“Bogotá ha aprendido a vivir y a entender el rock como una manera de reflejarse a sí misma”, Tatiana Duplat sobre Rock al Parque

Durante tres décadas, Rock al Parque ha sido mucho más que una cita con el rock, sus escenarios también han visto cambiar a Bogotá.

Tatiana Duplat

Decir que «Rock al Parque es un espejo de Bogotá», es quizás la mejor forma de resumir la importancia social y cultural que ha tenido el festival durante estos 30 años de historia; más allá de las cifras y los hitos, este evento ha evolucionado con la ciudad a tal punto que se ha convertido en un retrato de sus transformaciones, y al mismo tiempo, en una memoria colectiva de quienes la habitan.

De acuerdo con Tatiana Duplat, historiadora, gestora cultural y escritora del libro «Rock al Parque: 30 años. Bogotá y las voces de la trasescena», el festival refleja uno de los cambios más poderosos que ha tenido la población de la capital en medio de estas tres décadas: la aceptación de la diferencia, esa que nos impulsa a apreciar la diversidad de voces, perspectivas e identidades que conviven en esta ciudad.

Si regresamos en el tiempo a los primeros años de Rock al Parque, Duplat destaca principalmente la radicalización de los asistentes y cómo cada quien estaba interesado solo por escuchar la música que era de su interés, tanto así que en ocasiones se presentaban confrontaciones entre los grupos.

Sin embargo, a lo largo de los años estas tensiones han desaparecido, «unos van y oyen lo de los otros, pero además, todos aprendieron a valorar la música de los demás, y así no te guste, aprendieron a ir, escuchar e intentar entender por qué a tu vecino sí le gustaba. ¿Qué podía haber allí de interesante en lo que él estaba oyendo respecto a lo que yo escuchaba?«.

Del mismo modo, Bogotá ha aprendido a entender el rock como una expresión cultural capaz de revelar los distintos matices de la ciudad: con lo bueno y lo malo, con aquello que nos resulta cercano y lo que nos confronta, con las realidades que conviven en sus barrios y las distintas maneras de habitarla en medio de ese caos tan propio que, de alguna manera, también se relaciona con un lugar que nunca deja de moverse.

«Si hay algo que tiene el rock es que es un elemento que incomoda. El día que el rock le guste a todo el mundo, algo está pasando, algo no está bien».

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30 años de historia que han enriquecido la escena musical colombiana

Esta apertura cultural, social y, especialmente, musical también ha transformado la escena local y nacional, según Duplat, el paso de distintos artistas por Rock al Parque, cada uno con sus fusiones, estilos y tendencias, ha enriquecido la manera de hacer música en la ciudad, al tiempo que algunas de estas propuestas han encontrado eco más allá de Bogotá y del país.

«El festival ha llevado de la mano a la escena rockera bogotana y yo diría que también colombiana. El rock, y en general, la música de multitudes colombiana es una antes de Rock al Parque y otra después».

Pero Rock al Parque no es solo un festival de música, es también un espacio de sueños cumplidos, de encuentro, y una escuela en donde, no solo se forman artistas, sino también todos aquellos que están tras los escenarios, quienes muchas veces pasan desapercibidos: técnicos, sonidistas, iluminadores, productores, y equipos, que con su trabajo convierten un escenario de un parque, en una experiencia para nunca olvidar.

Las mujeres en Rock al Parque: una conquista para el público y las artistas

Desde sus primeras ediciones el festival contó con la participación de agrupaciones lideradas por mujeres como Andrea Echeverri en Aterciopelados con su florecita rockera, o las integrantes de Polikarpa y sus Viciosas, abriendo caminos en un espacio que en la época parecía exclusivo para el género masculino.

Con los años, han surgido más voces significativas que buscaban cambiar la narrativa y ratificar la presencia de la mujer en el género musical, aportando nuevas sonoridades que provenían del circulo independiente bogotano, de América Latina y de otros lugares del mundo, como Sin Pudor, Mon Laferte, Pussy Riot, entre otras.

Su voz que resuena fuerte, no como un grito ahogado, sino como una afirmación de poder, no solo ha impulsado a las artistas, también resignificó las labores de producción, fotografía, luces, sonido, entre otras áreas que parecían vinculadas a los hombres.

«Esta tarea se ha extendido hacia otras labores que tradicionalmente han sido masculinizadas, como las labores en la parte de producción, en la organización, el detrás de cámara o la tras escena, que llamo yo, poco a poco se ha ido ocupando por personajes femeninos».

Además, no podemos olvidar al público femenino, que en los primeros toques del festival asistía con cierta aprensión, y que en la actualidad no solo ha conquistado espacios para expresarse sino también ha construido su propia relación con el rock.

«Las mujeres entraron pisando fuerte en Rock al Parque desde el principio y de ahí en adelante no ha sido sino un proceso de abrir los espacios para que sus voces suenen, para que sus trabajos sean valorados y para que su presencia como público muestre que hay una comunidad femenina que quiere, consume y vive el rock en la ciudad«.

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La misión de escribir el libro que conmemora los 30 años de Rock al Parque

Para Duplat, esta tarea representó un reto por la importancia de Rock al Parque para la ciudad, la cual evidenció en carne propia durante la versión del año 2025 cuando Idartes le dio la posibilidad de sumergirse por completo en el evento no solo como una asistente más, sino como una parte del equipo, por lo que tuvo vía libre para acceder a camerinos, escenarios, artistas, entre otros, para entender las particularidades de cada componente que hace grande este festival.

«Ahí me di cuenta que esto era una responsabilidad enorme por la importancia del festival para la ciudad, porque no se trata de los recuerdos de cada persona, se trata de los recuerdos que colectivamente Bogotá ha ido anudando o tejiendo a través de Rock al Parque».

A través de las entrevistas notó que la historia del festival estaba atravesada por los recuerdos de miles de personas, que escucharon a su artista favorito, se enamoraron, desahogaron sus penas, hicieron amigos, se acercaron a nuevas propuestas musicales, vivieron primeras veces; cientos de instantes inolvidables y anécdotas que hacen parte de esta memoria colectiva.

Por ello, se construyó un libro polifónico en el que dialogaban distintas voces, todas protagonistas durante estos 30 años de Rock al Parque, pero más allá de lo editorial, personalmente, Duplat siente que este ejercicio le cambió la perspectiva sobre lo que significa asistir a un espectáculo masivo.

«Más allá de eso, la experiencia de haber escrito este libro me hizo querer mucho más a Bogotá. Me hizo sentirme muy orgullosa de lo que somos. Somos de verdad una ciudad increíble».

Si quiere hacer un recuento histórico de estos años de rock en Bogotá puede leer el libro «Rock al Parque: 30 años. Bogotá y las voces de la trasescena», aquí.

Canal Capital transmitirá en vivo Rock al Parque 2026

Del 10 al 12 de octubre, el público podrá disfrutar de una nueva edición de Rock al Parque, esta vez celebrando sus 30 años, siguiendo la transmisión EN VIVO por www.canalcapital.tv, a través de las señales de Canal Capital en Claro 116 • ETB 270 • DIRECTV 143 •Movistar 164 y 113 • TDT • TIGO 105, así como en YouTube y Facebook.

*Foto: Nicolás Romero.

Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.*

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