionales y ha viajado con el grupo a distintas presentaciones. Para ella, el teatro es su lugar seguro y el espacio que le ha permitido soñar y plantearse futuros posibles.

    El teatro también le ha hecho ser consciente de los retos, pues ha descubierto allí que en ocasiones hay cosas que le van a costar más que otras, pero también ha mostrado que no hay imposibles. De hecho, ver obras no es solo entretenimiento para ella, es aprendizaje, pues allí identifica lo que podría mejorar y cómo podría hacerlo.

    Es hija única y comparte mucho tiempo con sus papás y con otros adultos, algo que disfruta porque le encanta conversar y conocer gente nueva. No le interesa tener redes sociales propias ni hacer amigos en línea, pues es consciente de los riesgos en internet y prefiere relaciones reales, aunque sí consume contenido en plataformas como YouTube, pero eso sí, con la supervisión de su familia.

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    En su historia también hay campo y naturaleza, pues vivió en Sasaima, en una casa rodeada de naturaleza y aire libre. Allí jugaba con su prima, veía búhos, buscaba piedras con jeroglíficos y también rescató a Simba, el gato anaranjado que la ha acompañado por años y ha vivido con ella en distintos lugares. En casa también están su gata Estrellita, que es negrita de ojos miel y su compañera de sueños, y Hanny, la poodle que ha estado en su familia desde antes de que ella naciera.

    Amber es una niña que siente intensamente, que piensa mucho y que encuentra en el arte una manera de entender lo que le pasa. Habla, pregunta, observa y crea. Aporta su sensibilidad, su autenticidad y su pasión por el escenario a la Generación eureka 2026.

  • Diego, su energía y la fuerza física como impulso

    Diego, su energía y la fuerza física como impulso

    Diego es uno de los chicos de la Generación eureka 2026. Es sociable, espontáneo y tiene una presencia que se nota, le gusta participar, destacar y asumir retos, sobre todo cuando puede demostrar lo que sabe hacer. Hace amigos con facilidad y, en muchos grupos, termina siendo quien anima, propone o lidera.

    El deporte es una parte fundamental de su vida, practica basketball, calistenia y fútbol, lo hace porque quiere mantenerse saludable y tener un buen físico, pero también porque cada meta alcanzada le demuestra de lo que es capaz. Para él, dominar un nuevo movimiento en la barra o mejorar su rendimiento en la cancha es una prueba de disciplina y constancia, y por eso es que en el ejercicio encuentra una forma de superarse y medir su propio progreso.

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    Se siente especialmente orgulloso cuando logra algo que él mismo se propuso; cumplir una meta personal, superar un reto físico o avanzar en algo que parecía difícil, le da una satisfacción grande, porque la exigencia consigo mismo es una parte muy importante de su personalidad.

    Pero Diego también tiene un lado creativo que disfruta mucho, le gusta dibujar, escribir y ha descubierto que es bueno creando historias. Disfruta hacer pixel art, grabar videos y estar frente a cámaras y micrófonos. En espacios como Centro Amar y Festicine ha podido explorar el mundo audiovisual, experimentar con cámaras y entender que allí también puede expresarse.

    El día a día de Diego

    Entre semana se levanta a las 7:00 a.m. para ir a Centro Amar, un lugar que se ha vuelto clave en su rutina. Allí combina actividades físicas, procesos creativos y acompañamiento académico. Al mediodía, entra al colegio, le gustan todas las clases, pero educación física, informática y tecnología son las que más disfruta.

    Vive con su mamá, su hermano y sus dos hermanas, él es el menor y tiene una relación cercana con ellos, basada en el respeto y la comunicación. En casa también lo acompañan sus mascotas: su perro Mono, las perritas Kati y Lulu, y los gatos Silvestre y Mona.

    Los fines de semana se levanta más tarde y comparte tiempo con su familia. También visita a su tía y pasa tiempo con su primo, su dupla favorita para jugar Xbox, ve anime y conversa sobre dibujos e historias.

