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Afrocolombianidad: un legado de libertad

El 21 de mayo representa el reencuentro de Colombia con su herencia africana. Te contamos por qué la historia de la Afrocolombianidad comienza con la resistencia y la búsqueda de la libertad.

Afrocolombianidad

Cada 21 de mayo, Colombia no solo conmemora la abolición de la esclavitud en 1851, sino que celebra la esencia de una identidad que ha moldeado la historia, la política y el arte del país, por eso el día de la afrocolombianidad es un movimiento vibrante que reclama su lugar en la narrativa nacional bajo las banderas de la dignidad y el reconocimiento.

Y para este movimiento entender el origen es clave, porque la historia de la afrocolombianidad no comienza con la esclavitud, sino con la resistencia y la búsqueda de la libertad.

La celebración tiene sus raíces en la Ley 21 del 21 de mayo de 1851, que decretó el fin de la esclavitud en el territorio nacional. Sin embargo, los expertos señalan que la verdadera libertad fue gestada mucho antes en los Palenques, los primeros pueblos libres de América, liderados por figuras icónicas como Benkos Biohó.

El origen de la conmemoración

Desde el siglo XVI, miles de personas fueron traídas a la fuerza desde distintas regiones de África (como el Congo, Angola y Senegambia), estás eran personas con conocimientos avanzados en minería, agricultura y navegación, y en Colombia, fueron distribuidos principalmente en las costas y en zonas mineras como el Chocó, el Cauca y Antioquia para sostener la economía colonial.

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Muchos africanos no aceptaron su condición y escaparon hacia las selvas y montañas, y a estos fugitivos se les llamó «Cimarrones”, que luego fundaron los Palenques, asentamientos fortificados donde vivían en libertad, y liderados por Benkos Biohó, lograron que la Corona Española firmara un decreto de libertad para ellos en 1713.

Sin embargo, aunque los palenques ya eran libres, la mayoría de la población negra en el resto del país seguía bajo el yugo de la esclavitud, hasta 1851 que bajo el gobierno de José Hilario López, se firmó la ley que abolió la esclavitud en Colombia.

Diversidad y riqueza territorial

La presencia afro en Colombia no es un bloque monolítico y homogéneo, ya que desde las orillas del Pacífico con sus currulaos y saberes ancestrales, hasta la alegría del Caribe y la herencia raizal en San Andrés y Providencia, la comunidad afro representa aproximadamente el 10% de la población nacional, según cifras del DANE, aunque organizaciones sociales sugieren una representatividad mayor.

Cuando hablamos de riqueza y diversidad afrocolombiana, no nos referimos solo a la cantidad de personas, sino a la variedad de formas de vida, lenguas y expresiones que existen según la región. En Colombia que es un país de regiones, lo «afro» se vive de manera distinta en cada una.

  • El Pacífico: Chocó, Valle, Cauca y Nariño: Es la región con mayor densidad de población afro, y su riqueza está en la conexión con la selva y el mar, es donde reinan los sonidos de la marimba de chonta (el «piano de la selva») y los cantos de las «cantaoras».
  • El Caribe: Se vive una mezcla vibrante con lo mestizo, en Cartagena y Barranquilla que son focos de cultura, donde destacan ritmos como la champeta y el mapalé, además de la tradición de las palenqueras.

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  • San Andrés, Providencia y Santa Catalina: Aquí vive la comunidad Raizal, donde tienen una herencia más anglo-caribeña, hablan Kreyol (criollo sanandresano) y su religión suele ser bautista, donde su música incluye el reggae y el calipso.
  • Comunidades en el Interior: Ciudades como Bogotá, Cali y Medellín también tienen grandes asentamientos afro debido a la migración y el desplazamiento, creando nuevas fusiones culturales urbanas.

Resiliencia como «Riqueza Invisible”

No se trata solo de folclor, sino de un sistema de saberes, lenguas y formas de organización social que protegen los ecosistemas más biodiversos de Colombia, estando entre ellas lenguas que son únicas en el mundo y que nacieron de la resistencia afro como:

El palenquero, que se habla en San Basilio de Palenque y es la única lengua criolla en América que mezcla una base española con estructuras gramaticales de lenguas africanas, como el Bantú y el creole, la lengua de los raizales en el archipiélago, que mezcla inglés, francés y raíces africanas.

Y si su cultura con la naturaleza,  preservando el uso de plantas medicinales y técnicas de partería tradicional que hoy son consideradas patrimonio, además, la gastronomía, como el uso del coco, los pescados y los tubérculos, es un motor económico y cultural gigante para el país.

El motor cultural que redefine a la nación

El Mes de la Herencia Afro culmina con festivales, foros académicos y muestras gastronómicas en todo el país, recordando a los ciudadanos que la historia de Colombia está escrita con tinta negra y que el futuro del país es, inevitablemente, diverso.

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Conmemorar la afrocolombianidad es también reconocer que la identidad se cocina a fuego lento en los fogones de nuestras regiones, y volver a las raíces a través de los sabores ancestrales no es solo un acto de nostalgia, sino una forma de resistencia cultural que mantiene vivos los saberes de nuestros abuelos, así como se explora en este capítulo de Distrito eureka, la cocina es el lenguaje que nos permite reconectar con el territorio y valorar lo que somos.

Si quieres saber más de esta u otras curiosidades que nos permiten volver a nuestras raíces visita nuestras redes sociales en @eurekatucanal y se parte del cambio.

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