Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.
Cuáles son las características de un adulto de confianza y cómo enseñarles a los niños a identificarlos
El 90,1% de los abusadores sexuales de niños y niñas en Bogotá pertenece al círculo familiar de la víctima, según informe «¿Cómo va Bogotá en Violencia y Explotación Sexual Infantil?» presentado en el Concejo de Bogotá. La cifra es devastadora, no solo por su magnitud, sino por lo que revela: los adultos cercanos no necesariamente son adultos de confianza.
Enseñar a niñas y niños a reconocer a un adulto de confianza es una de las herramientas más poderosas para su seguridad. Un adulto cercano —un familiar, un vecino, un docente, un conocido— no siempre resulta ser un adulto de confianza. Y esta distinción es crucial porque muchos padres y madres creen que basta con ser parte de la familia o un conocido para ser confiable, y esa confusión puede dejar a niñas y niños expuestos. La confianza no se hereda; se construye con acciones concretas.
Un adulto de confianza es aquel que genera seguridad, escucha sin burla, respeta los límites y actúa cuando algo preocupa a un niño o una niña. No se comporta como un amigo complaciente ni ignora su rol de responsabilidad; reconoce que tiene poder y elige usarlo para proteger, nunca para confundir, presionar o manipular. También entiende que la cercanía no garantiza confiabilidad, y esto es importante recordarlo especialmente en el ámbito familiar: puede haber afecto, cariño o convivencia cotidiana, pero solo las acciones constantes definen si un adulto es realmente protector.
Un ejemplo sencillo lo muestra con claridad:
Una maestra escucha a un niño que le dice en voz baja “no me gusta cuando mi tío me abraza así” y actúa como una adulta de confianza: No minimiza, no duda de su palabra, no lo regaña por “exagerar”. En cambio, le agradece que lo haya contado, lo acompaña con calma y activa las rutas necesarias. Ese gesto construye confianza. Por el contrario, un adulto que responde “no sea exagerado”, “él solo está jugando”, “no diga bobadas” debilita el vínculo que los niños necesitan para sentirse seguros.
Las características de un adulto de confianza no son abstractas ni lejanas. Son comportamientos cotidianos que niñas y niños pueden observar y que las personas adultas deben cultivar a lo largo del tiempo.
El programa de formación para adultos protectores de la Fundación Tita de Visita utiliza cuatro metáforas que representan cuatro perfiles que deben desarrollar e integrar los adultos para ser protectores y de confianza:
- Ser adulto antena: capta señales, se mantiene atento a cambios en el comportamiento, en la expresión emocional o en la forma de relacionarse.
- Ser adulto puerto: ofrece refugio, vínculo seguro y una relación donde el niño o la niña sabe que será escuchado y respetado.
- Ser adulto espejo: enseña con el ejemplo; modela límites, regula sus emociones y muestra formas sanas de relacionarse.
- Ser adulto periodista: pregunta con cuidado, se informa, informa a otros y reporta cuando es necesario. No investiga, pero sí activa las rutas de prevención y protección.
Estas cuatro figuras permiten de manera sencilla. que padres, madres y docentes comprendan que el vínculo no solo es confianza y que la confianza no es sólo afecto. Ser un adulto protector y de confianza es una práctica ética que se demuestra cada día. No se trata de ser perfectos, sino de estar presentes con coherencia.
Algunas de las características más relevantes de los adultos de confianza son:
- Respeta la autonomía sin ser permisivo.
- Escucha de forma activa y sin burla; atiende tanto lo que el menor dice verbalmente como lo que el cuerpo expresa.
- Valida las emociones sin minimizar (“se vale sentir miedo”, “entiendo que estés incómodo”).
- Cuida la intimidad del niño o la niña sin invadir, pero permanece presente y disponible.
- Cree en su palabra y, si tiene dudas, no lo interroga ni lo hace repetir lo ocurrido una y otra vez.
- Pone límites claros y coherentes; enseña con el ejemplo.
- No chantajea, no amenaza, no condiciona el cariño.
- No pide guardar secretos.
- Actúa ante señales de riesgo y busca ayuda profesional si es necesario.
- Reconoce sus errores y pide disculpas, mostrando que la autoridad también se ejerce con humildad.
La identificación de estos adultos no debe quedar al azar. Niñas y niños necesitan una red de apoyo, no una sola persona. Tener más de un adulto de confianza aumenta las posibilidades de protección: si uno no está disponible, no escucha o no actúa como se espera por cualquier motivo, pueden acudir a otro. Las niñas y los niños deberían construir, acompañados por sus cuidadores, una lista de tres personas a quienes acudir si sienten incomodidad, miedo o confusión. Este ejercicio se puede hacer en casa, en el aula o en un taller, y ayuda a fortalecer la red de seguridad.
Educar a niñas y niños para que identifiquen a sus adultos de confianza no busca que desconfíen del mundo, sino que lo transiten con claridad. Que sepan diferenciar a quienes los cuidan de quienes podrían confundirlos. Que entiendan que si un adulto no escucha, minimiza o se burla, tienen derecho a acudir a otro. Y que la protección es un derecho, no un privilegio.
Recomendaciones para enseñar a niñas y niños a identificar a sus adultos de confianza:
- Explique que un adulto cercano no necesariamente es un adulto de confianza.
- Converse sobre acciones concretas que evidencien confianza (escuchar, creer, actuar).
- Modele estas conductas en la vida cotidiana.
- Ayude al niño o la niña a elaborar una lista de tres adultos de confianza.
- Enseñe que si un adulto no escucha, pueden acudir a otro sin culpa y que siempre tienen el derecho a pedir ayuda.
La prevención del abuso sexual infantil se construye en relaciones cotidianas que generan seguridad. Un adulto de confianza es una figura protectora, ética y coherente. No obstante, así como debe enseñarle a sus hijos e hijas a identificar sus adultos de confianza, tenga muy presente que usted debe hacer lo mismo, pues algunas de las situaciones de abuso sexual infantil se dan porque los padres y madres dejan a sus hijos al cuidado de agresores en potencia. Así que usted también haga su lista de adultos protectores y verifique que tienen las características necesarias para dejarlos al cuidado de sus hijos e hijas.
Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger puede salvar una vida.
En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:
- Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
- Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
- Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106
Le invitamos a ver este capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