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    Sueña con tener estabilidad económica, con poder comprarle una casa a su mamá, tener una moto y alcanzar una vida cómoda. Tiene claro que quiere lograr cosas importantes y demostrar que puede construir el futuro que anhela.

    En la Generación eureka 2026 quiere aprender todo lo relacionado con el manejo de cámaras, la edición y la producción audiovisual. Contar con Diego en este parche es recordar que la disciplina física y la creatividad también van de la mano.

  • Amelia y su mundo lleno de ideas sobre cine, letras y moda

    Amelia y su mundo lleno de ideas sobre cine, letras y moda

    A sus 12 años, Amelia sabe que las ideas pueden cambiar el mundo. Por eso, hace parte de la Generación eureka 2026, el parche de chicas y chicos que cocrean y asesoran nuestro canal. Con su amor por el arte y las letras, Amelia viene lista para dejar su huella, y hoy te vamos a contar más sobre ella.

    Amelia madruga y ya está activa cuando la ciudad todavía está en silencio; a las 4:20 a.m. suele iniciar su día. A las 6:30 a.m. (bien puntual, porque es una de sus cualidades) entra al colegio, donde cursa octavo grado. Es curiosa y participativa, le gusta opinar, sus materias favoritas son español, arte, historia, sociales e inglés. Los envidiosos dirán que es “nerd”, y aunque la palabra puede tener muchas interpretaciones, en ella habla de algo muy valioso: su deseo constante de aprender, pero no solo de eso, porque Amelia es organizada, metódica y muy juiciosa, disfruta entender a fondo los temas y no se conforma con la primera respuesta que obtiene al formular preguntas.

    Se define como comunicadora, pues necesita hablar, pero también escuchar. Le interesan los debates sobre el calentamiento global, la justicia, la juventud y el arte. Cuando algo despierta su curiosidad, no lo suelta hasta resolver la última pregunta. Ahora mismo, por ejemplo, tiene la cabeza dando vueltas alrededor de algunos lugares abandonados de Bogotá y en torno a la vida de Jorge Eliécer Gaitán.

    Desde muy pequeña encontró en el arte una forma de decir lo que a veces no logra expresar en conversaciones, por eso ama dibujar, pues allí puede concretar lo que siente sin que la interrumpan. Escribe poemas porque le permiten buscar la elegancia, pulir cada palabra hasta que quede “bien hecho”. Llena libretas con ideas que luego se transforman en historias, en un stop motion o en un filminuto, porque sí, otra de sus grandes pasiones es lo audiovisual. Todas estas ideas nacen en un lugar muy especial para ella: su cuarto, su lugar seguro.

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    Aprender algo nuevo la emociona mucho, y eso le ha dejado grandes recompensas, como encontrar temas que la impulsan a seguir explorando más y más. Uno de esos temas es la moda, otra de las cosas que la mueven; la entiende como un lenguaje, una declaración de carácter, le gusta ver desfiles, calificarlos y pensar qué dice cada prenda sobre quien la lleva.

    Como te lo contamos más arriba, si hay un sueño que la motiva por completo es el cine, y este no solo es un gusto, pues Amelia se ve allí cuando sea grande. Quiere ser directora de cine y actriz, se imagina logrando actuaciones como las de Jennifer Lawrence en Mother!, y también dirigiendo como Darren Aronofsky. Uno de sus anhelos es crear historias que inspiren reflexiones, que inviten a cuestionarse, que provoquen inquietudes, y por eso algunos de sus referentes y películas favoritas son Mother! y El cisne negro.

    Ese amor por el cine también tiene nombre propio: Luna, su hermana mayor. Junto a ella vio sus primeras películas, varias de Disney, como High School Musical. Luna le abrió la puerta a ese universo hacia el que Amelia hoy se proyecta.

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    El deporte también hace parte de su rutina, practica esgrima dos veces por semana, disciplina que le llamó la atención la precisión que exige y el uso de espadas. De hecho, fue en una de sus clases donde la conocimos por primera vez.

