TransMilenio enfrenta en 2026 uno de sus mayores desafíos financieros y operativos, marcado por el aumento de los costos del sistema, la ampliación de subsidios a poblaciones vulnerables y la persistente evasión del pago del pasaje.
Así lo explicó la gerente general de la entidad, María Fernanda Ortiz Carrascal, durante su conversación con Marta Noriega, directora del informativo AHORA, en la que detalló las razones detrás del ajuste tarifario y las estrategias para garantizar la sostenibilidad del sistema.
Ortiz recordó que el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) cumple una función esencial para la ciudad y que su operación continua es clave para la vida diaria de millones de bogotanos. “Si nosotros no garantizamos que el sistema integrado de transporte público de Bogotá opere durante todo el año, ponemos en riesgo que los bogotanos accedan al trabajo, al estudio e incluso a los beneficios sociales que ofrece la Alcaldía”, afirmó.
Según explicó la gerente, en noviembre de 2025, TransMilenio realizó una estimación de ajuste tarifario con base en variables macroeconómicas como un IPC del 5,3 %, un incremento del salario mínimo proyectado en 11 %, y aumentos en los costos de los combustibles, más del 15 % en el diésel y más del 10 % en el gas.
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Con ese escenario, el ajuste al usuario se calculó en 250 pesos. Sin embargo, el panorama cambió con la decisión del Gobierno Nacional de decretar un incremento del salario mínimo del 23 %, lo que obligó a revisar nuevamente la estructura de costos del sistema.
Subsidios, tarifas y evasión en TransMilenio
A este contexto se suma la ampliación de los subsidios. Desde febrero de 2025, TransMilenio entrega pasajes gratuitos a adultos mayores, personas con discapacidad y población clasificada en el Sisbén A y B.
En 2026, el beneficio se extendió a habitantes de calle que se encuentran en procesos de inclusión social, en articulación con la Secretaría de Integración Social.
Sobre este punto, Ortiz destacó que el objetivo es facilitar la reincorporación de estas personas a la vida productiva de la ciudad. “Es un programa que adelantamos para que esta población en condición de vulnerabilidad, pero que ya está en proceso de inclusión, pueda usar el sistema de manera regular para su reincorporación al trabajo o al estudio”, señaló.
Otro de los temas centrales fue la evasión del pago del pasaje, un fenómeno que, según la gerente, no solo afecta las finanzas del sistema, sino que también pone en riesgo la seguridad de usuarios y conductores. Aunque se han reforzado estaciones con puertas automáticas y torniquetes de piso a techo, las prácticas de evasión persisten, incluso mediante el ingreso simultáneo de varias personas por un solo acceso.
“La evasión genera riesgo para quien evade, para los demás usuarios y para los conductores, por eso la solución no es solo infraestructura, sino un cambio de comportamiento y una corresponsabilidad de los usuarios”, enfatizó Ortiz.
Para 2026, TransMilenio proyecta avanzar en la instalación de puertas automáticas en al menos 15 estaciones adicionales y mantener la estrategia ’50+’, que consiste en el abordaje de buses con apoyo de la Policía, gestores del sistema y equipos de control, con el fin de verificar el pago del pasaje y mejorar la seguridad durante los recorridos.
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Con estas medidas, la entidad busca equilibrar sostenibilidad financiera, inclusión social y cultura ciudadana, en un sistema que sigue siendo vital para la movilidad de Bogotá.
*Foto: Alcaldía de Bogotá

