La construcción de la primera línea del Metro de Bogotá podría convertirse en mucho más que un proyecto de movilidad, una investigación de la Universidad Nacional de Colombia señala que esta obra tiene el potencial de ser el primer gran laboratorio de minería urbana del país.
De acuerdo con el estudio, la obra, que ya supera el 80% de avance, movilizará cerca de 8,5 millones de toneladas de materiales, entre ellos concreto, acero y tierras de excavación que, en lugar de convertirse en residuos, podrían reincorporarse a nuevos proyectos de construcción.
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Los investigadores estiman que la ejecución de la primera línea generará alrededor de 2,8 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición, una cifra que representa una oportunidad para impulsar modelos de economía circular, reduciendo el impacto ambiental asociado a la disposición de escombros.
Experiencias internacionales respaldan esta posibilidad, de acuerdo con Andrea Sandoval, investigadora magíster Medio Ambiente de la UNAL, sistemas de transporte como los metros de Viena y Edimburgo ya incorporan materiales recuperados de obras de construcción y demolición.
Además de reducir la cantidad de desechos que llegan a los sitios de disposición final, los materiales recuperados podrían destinarse a la estabilización de suelos y a otras obras de infraestructura, convirtiéndose en una reserva estratégica para futuras construcciones.
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¿Qué hace falta para aprovechar estos materiales?
Sin embargo, el principal reto para desarrollar la minería urbana no está en la tecnología, sino en la regulación vigente, según los investigadores, las normas que rigen las obras civiles aún limitan el uso de materiales reciclados, lo que dificulta su incorporación a gran escala.
«La normativa de las obras de construcción a veces limita mucho la incorporación de reciclados agregados en las obras de construcción. Sin embargo, pues ya hay un avance en la ciudad», destacó Sandoval.
Por ello, la investigación recomienda fortalecer el marco normativo, promover mercados para los materiales recuperados y articular el trabajo entre entidades públicas, constructoras, gestores de residuos y centros de investigación, con el fin de aprovechar el potencial que ofrecen proyectos de gran magnitud como la primera línea del Metro de Bogotá.
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá.*

