Hay artistas que pasan la vida buscando nuevas formas de contar. A veces las encuentran en una canción, otras en un escenario y, de vez en cuando, en dos perros con una personalidad imposible de ignorar. Ese fue el camino de Patricio Crom y Leandro “Chusco” Stazi, dos creadores argentinos que encontraron en Pache y Plumis una nueva manera de jugar, conversar, improvisar y hacer música.
De la guitarra y el escenario a una dupla inesperada
Patricio Noé Crom llegó a este universo desde la música. Guitarrista, compositor y artista vinculado especialmente al tango, ha construido buena parte de su recorrido alrededor de las seis cuerdas, los escenarios y una forma de entender la música en la que escuchar al otro resulta tan importante como tocar.
Su trayectoria también se ha cruzado con el audiovisual y la creación de personajes. Esa combinación entre música, actuación, escritura y humor terminó abriendo un camino distinto durante los años de pandemia, cuando comenzó a desarrollar ideas que después encontrarían un lugar en Ta Bueno Che.
El proyecto nació alrededor de una frase que terminó convirtiéndose en identidad. “Ta bueno, che” pasó de ser una expresión cotidiana a convertirse en el nombre de un espacio de streaming que fue encontrando su propio lenguaje, primero con Crom y después con una dupla que cambiaría por completo su dinámica: Pache y Plumis.
Pache fue el primer gran personaje de este universo. Un perro con una personalidad particular, curioso, desfachatado y capaz de moverse entre la conversación y la canción con la misma naturalidad. Su nombre está ligado a General Pacheco, lugar en el que Crom se encontraba cuando comenzó a darle forma al personaje.
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Después apareció Plumis, y con él llegó Leandro “Chusco” Stazi. El encuentro entre ambos creadores permitió que la propuesta creciera hacia otro lugar. Stazi aportó su experiencia escénica, su capacidad para construir personajes y, sobre todo, esa habilidad para responder en el momento, algo fundamental cuando buena parte de lo que ocurre frente a una cámara nace de la improvisación.
Cuando Pache y Plumis encontraron su propio ritmo
Pache y Plumis funcionan como una dupla porque tienen algo que también existe en la música: contraste. No necesitan pensar igual para entenderse. Una ocurrencia puede convertirse en otra, una pregunta puede terminar en canción y una conversación cualquiera puede tomar un camino completamente inesperado.
Ahí está buena parte del encanto de Ta Bueno Che. No parece existir una frontera demasiado rígida entre la charla, el humor y la música. Todo puede convertirse en material para jugar. Y detrás de esa espontaneidad hay dos artistas que saben escuchar, reaccionar y dejar espacio para que el otro aparezca.
Para Crom, ese lenguaje tiene además una conexión natural con su trayectoria musical. El tango le enseñó el valor del tiempo, de la pausa y de la respuesta. Con Pache encontró otra manera de trabajar esos elementos: cambiar el escenario por un estudio, la guitarra por una conversación y la partitura por una situación que puede tomar cualquier dirección.
Stazi, por su parte, encontró en Plumis un compañero con el que podía llevar el juego todavía más lejos. Su presencia amplió la conversación y convirtió a Pache y Plumis en una dupla que no depende solamente de un guion. Muchas veces el diálogo funciona precisamente porque parece que podría ir hacia cualquier parte.
Y eso también explica la relación que tienen con la música. En Ta Bueno Che, una canción puede aparecer de la nada, una frase puede convertirse en estribillo o una conversación puede terminar en una pequeña pieza improvisada. Es una forma de creación muy cercana a la idea de una jam: alguien propone algo y el otro responde.
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Pache y Plumis son, en ese sentido, mucho más que dos hermosos perritos alrededor de los cuales gira el proyecto. Son quienes conducen buena parte de esa conversación y quienes le ponen rostro, voz y personalidad a un espacio que encontró en el humor una forma de conectar con su audiencia.
Detrás de ellos están Crom y Stazi, dos artistas con recorridos distintos que encontraron un punto de encuentro inesperado. Uno llegó desde la guitarra, el tango y la composición; el otro, desde el escenario y la construcción de personajes. Entre ambos construyeron una dupla que puede pasar de una conversación absurda a una canción sin pedir permiso.
Quizás ahí está la otra melodía que encontraron. No es necesariamente una canción ni una composición cerrada. Es el ritmo que aparece cuando dos amigos se permiten jugar y cuando Pache y Plumis tienen espacio para hacer lo que mejor saben: conversar, improvisar, equivocarse, volver a empezar y seguir adelante como si todo hiciera parte de la misma canción.
Porque Ta Bueno Che terminó siendo un lugar donde la música, el humor y la improvisación pueden encontrarse sin demasiadas reglas. Y en el centro están Pache y Plumis, acompañados por Patricio Crom y Leandro “Chusco” Stazi, dos artistas que encontraron otra manera de hacer lo que siempre han hecho los artistas: escuchar, probar y encontrar un ritmo propio.
*Foto: Ta Bueno Che

