La historia de Nina Simone para niñas y niños 

Nina Simone en la vida real se llamaba Eunice Kathleen Waymon, fue cantante, activista y una de las mujeres que hizo historia en el jazz y el blues. Esta es su historia.

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Hace muchos años, en un pueblo llamado Tryon, en Carolina del Norte, Estados Unidos, vivía una niña llamada Eunice Kathleen Waymon. Nació el 21 de febrero de 1933 y era la sexta de ocho hermanos. Su mamá era Mary Kate Waymon, predicadora de la Iglesia metodista y su papá era John Divine Waymon, de donde vino el gusto por cantar y tocar instrumentos.

Eunice comenzó a acercarse al piano cuando era pequeña, escuchaba las canciones que cantaba su mamá y trataba de encontrarlas en las teclas del piano que tenían en su casa. Un día logró tocar de principio a fin uno de los himnos favoritos de su madre y eso fue como: ¡wow! Dejó a todos sorprendidos. 

Cuando tenía alrededor de seis años conoció a una profesora de piano llamada Muriel Mazzanovich, para tomar las clases Eunice debía ir hasta su casa, para ello tenía que cruzar las vías del tren que separaban los barrios donde vivían las personas blancas y las personas negras.  Las clases eran muy exigentes, pero gracias a estas, Eunice aprendió de música clásica a través de las composiciones de personajes como Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Frédéric Chopin y Franz Schubert, cada vez que escuchaba algo que la dejaba sorprendida se sentaba en su piano para practicar. 

Aunque todo esto estaba siendo casi que un sueño para Eunice, quien ya se veía como una una gran pianista clásica, habían situaciones que hacían que todo fuera difícil…  Cuando tenía aproximadamente diez llegó uno de los momentos que más recordaría durante toda su vida, pues Eunice iba a ofrecer un recital de piano, para lo que había preparado cuidadosamente su presentación, sus padres, por su puesto, estaban sentados en la primera fila para verla tocar, pero ocurrió algo que la sorprendió: le pidieron  a sus padres que se movieran hacia la parte de atrás de la sala para que una familia blanca pudiera ocupar los primeros asientos.

Eunice se quedó mirando la situación y dijo que tocaría cuando sus padres regresaran a los asientos de adelante. Finalmente, sus padres pudieron volver a sentarse en la primera fila y ella comenzó su concierto, pero aquella experiencia se quedó con ella.

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A los 17 años se trasladó a Nueva York para estudiar en la Juilliard School, después quiso ingresar al Curtis Institute of Music, uno de los conservatorios más prestigiosos de Estados Unidos, hizo la audición, esperó la respuesta, pero fue rechazada; ella siempre creyó que el racismo había sido una de las razones de aquella decisión, por eso le dolió muchísimo, pues llevaba años preparándose para ser pianista clásica. 

Así llegó a Atlantic City, una ciudad turística de Nueva Jersey llena de hoteles, en donde consiguió trabajo tocando el piano en un bar, y aunque ella quería tocar música clásica, en aquel lugar el público esperaba canciones de jazz y blues. Una noche, el dueño del bar le dijo que también tenía que cantar, Eunice aceptó y allí comenzó una nueva etapa de su vida.

Para poder trabajar sin que su madre supiera exactamente dónde estaba tocando, decidió utilizar un nombre artístico. Un novio la llamaba «Nina», una palabra relacionada con «niña», y ella escogió «Simone» por la actriz francesa Simone Signoret, a quien admiraba. Así nació Nina Simone y aunque al principio tocaba el piano y cantaba porque necesitaba dinero, con el tiempo se convirtió en su legado.

En 1958 publicó su primer álbum ‘Little Girl Blue’, esta producción la llevó a tocar en clubes y teatros cada vez más importantes. Pero durante los años sesenta Estados Unidos estaba viviendo grandes cambios, las personas afroamericanas estaban luchando por conseguir derechos que durante mucho tiempo les habían sido negados, había marchas y muchas personas arriesgaban su seguridad e incluso su vida para exigir igualdad. Viendo esto Nina decidió unirse y escogió la música para manifestarse desde allí.

Conmovida por todo lo que pasaba con la gente afro compuso canciones como ‘Mississippi Goddam’, en donde hablaba sobre el racismo y la violencia. La canción provocó reacciones, incluso algunas emisoras de radio decidieron no transmitirla y algunas tiendas devolvieron los discos.

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También escribió otras como ‘Four Women’ y ‘To Be Young, Gifted and Black’, esta última canción se volvió especialmente importante, pues Nina quería que las niñas, los niños y los jóvenes afroamericanos pudieran escuchar una canción que hablara de ellos con orgullo, quería que pudieran mirar su historia, su cultura y el color de su piel con dignidad, y justo de eso hablaba. 

A finales de los años sesenta Nina estaba cada vez más cansada de la situación de Estados Unidos, y aunque había luchado por los derechos civiles, había cantado sobre el racismo y había participado en manifestaciones, sentía que los cambios estaban avanzando demasiado lentamente, por lo que decidió irse de aquel país.

Vivió en Barbados y después en Liberia, un país de África que había sido fundado por personas negras procedentes de Estados Unidos. Después pasó por otros países, entre ellos Suiza, Países Bajos, Reino Unido y luego se estableció en Francia.

Su vida durante esos años tuvo momentos buenos y momentos muy difíciles; tuvo problemas económicos, dificultades familiares y etapas en las que su salud mental afectó su comportamiento y su carrera.

Muchos años después de sus primeros éxitos ocurrió algo inesperado, pues en 1987 una canción que ella había grabado en 1958 se volvió muy popular, se trataba de ‘My Baby Just Cares for Me’, la cual había aparecido en un anuncio del perfume Chanel N.º 5 en el Reino Unido. Esto hizo que muchas personas conocieran a Nina y su éxito escaló de nuevo, tanto que regresó a los escenarios y recibió nuevamente la atención del público.

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En 1992 publicó su autobiografía titulada ‘I Put a Spell on You’ y en 1993 publicó ‘A Single Woman’, su último álbum de estudio. Y un dato no menor, es que el 19 de abril de 2003 el Instituto Curtis de Música de Filadelfia le concedió un título honorífico, sí el mismo que años atrás la había rechazado, y tan solo dos días después, el 21 de abril de 2003, Nina murió en su casa en Francia, a los 70 años.

Definitivamente su historia es un recordatorio de resiliencia, de lucha y de muchísimo talento, por eso hoy la recordamos, para que sus canciones sigan sonando y para que niñas y niños encuentren en ella una inspiración.

Alguien que también desde niño ha encontrado en la música una pasión es Joseph, quien ama el rap y a quien podrás conocer en este capítulo de Modo Yo. 

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