10 cosas que mamás, papás, chicas y chicos deberían saber sobre el acné

¿Te ha comenzado a salir acné o conoces a alguien que está pasando por esta situación? Esto es lo que debes saber.

acné en la adolescenci

La aparición de espinillas y granos es una de las situaciones más frecuentes durante la adolescencia y por eso aparecen muchas dudas al respecto: ¿por qué algunas personas lo desarrollan y otras no?, ¿es cierto que aparece por falta de higiene?, ¿qué productos pueden empeorarlo?, ¿cuándo es necesario acudir al dermatólogo? Y aunque el acné es una condición de la piel que suele relacionarse con esta etapa de la vida, hay que resaltar que se requieren los cuidados adecuados.

Carlos González, médico dermatólogo de la Secretaría de Salud y coordinador del posgrado de Dermatología de la Universidad El Bosque, habló con eureka sobre las causas del acné, los errores más comunes al tratarlo y las recomendaciones que pueden seguir las familias para cuidar la piel de las chicas y chicos.

Te contamos diez cosas que vale la pena conocer sobre el acné, a partir de las explicaciones de Carlos González

1. El acné no aparece solamente durante la adolescencia

Aunque es común relacionar el acné con la pubertad, esta condición no es exclusiva de los adolescentes. Según explica Carlos González, puede aparecer desde edades tempranas y continuar hasta la adultez. Sin embargo, alrededor de los 12 años es frecuente que comiencen a aparecer las primeras espinillas y los primeros granos, porque esta etapa coincide con los cambios hormonales que experimenta el cuerpo durante el desarrollo.

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El dermatólogo explica que, cuando aumentan las hormonas sexuales, las glándulas sebáceas, encargadas de producir el sebo o grasa natural de la piel, comienzan a trabajar con mayor intensidad y como consecuencia producen más grasa, lo que favorece la obstrucción de los poros y la aparición de las lesiones características del acné. 

Conocer este proceso ayuda a entender por qué el acné es frecuente durante la pubertad y por qué no todas las personas lo experimentan de la misma manera, también permite dejar atrás la idea de que se trata de un problema exclusivo de quienes están pasando por la adolescencia o de que necesariamente desaparecerá sin necesidad de cuidados. 

2. Los granos no aparecen por falta de limpieza

Uno de los mitos más comunes sobre el acné es que aparece porque los niños, niñas y adolescentes no se lavan bien la cara. Sin embargo, el especialista explica que la predisposición genética tiene un papel importante, pues algunas personas tienen glándulas sebáceas más sensibles a las hormonas sexuales y, por eso, producen más grasa y tienen mayor tendencia a desarrollar lesiones.

Esto significa que una persona puede mantener buenos hábitos de higiene y aun así tener acné. De la misma manera, lavarse el rostro muchas veces al día no garantiza que los granos desaparezcan, por el contrario, el lavado excesivo y el uso de jabones fuertes pueden resecar e irritar la piel, además de afectar la barrera cutánea, que cumple una función protectora frente a agentes externos.

Carlos González advierte que algunos adolescentes llegan a consulta con la piel reseca e irritada porque intentan eliminar la grasa utilizando distintos jabones varias veces al día, lo que en lugar de mejorar el acné termina perjudicando la piel. 

3. ¿Cómo se forman las espinillas y los granos?

Es importante iniciar aclarando que no todas las lesiones en la piel son iguales, por ejemplo, cuando las glándulas sebáceas producen más grasa, esta puede acumularse junto con células muertas y obstruir los poros, así aparecen los comedones, conocidos popularmente como espinillas, que son una de las primeras manifestaciones del acné.

Si la lesión evoluciona y se produce inflamación, pueden aparecer granos rojos que a veces contienen pus. El dermatólogo explica que, cuando el poro se obstruye, se crean condiciones que favorecen la aparición de lesiones inflamatorias, por eso, es importante prestar atención a la evolución del acné y no asumir que todas las espinillas y los granos requieren el mismo tipo de cuidado.

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Adicionalmente, manipular un grano puede aumentar la inflamación y favorecer la aparición de manchas o cicatrices, y aunque pueda parecer una solución rápida para eliminarlo, hacerlo puede terminar dejando marcas que duren mucho más que la lesión original. 

4. Algunos maquillajes y remedios caseros pueden empeorar el acné

Cuando aparecen los granos es común buscar formas rápidas de disimularlos o hacerlos desaparecer y ahí es donde comenzamos a usar ciertos maquillajes, especialmente bases y algunos polvos compactos, sin embargo estos pueden favorecer la obstrucción de los poros y empeorar las lesiones, por lo que conviene elegir cosméticos adecuados para la piel con tendencia al acné.

González también advierte sobre los remedios caseros que algunas personas se aplican en el rostro con la intención de mejorar su apariencia, por ejemplo, las mascarillas de limón, azúcar o miel pueden causar irritación, mientras que la crema dental aplicada directamente sobre los granos puede alterar la piel y provocar inflamación, quemaduras o manchas. 

Por eso, antes de probar una receta que circula en redes sociales o seguir una recomendación de conocidos, lo que debes hacer es consultar a un profesional  y utilizar productos adecuados.

