La Selección Colombia Femenina volvió a demostrar que atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. En una noche cargada de emociones, goles y tensión hasta el último minuto, la Tricolor venció 4-3 a Paraguay en el estadio Defensores del Chaco y se quedó con el título de la Liga de Naciones, un logro que ratifica el crecimiento y la consolidación del equipo entre las grandes potencias del fútbol sudamericano.
El conjunto dirigido por Ángelo Marsiglia llegó a la última jornada dependiendo de sí mismo para levantar el trofeo y respondió con personalidad en un escenario exigente. Frente a una selección paraguaya que nunca dejó de competir y que puso en aprietos a las colombianas en distintos momentos del compromiso, Colombia encontró las respuestas necesarias para quedarse con una victoria tan sufrida como merecida.
La Tricolor tuvo que recurrir a su carácter competitivo para superar los momentos más complejos del encuentro. Cada vez que Paraguay golpeó, las colombianas encontraron la forma de reaccionar y mantenerse con vida en un partido que se convirtió en una verdadera batalla futbolística por el campeonato.
Con el pitazo final llegó el desahogo. Jugadoras, cuerpo técnico e hinchas celebraron una conquista que premia el trabajo realizado durante todo el torneo y que fortalece la ilusión de cara a los próximos retos internacionales.
Una final digna de un campeón
El compromiso disputado en Asunción estuvo a la altura de una definición continental. Colombia apostó por el juego ofensivo, buscó constantemente el arco rival y mostró la ambición necesaria para ir por el resultado que le aseguraba el título.
Ana María Guzmán fue una de las grandes heroínas de la consagración al marcar dos de los cuatro goles colombianos en una noche inolvidable.
A su aporte se unieron Linda Caicedo, con una nueva demostración de talento y desequilibrio, y Marcela Restrepo, quien también se reportó en el marcador para impulsar a la Tricolor en una final cargada de emociones. La combinación entre experiencia, juventud y eficacia frente al arco terminó siendo la fórmula que condujo a Colombia hacia el título.
Más allá de los nombres propios, el triunfo tuvo como principal virtud el trabajo colectivo. Colombia mostró solidaridad defensiva cuando fue necesario, intensidad en la recuperación del balón y contundencia en los momentos clave del partido. Esa combinación terminó inclinando la balanza a favor de la Tricolor en una de las noches más importantes de los últimos años para el fútbol femenino colombiano.
La victoria por 4-3 reflejó el espíritu de un equipo que nunca bajó los brazos. Incluso cuando el encuentro parecía complicarse, las colombianas mantuvieron la confianza en su propuesta y encontraron los caminos para quedarse con una victoria que quedará grabada en la memoria de los aficionados.
El camino hacia el título
La consagración en Paraguay no fue producto de una sola noche. El campeonato comenzó a construirse desde las primeras jornadas, cuando Colombia empezó a sumar resultados que la posicionaron como una de las principales candidatas al título.
La Tricolor comenzó su camino hacia el título con una contundente victoria 4-1 sobre Perú, resultado que dejó en evidencia el potencial ofensivo del equipo. En las jornadas siguientes mantuvo el buen nivel al vencer 2-1 a Ecuador y 2-1 a Venezuela, sumando puntos fundamentales que le permitieron consolidarse desde temprano en los primeros lugares de la tabla y perfilarse como una de las principales candidatas al campeonato.
Con el paso de las fechas, Colombia continuó demostrando regularidad. El triunfo 2-0 sobre Chile representó otro paso importante en la lucha por el liderato, mientras que el empate sin goles frente a Argentina permitió mantener la diferencia frente a uno de los rivales más fuertes del certamen.
La recta final del campeonato estuvo marcada por el triunfo 1-0 sobre Uruguay, resultado que no solo fortaleció las aspiraciones de título, sino que también aseguró la clasificación al Mundial de Brasil 2027. Con ese impulso, la selección nacional llegó a Asunción con la posibilidad de coronar una campaña histórica.
El último obstáculo fue Paraguay. Y aunque el compromiso exigió el máximo esfuerzo, Colombia respondió como lo había hecho durante todo el torneo: con fútbol, personalidad y determinación para alcanzar el objetivo.
Un título que confirma el crecimiento del fútbol femenino colombiano
La conquista de la Liga de Naciones representa mucho más que un nuevo trofeo para las vitrinas de la Federación Colombiana de Fútbol. El campeonato es también una muestra del avance que ha tenido la Selección Colombia Femenina durante los últimos años, convirtiéndose en una protagonista habitual de las competiciones internacionales.
La experiencia de referentes como Catalina Usme, sumada al talento y la proyección de futbolistas jóvenes que ya brillan en escenarios internacionales, ha permitido construir un equipo competitivo y capaz de enfrentar de igual a igual a cualquier rival del continente.
La consagración en Asunción también llega en un momento ideal para fortalecer la confianza de un grupo que seguirá teniendo desafíos de máxima exigencia en el ciclo internacional que conduce al Mundial de Brasil 2027.
Por ahora, el fútbol colombiano tiene motivos de sobra para celebrar. La Selección Colombia Femenina escribió una nueva página dorada en su historia y confirmó que su presente ya no es una promesa: es una realidad construida a base de talento, trabajo y resultados.
Foto: CONMEBOL*

