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¿Colegios en la pantalla? El gran debate de la educación virtual en Colombia

En un mundo post-pandemia donde parece que todo ocurre en internet, surge una duda gigante: ¿Son válidos los colegios virtuales en Colombia? En esta nota te contamos por qué la presencialidad sigue siendo la mejor opción.

¿Colegios en la pantalla? El gran debate de la educación virtual en Colombia

Después de la pandemia, el mundo cambió y la forma de estudiar también, pues muchos niños, niñas y jóvenes empezaron a preguntarse: ¿Y si estudio desde mi casa con un computador?”, aunque parece una idea del futuro, la realidad de la educación virtual en Colombia es un terreno lleno de retos, misterios y, sobre todo, muchas preguntas legales.

El fenómeno post-pandemia

Desde 2020, la idea de la educación virtual se instaló con fuerza en las familias colombianas, sin embargo, no todo lo que brilla en la pantalla es oro, pues según expertos y autoridades educativas, existe una diferencia enorme entre usar herramientas digitales para complementar las clases y pretender que todo un colegio funcione únicamente de forma digital.

En una reciente entrevista para el informativo Hablemos Bogotá de Canal Capital, se analizaron cifras que muestran cambios importantes en la matrícula escolar y aunque algunos piensan que los jóvenes están abandonando los colegios físicos para irse a la virtualidad. Los datos revelan otros fenómenos, como la caída de la natalidad y cambios demográficos que afectan principalmente a la primera infancia.

El vacío legal: ¿Son válidos los colegios virtuales?

Aquí es donde la historia se pone interesante, pues muchos padres están optando por el homeschooling (estudiar en casa) o por «colegios virtuales» que encuentran en internet, pero hay un detalle que pocos conocen y es que en Colombia, la educación formal virtual para menores de edad no tiene un marco legal claro.

La Secretaria de Educación, Julia  Rubiano, ha sido enfática en que esta modalidad no está regulada ni reconocida como válida dentro del sistema de educación formal obligatoria. Esto significa que, si un niño estudia en un colegio que es 100% virtual, podría tener problemas más adelante para validar sus grados, especialmente el décimo y el once.

«Lo cierto es que en el país esto no tiene un marco legal, esto no está regulado, no es reconocido como válido», explicó la Secretaría de Educación en entrevista con Hablemos Bogotá, advirtiendo que se están realizando tareas de inspección para identificar estos casos

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¿Por qué es tan importante ir al colegio físico?

Más allá de los libros y las tareas, el colegio es el lugar donde se aprende a vivir en sociedad y las autoridades defienden la educación presencial por tres razones fundamentales: 

  1. Relacionamiento: Aprender a convivir, resolver conflictos y hacer amigos cara a cara es algo que una pantalla no puede reemplazar.
  1. Desarrollo de actitudes: El trabajo en equipo y la inteligencia emocional se fortalecen en el patio de recreo y en el salón.
  2. Seguimiento real: Los profesores pueden notar mucho mejor las necesidades de cada estudiante cuando los tienen cerca.

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¿Hacia dónde vamos?

La apuesta actual de Bogotá no es prohibir la tecnología, sino usarla como una aliada, pues la idea es que los colegios oficiales y privados puedan combinar la presencialidad con espacios virtuales que complementen el aprendizaje.

La idea es que el futuro no es «o computador o salón», sino ambos, hacia dónde vamos es a un modelo donde los espacios virtuales complementan lo que pasa en el colegio físico, pues el colegio sigue siendo el centro para socializar, pero la tecnología se usa para investigar y crear de formas nuevas de aprendizaje.

No se trata de odiar la tecnología, sino de encontrar un equilibrio, por eso en un divertido capítulo de Chema te lo cuenta, Chema se enfrentó al reto de dejar su celular en un «parqueadero» para descubrir qué pasa cuando nos desconectamos de las pantallas. Chema aprendió que actividades como las manualidades, el deporte y hasta cocinar activan la neuro plasticidad, que es la capacidad del cerebro para aprender y fortalecerse como si fuera un músculo.

Por eso, aunque la educación virtual sea una herramienta poderosa, «despantallizarse» de vez en cuando es vital para que nuestro cuerpo y mente crezcan sanos y conectados con el mundo real.

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