Una década después de formarse y tras la gira mundial de su último disco, “Noche Negra”, la banda bogotana llega a La Nevera Sonora para conversar sobre el sueño y la incertidumbre de vivir en la independencia musical.
Nicolás Correa, Juan Carlos Sánchez, Santiago García y Luis Felipe Torres completan 10 años retratando el sonido de la caótica Bogotá, a la que describen como “una ciudad en la pubertad”, con sus defectos, cambios y proyecciones a futuro, pero especialmente como fuente de inspiración y esencia de su identidad.
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“Escribimos cuando tenemos algo que decir”
La banda bogotana cruzó las fronteras por primera vez en 2022, tras el lanzamiento de Dios y la Mata de Lulo o ¿Qué hacer en caso de que haya perdido la luz?, un disco dedicado al afán de progresar, moverse, surgir y trascender.
Cuatro años después, Nicolás Correa, guitarrista de la banda desde sus comienzos, define la experiencia de consolidarse como banda como el reto de cumplirle al público en la complejidad de las piezas:
“Hay un público que ha crecido con nosotros, que al inicio hablábamos de cosas muy superficiales y, a medida que van pasando los años, se profundizan los temas y el público se identifica con ellos”, comentó Correa en La Nevera Sonora.
Entre risas, aseguran que les sorprende su audiencia juvenil, fanáticos alternativos que, como ellos, apuestan por el arte que reflexiona sobre su entorno, la vida y la productividad.
Sus discos son definidos por los expertos como de tono tragicómico y absurdo, que busca exponer la cotidianidad de la vida en la capital. Por ello, cuando se les pregunta por el proceso de creación, afirman que no hay una presión por el tiempo de entrega del producto, pero sí por el mensaje.
“No creo que el arte tenga un deber, pero sí tiene una posibilidad de expresarse sin restricciones”, comentó Juan Carlos Sánchez, baterista.
Cuentan que su último disco, Noche Negra, lanzado en 2025, responde a un acumulado de experiencias en sus últimos años y cumple con un ciclo de creación que se adapta a sus etapas y pensamientos, por lo que no tienen afán de producir hasta encontrar algo nuevo que comunicar.
Vivir por el arte y no del arte
Para los artistas, el tiempo en el proceso de creación es un privilegio de la vida en la independencia comercial, uno de los motivos por los que trabajan en la creación de un estudio y sello propio.
“Sabemos que no somos una banda que tenga una proyección comercial y nos interesa que siga siendo así, que siga siendo independiente”, aseguró Juan Carlos Sánchez.
En su experiencia, crear en la independencia musical es poseer la libertad de expresar todas sus ideas, pero, asimismo, el reto de subsistir económicamente.
“Crece la compensación económica, pero también crecen los gastos”, explica Nicolás Correa, quien, como el resto de la banda, ha defendido desde sus inicios que la industria musical hace del artista el último beneficiado económico.
Explican que, aunque trabajan en algo cercano a la música, no siempre es el proyecto y, entre clases, producciones, composiciones y arreglos de instrumentos, han logrado ingeniarse ingresos secundarios para financiar el proyecto.
“Nos toca doblar las energías y trabajar en algo más para poder hacer música”, agrega Juan Carlos Sánchez.
Están orgullosos de lo que producen, los ideales que defienden y el sonido que representan. Aseguran que los años de carrera han logrado consolidarlos en el escenario de la capital y trabajan por conquistar la industria internacional desde la libertad del arte.
*FOTO: La Nevera Sonora

