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Cucharita de Palo y su apuesta por contar a Bogotá a través de las fachadas de sus casas

Cucharita de Palo convirtió las fachadas de Bogotá en una herramienta para preservar la memoria y redescubrir la ciudad.

Cucharita de Palo

Las fachadas de las casas pueden parecer un elemento cotidiano dentro del paisaje urbano, pero para Lizeth León, conocida como Cucharita de Palo, representan una puerta de entrada para comprender la historia, la identidad y las formas de habitar Bogotá.

León es escritora, ilustradora, gestora cultural y ha dedicado buena parte de su trabajo a retratar una ciudad alejada de los estereotipos y centrada en las historias de quienes la construyen día a día.

“Siempre me interesó salirme del estereotipo de la Bogotá del centro, de la Bogotá patrimonial, cachaca, no me interesa la nostalgia por esa Bogotá, sino que siempre me interesa una Bogotá actual, una Bogotá que refleje lo que es esta gran ciudad, un organismo vivo y que está todo el tiempo creciendo y evolucionando”, comentó la artista.

Su obra se ha convertido en una invitación a observar con más atención los barrios, las calles y aquellos detalles que suelen pasar desapercibidos en medio del ritmo acelerado de la capital.

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Fachadas Bogotanas: un recorrido por las historias de los barrios y la autoconstrucción

En 2015, León decidió emprender un proyecto que transformaría su carrera artística. Durante cuatro meses recorrió las 20 localidades de Bogotá con el objetivo de dibujar diariamente una fachada de una vivienda común, lejos de las construcciones patrimoniales o los lugares turísticos.

Cucharita de Palo

La iniciativa, llamada Fachadas Bogotanas, nació del interés por mostrar una ciudad distinta, construida y transformada por sus propios habitantes. A través de las ilustraciones, comenzó a registrar materiales, colores, texturas y formas arquitectónicas que reflejan las múltiples identidades presentes en la capital.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de la artista es la llamada arquitectura sin arquitectos.

“Me ha interesado la Bogotá autoconstruida y de la arquitectura sin arquitecto porque me parece que es el corazón verdadero de esta ciudad. Independientemente de que un barrio haya sido planeado o no, siempre hay una intervención de quien habita una casa y cada casa cuenta también la gran historia que somos como país”, explicó la artista.

Del dibujo de fachadas a la observación de las aves

La experiencia de recorrer la ciudad despertó en la artista una nueva inquietud: documentar la biodiversidad urbana. Así comenzó un proyecto dedicado a ilustrar las especies de aves presentes en Bogotá y la Sabana.

“Empecé con las aves, ilustrando las 150 especies que se pueden ver en Bogotá y la sabana y para mí pues fue como esa puerta de entrada hacia el universo complejo de las aves”, contó.

Las aves, explica, obligan a detenerse, observar y escuchar, una práctica que considera cada vez más necesaria en una ciudad marcada por la velocidad y las distracciones permanentes.

Cucharita de Palo

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El arte como una forma de redescubrir la ciudad

Más que documentar fachadas o ilustrar aves, el trabajo de Cucharita de Palo busca despertar una mirada diferente sobre Bogotá. Su obra invita a caminar con más calma, observar los detalles y reconocer el valor de aquello que suele permanecer oculto en la rutina diaria.

“Yo creo que a esta ciudad y a su gente el arte le puede ayudar a atravesar la grieta en la que estamos, a tomar las riendas de su presente, recuperar la conciencia del habitar”, concluyó.

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