Bogotá, una ciudad que construye su memoria a través del arte y las historias

En este nuevo episodio, Andrés Salazar y David Moncada conversan sobre el papel del arte en la contrucción de identidad y las historias, sonidos y experiencias que dan forma a la ciudad.

David Moncada y Andrés Salazar en Artescopio

En un nuevo episodio del videocast de Artescopio, Sharon Guzmán conversó con el periodista y podcaster Andrés Salazar y el actor, director e improvisador David Moncada sobre la memoria de Bogotá y las múltiples formas en que esta se manifiesta en la vida cotidiana.

Los invitados destacaron que la memoria de la ciudad también habita en sus calles, sonidos, escenarios, encuentros y experiencias compartidas.

Una ciudad que inspira relatos y creatividad

Durante la conversación, ambos reflexionaron sobre su relación personal con Bogotá y cómo la ciudad ha influido en sus procesos creativos.

Destacaron elementos como la constante presencia de los cerros, el clima característico y a la vez impredecible, los pájaros, el transporte público y la diversidad cultural que hacen de la ciudad un territorio lleno de contrastes que inspira historias, narrativas y formas de expresión artística.

“Yo siento que hay muchas cosas de Bogotá que son muy bellas y muy increíbles, que además como bogotanos normalizamos un montón de cosas que yo siento que son muy mágicas y que justamente están llenas de esa memoria y que vienen de todo lo que esta ciudad ha transitado históricamente”, comentó Moncada.

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Los sonidos y la memoria que cuentan la historia de Bogotá

Salazar destacó la riqueza sonora de Bogotá y su capacidad para reunir múltiples influencias culturales, desde el rock y el rap hasta las propuestas contemporáneas que mezclan géneros y lenguajes.

“Son muchas culturas, muchas visiones, muchas corrientes sonoras que hacen de Bogotá un lugar indescifrable musicalmente, es una mezcla de todo y nada a la vez. A mí me gusta mucho definir el sonido no musical de Bogotá, aunque también es música, con los copetones”, contó Salazar.

Para él, la ciudad no tiene un único sonido, sino una identidad construida a partir de la diversidad y la curiosidad de sus artistas.

Por su parte, Moncada explicó cómo la improvisación y el teatro se alimentan de la memoria individual y colectiva, señalando que cada experiencia vivida en la ciudad se convierte en material creativo y que disciplinas como la improvisación fomentan la escucha, la empatía y la construcción conjunta de relatos, elementos fundamentales para fortalecer el tejido social y cultural.

“Nosotros somos aquello que recordamos, la labor del artista de contar las historias de la ciudad y de contar los espacios de la ciudad, las formas de la ciudad y los dolores de la ciudad, todo es lo que hace que al final Bogotá se vaya transformando”, añadió Moncada.

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Recordar para construir el futuro

Los invitados coincidieron en la importancia de recordar tanto los logros culturales como los momentos difíciles que han marcado la historia de Bogotá.

Para ellos, conservar la memoria en toda su complejidad permite comprender quiénes somos como sociedad y proyectar un futuro más consciente, diverso y conectado con las historias que han dado forma a la ciudad.

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