5. Ojo con los parches de moda

Los parches para el acné, especialmente aquellos con formas de estrellas, corazones o caritas, se han vuelto populares entre los adolescentes. Sin embargo, Carlos González explica que es importante revisar qué contienen antes de utilizarlos, porque no todos tienen la misma función. Algunos solo los cubren, mientras que otros contienen ingredientes activos, como ácido salicílico o peróxido de benzoilo, que pueden ser útiles en determinadas lesiones puntuales, por eso es mejor no elegirlos únicamente por su apariencia o porque estén de moda, sino buscar los que realmente funcionan. También hay que tener presente que estos productos no sustituyen el tratamiento que puede necesitar una persona con acné persistente, inflamatorio o severo.

6. Tener la piel grasa no significa que no necesite hidratación

La grasa y la hidratación son dos cosas diferentes, por eso una piel puede producir mucho sebo y, al mismo tiempo, necesitar productos que ayuden a mantener su hidratación y su barrera protectora. Por eso, no es recomendable intentar resecar el rostro mediante lavados excesivos o utilizando jabones demasiado fuertes.

Como explica el dermatólogo, “una cosa es que la piel esté grasa y otra cosa es que la piel esté hidratada”, esta diferencia es importante porque algunas personas creen que, si tienen acné, deben eliminar toda la grasa de la piel y dejar de utilizar hidratantes, sin embargo, esto puede alterar la barrera cutánea y dejar la piel más vulnerable a la irritación.

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Para evitarlo el especialista recomienda realizar una limpieza suave en la mañana y en la noche, evitar los jabones agresivos y utilizar un hidratante apropiado para el tipo de piel, también aconseja tener cuidado con los jabones antibacteriales y los jabones de tocador, pues algunas formulaciones pueden resultar demasiado agresivas para el rostro.

7. El protector solar es importante para prevenir las manchas

En algunos casos quedan manchas rojas o cafés después de que las lesiones mejoran, las cuales pueden permanecer durante mucho tiempo; estas se conocen como pigmentación postinflamatoria y son una de las razones por las que algunos pacientes buscan atención dermatológica, incluso cuando ya no tienen tantos granos activos.

Carlos González destaca la importancia de utilizar protector solar para ayudar a prevenir que estas manchas se acentúen, también recomienda elegir presentaciones ligeras, como geles o fórmulas fluidas, que sean adecuadas para la piel con tendencia al acné. Además, es importante evitar la manipulación de las lesiones, ya que apretar o lastimar los granos puede aumentar el riesgo de inflamación, manchas y cicatrices.

8. La alimentación y los hábitos cotidianos también merecen atención

Carlos González explica que algunos hábitos alimentarios pueden influir en su evolución, en particular, señala que las dietas con una carga glucémica alta, es decir, aquellas que pueden provocar aumentos rápidos del azúcar en la sangre, se han relacionado con un empeoramiento de las lesiones en algunas personas.

Entre los ejemplos que menciona están las gaseosas, las bebidas azucaradas, los ponqués, las tortas y algunas comidas de paquete; ojo, esto no significa que un alimento específico sea necesariamente la causa de los granos ni que dejar de consumirlo sea suficiente para tratar el acné, sino que la alimentación hace parte de los factores que conviene considerar junto con los demás cuidados.

9. No hay que esperar a que el acné sea severo para consultar al médico

Algunas familias buscan atención cuando el acné ya está muy avanzado y como los granos suelen considerarse una parte normal de la adolescencia, en ocasiones se espera demasiado tiempo antes de consultar. Sin embargo, una de las mayores preocupaciones es el riesgo de desarrollar cicatrices, que pueden permanecer durante años y ser difíciles de eliminar.

Carlos González recomienda buscar orientación médica desde las primeras manifestaciones, especialmente cuando las lesiones persisten, empeoran o no responden al tratamiento inicial indicado por un profesional de salud. La valoración temprana permite identificar qué tipo de acné tiene la persona y establecer un manejo adecuado antes de que aparezcan complicaciones. 

También hay situaciones que requieren especial atención, por ejemplo, en niñas y adolescentes es importante consultar si el acné empeora alrededor de la menstruación y se presenta junto con periodos irregulares, pues puede ser necesario evaluar si existe alguna alteración hormonal asociada.

Los antecedentes familiares también son relevantes, pues si la mamá, el papá o los hermanos tuvieron acné severo, especialmente con cicatrices hundidas, es importante comentarlo durante la consulta, ya que puede existir una mayor predisposición a desarrollar casos severos.

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10. El acné también puede afectar la autoestima y el bienestar emocional

Durante la adolescencia la apariencia y la aceptación de los demás pueden adquirir mucha importancia y los granos pueden generar inseguridad, incomodidad y dificultades para relacionarse con otras personas. Algunas niñas, niños y adolescentes pueden sentirse avergonzados de su rostro, evitar fotografías o preocuparse constantemente por la opinión de sus compañeros.

Por eso, el acompañamiento de las familias es fundamental. Carlos González invita a madres y padres a no minimizar el acné con frases como “eso es normal por la edad”, porque su impacto puede ser importante y merece atención. El especialista recomienda estar pendientes de los cambios en el comportamiento de las chicas y chicos, especialmente si empiezan a dormir mal, presentan cambios en la alimentación, se aíslan o muestran señales de que su estado de ánimo no está bien.

Carlos resalta que  “el mensaje que más me gustaría dejar es no subestimar al acné”, pues contar con el apoyo de la familia y recibir un tratamiento oportuno puede marcar una diferencia tanto en el cuidado de la piel como en su bienestar emocional.

Ahora, hablemos de los hábitos de alimentación saludable, por eso te recomendamos que veas en familia este capítulo de De Frente y Con Mente: 

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