Signos en red

La Gata Cirko: la compañía que ayudó a consolidar el circo contemporáneo en Bogotá

La Gata Cirko pasó de ser un proyecto universitario a convertirse en uno de los referentes del circo contemporáneo en Colombia. Esta es la historia de su crecimiento en Bogotá.

La Gata Cirko

Lo que comenzó como un encuentro entre estudiantes interesados en la actuación, la improvisación y las disciplinas físicas terminó convirtiéndose en una de las compañías más importantes del circo contemporáneo en Colombia.

La Gata Cirko nació a finales de la década de 1990 gracias a la iniciativa de un grupo de jóvenes que empezó a explorar nuevas formas de expresión artística a través del cuerpo, el movimiento y el humor.

Sus fundadores, Felipe Ortiz y Beto Urrea, coincidieron en el grupo de teatro de la Universidad de los Andes, donde descubrieron una afinidad creativa que los llevó a experimentar con la improvisación y el clown.

Lea también: Pablo Watusi: la salsa bogotana que nació entre barrios, montañas y diversidad cultural

A partir de allí comenzaron a desarrollar propuestas propias que más tarde darían origen a una compañía con identidad propia.

“Bogotá fue esa ciudad ese terreno agreste, pero a la vez dócil y fértil que nos hizo fuerte por su brutalidad, pero que también nos ayudó a crecer por lo que es Bogotá”, comentó Felipe Ortiz.

Bogotá, la ciudad que moldeó su identidad artística

Felipe y Beto concuerdan con que la historia de La Gata Cirko está profundamente ligada a Bogotá. Los parques, plazas y espacios públicos de la capital fueron los primeros escenarios donde sus integrantes pudieron experimentar con el público y poner a prueba sus creaciones.

“Recuerdo muchos espacios, por ejemplo, un árbol en la Universidad Nacional donde íbamos a entrenar antes de tener sede y ahí colgaban una tela y ahí entrenaban todos los que hacían aéreos, recuerdo lugares en la Candelaria donde nos uníamos cuando el parche ya empezó a crecer, todo se empezó a dar de manera muy orgánica”, recordó

La Gata Cirko

La ciudad también se convirtió en una fuente permanente de inspiración. Sus contrastes sociales, culturales y urbanos han alimentado numerosas producciones de la compañía.

Obras como ‘Zoom’ reflejan precisamente esa mirada sobre la vida cotidiana bogotana, los personajes que habitan sus calles y las dinámicas que caracterizan a una ciudad diversa y compleja.

Le puede interesar: May Rojas: el artista que resignificó Mirador del Paraíso en Ciudad Bolívar a través del muralismo

Los desafíos de abrir camino para el nuevo circo en Colombia

Cuando La Gata Cirko comenzó su trayectoria, el circo contemporáneo no tenía reconocimiento institucional dentro del sector cultural colombiano. Las convocatorias públicas, los programas de apoyo y las categorías artísticas existentes no contemplaban este tipo de propuestas.

Ante ese panorama, la compañía optó por desarrollar modelos de autogestión que les permitieran financiar sus proyectos.

El diseño de espectáculos para eventos, las presentaciones independientes y la creación constante fueron algunas de las estrategias que utilizaron para mantenerse activos.

“Yo vi ese espectáculo y dije «esto que esta gente está haciendo en este espectáculo es lo que nosotros estamos haciendo», y eso en ese momento pues empezaba a sonar como el circo contemporáneo o el nuevo circo. Y así descubrí que lo que estábamos haciendo era circo contemporáneo”, comentó Ortiz.

Esa capacidad de adaptación resultó fundamental para consolidar un lenguaje artístico propio y demostrar que el circo podía trascender la tradicional carpa para ocupar escenarios teatrales y espacios culturales de mayor alcance.

La Gata Cirko

Además: Primer Tiempo: la exposición que cuenta más de 130 años de historia del fútbol en Bogotá

Un referente del circo contemporáneo en América Latina

Más de dos décadas después de su fundación, La Gata Cirko es considerada una de las organizaciones más influyentes del sector circense colombiano.

Su trabajo ha contribuido al fortalecimiento de una escena artística que hoy cuenta con compañías profesionales, artistas independientes y procesos de formación consolidados.

“Yo creo que sí se ha incentivado el que se reconozcan el teatro y el circo como un sector cultural al que hay que apoyar, de hecho ya hay más apoyos y entonces es bueno que se reconozca al menos que existe, que puede ser una industria también”, comentó Beto Urrea.

Para sus integrantes, el éxito de la compañía no se mide únicamente por los escenarios conquistados, sino por la comunidad que se ha construido alrededor del proyecto. Una red de artistas, estudiantes y creadores que ha encontrado en el circo un espacio para aprender, crecer y transformar sus vidas.

También te puede interesar