    Algo que no podemos dejar de contarte, es que en casa siempre la espera el Gordo Lui, su gato (sí, tiene el mismo nombre que el de Amelia Mignonette Thermopolis Renaldi, de “El Diario de la princesa”). Al igual que en esa historia, él es su compañero fiel, se acuesta a su lado cuando está triste y parece entenderlo todo sin palabras.

    En este 2026 Amelia aceptó un nuevo reto: ser parte de la Generación eureka. Lo que más le emociona es conocer lo que pasa detrás de cámaras, aprender a hablar frente a cámaras sin seguir un guión e improvisar. Y en eureka estamos seguros de que también vamos a aprender mucho de esta chica que habita un universo auténtico, organizado y preciso, que es a la vez vibrante y tremendamente creativo.

  • Rosalind Franklin: una científica que siempre debió ser reconocida

    Rosalind Franklin: una científica que siempre debió ser reconocida

    Londres, 1920: ese fue el lugar y el año que vio nacer Rosalind Franklin, una mujer que hoy, más de 100 años después, seguimos recordando y agradeciendo por su labor. Rosalind creció en una casa donde la educación era importante. Desde pequeña siempre fue muy curiosa, se hacía muchas preguntas y además la ciencia estuvo presente desde sus primeros años, pues era la profesión de su padre.

    En el colegio destacaba especialmente en ciencias, pero también aprendió latín y francés con gran facilidad. Académicamente siempre resaltaba y eso sí que quedó claro a sus 15 años, cuando aprobó el examen para ingresar al Newnham College de la Universidad de Cambridge, una de las pocas instituciones que admitían mujeres. Sin embargo, estudiar ciencias no era una decisión sencilla para una joven en la Inglaterra de los años treinta; su padre, aunque valoraba la educación, creía que la universidad no era el camino adecuado para una mujer, pensaba que había otras opciones más “apropiadas”.

    Pero, a pesar de todo, Franklin no cambió de idea. Con el apoyo de otras mujeres de su familia, comenzó sus estudios, y con el tiempo, su padre comprendió que su vocación era esa y terminó respaldándola. En 1941 se graduó en Ciencias Naturales con especialización en física y química, su desempeño fue tan bueno que obtuvo una beca para iniciar el doctorado.

    Para ese entonces el mundo estaba en medio de situaciones muy complejas: la Segunda Guerra Mundial modificó el rumbo de muchas vidas, incluida la de Rosalind Franklin. Tuvo que parar sus estudios y comenzó a trabajar en la Asociación Británica para la Investigación del Uso del Carbón, un recurso estratégico y fundamental, ya que se utilizaba para energía, transporte y producción industrial.

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    Franklin estudió la estructura del carbón a nivel microscópico, analizó su porosidad, su comportamiento frente a gases y agua, y la relación entre la temperatura y su transformación. Sus investigaciones permitieron clasificar distintos tipos de carbón según su estructura interna y su eficiencia. Estos trabajos no solo ayudaron durante la guerra, también tuvieron aplicaciones industriales posteriores.

    Al finalizar el conflicto, decidió continuar su carrera en Francia, por lo que en 1947 se trasladó a París para trabajar en el Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado. Allí encontró un ambiente científico más abierto hacia las mujeres y, bajo la dirección de Jacques, se especializó en una técnica que sería decisiva en su trayectoria: la difracción de rayos X. Esta técnica permite estudiar la estructura interna de materiales cristalinos, ya que cuando los rayos atraviesan una sustancia se dispersan formando patrones que pueden registrarse en una placa fotográfica, analizando esos patrones es posible deducir cómo están organizados los átomos en el interior.

    Rosalind Franklin y la estructura del ADN

    En París, Franklin se convirtió en una experta reconocida en esta técnica, ella no solo sabía obtener imágenes, también interpretaba sus hallazgos, y ese saber sí que supo jugar a su favor. Muestra de eso, fue que en 1951 regresó a Londres con una beca para trabajar en el King’s College, allí se incorporó al laboratorio de biofísica dirigido por John Randall. Su tarea inicial iba a centrarse en proteínas, pero luego se decidió algo que fue determinante en su carrera, trabajaría identificando la estructura del ADN.

