La historia de Manuel Parra, conocido en el mundo artístico como Manu Mojito, está profundamente ligada a Bogotá.
Como fotógrafo, performer, investigador y artista visual, ha dedicado gran parte de su trabajo a retratar las experiencias de las comunidades trans, travestis y diversas de la capital, convirtiendo el arte en una herramienta de memoria, resistencia y transformación social.
«Bogotá está representado en mi obra a través de nuestra vida y nuestras experiencias, porque hemos habitado todos los espacios posibles y hemos habitado todos los barrios y las localidades posibles», afirma Manuel Parra, artista visual conocido como Manu Mojito.
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Del taller de costura al descubrimiento de una voz artística
Su acercamiento al arte comenzó en la infancia, en el taller de costura de su madre. Allí encontró un universo que despertó su curiosidad por la moda, el maquillaje y la imagen.

«Yo creo que encontraba un espacio de libertad, ¿no? Era un espacio donde podía encontrar revistas, imágenes», recuerda. Fue en ese entorno donde comenzaron los primeros ejercicios creativos que marcarían su trayectoria artística.
«A través de esas primeras revistas es que me escabullo a mitad de noche dentro de mi casa a utilizar como estos vestidos, estos maquillajes de mi mamá. Era mi momento de exploración y de hacerme fotos, autorretratos. Y justo en esas medias noches mientras todos dormían, yo creo que ahí empezó mi obra», comenta.
El arte como herramienta para hablar de identidad
Tras vivir experiencias de acoso durante su etapa escolar, encontró en la universidad un espacio para desarrollar proyectos relacionados con la identidad, el género y la representación de los cuerpos diversos.
«La universidad voy a hablar de esto y necesito hablar de esto para que pueda yo también explorarme y pues Manu Mojito es la mejor herramienta para decir, voy a agarrar esto y voy a convertirlo en una idea de performance, una idea de arte», dijo.
Desde entonces, la fotografía, el performance y la investigación se convirtieron en herramientas para documentar experiencias y construir memoria.
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El barrio Santa Fe como escenario de memoria y resistencia
Uno de los lugares más importantes en su trabajo ha sido el barrio Santa Fe, escenario de múltiples proyectos relacionados con la población trans y travesti.
«El barrio Santa Fe para mí ha sido fantasía, exploración, magia porque es donde he conocido quién soy», explica.
A través de retratos, intervenciones y proyectos comunitarios, ha buscado mostrar historias que históricamente han permanecido al margen de los relatos oficiales de la ciudad.
«Para todas las personas que he retratado durante este tiempo, pues se convierte también en un espacio de resistencia y en un espacio donde quiero contar cómo desde nuestra cotidianidad y nuestras luchas también hemos aprendido a hacer cultura y hacer arte».
Una ciudad más diversa y visible
Aunque reconoce que aún existen desafíos, Manu Mojito considera que la visibilidad de las personas diversas ha avanzado gracias al trabajo colectivo de activistas, organizaciones y artistas.

«Las personas diversas nos cansamos de tener miedo, nos cansamos de escondernos. Y cuando entendimos eso, pues perdimos el miedo y cuando uno pierde el miedo es visible», comentó.
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Para el artista, el reto sigue siendo abrir espacios de encuentro y reconocimiento. «Todos debemos abrir espacios. Todos estamos en espacios de aprendizajes que podemos darle a unas personas».
Su obra, presente en galerías, museos y espacios públicos, continúa dejando una huella en Bogotá, una ciudad que, según sus palabras, sigue siendo el centro de su inspiración. «Me gusta mucho Bogotá. Siempre he amado mucho Bogotá», concluyó.