    En ese momento, el ADN era conocido como el material que transmitía la información genética, pero su forma exacta era todo un misterio, comprender su estructura significaba entender cómo se almacenaba y transmitía la información de la vida. Para esta misión estuvo junto a su estudiante de doctorado Raymond Gosling, los dos comenzaron a aplicar la difracción de rayos X al ADN. Tras un trabajo de años, en 1952 la científica obtuvo una imagen super clara, esa imagen, conocida posteriormente como “Fotografía 51”, mostraba un patrón en forma de X característico de una estructura helicoidal, es decir, dos cadenas que se enrollan entre ellas para formar una estructura.

    En el mismo período, otros científicos también estudiaban el ADN, entre ellos James Watson y Francis Crick, que trabajaban en el Laboratorio Cavendish de Cambridge, y Maurice Wilkins, colega de Franklin en el King’s College. Las relaciones dentro del laboratorio no eran sencillas, Franklin enfrentó un ambiente en el que las mujeres no siempre eran tratadas como iguales, incluso había espacios comunes donde ellas no podían acceder en las mismas condiciones que sus colegas varones.

    Sin que Franklin lo supiera, la Fotografía 51 y algunos de sus datos fueron mostrados a Watson y Crick, y esa información resultó decisiva para que ellos formularan el modelo de la doble hélice del ADN. En 1953 publicaron su artículo en la revista Nature describiendo la estructura helicoidal complementaria, la cual hoy aparece en la mayoría de libros de biología.

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    En la misma edición de la revista se publicaron también dos artículos adicionales, uno firmado por Wilkins y otro por Franklin y Gosling, pero el reconocimiento principal se concentró en el modelo teórico de Watson y Crick, y además, la contribución de Franklin no fue presentada con la relevancia que merecía.

    Tras dejar el King’s College en 1953, Franklin se trasladó al Birkbeck College, donde inició investigaciones en virología bajo la dirección de John Bernal, allí aplicó nuevamente la cristalografía de rayos X para estudiar la estructura de virus, en particular el virus del mosaico del tabaco y el virus de la polio. De nuevo, demostrando lo tesa que era, sus trabajos en este campo sentaron bases importantes para la biología estructural de los virus y siguen siendo citados.

    Los últimos años de Rosalind Franklin

    Pero en 1956 la historia dio un giro, pues comenzó a sentirse enferma y tras varios estudios médicos recibió un diagnóstico de cáncer de ovario. Se sometió a tratamientos, que en esa época eran todavía experimentales y físicamente muy exigentes, y pesar de la enfermedad continuó trabajando siempre que su salud se lo permitió, durante ese tiempo se dedicó principalmente a dirigir investigaciones, pero su estado fue empeorando con el paso de los meses y el 16 de abril de 1958, a sus 37 años, falleció en Londres.

    Cuatro años después, en 1962, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de la estructura del ADN, se dice que por las normas del premio no se podía otorgarlo de manera póstuma a Rosalind Franklin, sin embargo, ninguno de los galardonados la mencionó durante el reconocimiento…

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    Durante muchos años su figura quedó en un segundo plano en los relatos populares sobre el ADN, pero a partir de la década de 1980 comenzó un proceso de revisión histórica y con ello se publicaron biografías, se analizaron sus cuadernos y se reconoció la magnitud de su contribución.

    Hoy, cuando se enseña la estructura del ADN, el nombre de Rosalind Franklin ocupa un lugar cada vez más visible y, sin duda, su historia permite conversar en familia y colegios sobre varios temas importantes: la necesidad de construir entornos más justos, y, sobre todo, de reconocer el papel de las mujeres que por años han aportado a grandes avances en distintos ámbitos, quienes a su vez han hecho posible que hoy las mujeres y niñas puedan proyectarse en lugares que por siglos fueron negados.

    Esta historia sin duda nos hace pensar en todas las chicas que sueñan con ser científicas. Una de ellas es Sofía, a quien conocimos en No me etiquetes, y este es el momento perfecto para que la conozcas.

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