Entre las producciones analizadas se encuentra una serie colombiana realizada por adolescentes de eureka.
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Series, reportajes, experiencias y contenidos creados junto a niñas, niños y jóvenes que hacen parte de la comunidad de eureka.
Ver canal en YouTubeEn un contexto donde las redes sociales, la inteligencia artificial y la sobreinformación hacen parte de la vida cotidiana de millones de jóvenes, la alfabetización mediática se ha convertido en una competencia fundamental para comprender y participar de manera crítica en el mundo digital.
Esa es una de las principales conclusiones de un estudio desarrollado por el Instituto Internacional de la Juventud y la Educación Audiovisual (IZI), que analizó cómo cinco producciones audiovisuales dirigidas a públicos infantiles y juveniles contribuyen al desarrollo de habilidades críticas frente a los medios de comunicación. La investigación involucró a 462 estudiantes alemanes entre los 10 y 17 años y evaluó contenidos finalistas del Prix Jeunesse International 2026, uno de los reconocimientos más importantes de la televisión infantil y juvenil en el mundo.
Los investigadores encontraron que los programas más efectivos no son necesariamente los que enseñan conceptos de forma directa, sino aquellos que logran involucrar emocionalmente a sus audiencias, plantean dilemas cercanos a su realidad y permiten que los jóvenes construyan sus propias conclusiones.
Colombia presente con una producción de eureka.
Entre las producciones seleccionadas se destacó Hairy Problem, una serie creada por adolescentes de Generación eureka, iniciativa de Canal Capital que promueve la participación de niños, niñas y jóvenes en la creación de contenidos audiovisuales.
La historia aborda una situación cada vez más frecuente en entornos digitales: la difusión no autorizada de imágenes íntimas. A través de un relato protagonizado por jóvenes, el programa muestra las consecuencias emocionales y sociales de compartir fotografías privadas sin consentimiento y propone formas responsables de actuar frente a este tipo de situaciones.
Según el estudio, la producción colombiana logró que los participantes reconocieran la importancia del consentimiento, el respeto a la privacidad y la responsabilidad en el uso de las redes sociales. Uno de los hallazgos más relevantes fue que muchos adolescentes recordaron como ejemplo positivo la decisión de eliminar inmediatamente una imagen compartida sin autorización, en lugar de reenviarla o difundirla.
Los investigadores destacaron además que el programa promueve la alfabetización mediática al mostrar soluciones concretas y competencias juveniles, en lugar de centrarse únicamente en los errores o riesgos.
Inteligencia artificial, redes sociales y pensamiento crítico
El estudio también analizó programas centrados en otros desafíos digitales contemporáneos. Uno de ellos fue Becoming Kaiser, una serie danesa que explora el uso de inteligencia artificial para crear música, modificar voces y generar contenidos falsos. Tras ver el programa, muchos participantes reflexionaron sobre los riesgos de los deepfakes, la manipulación digital y los límites éticos del uso de la IA.
Otra producción, Techbitch, permitió a los adolescentes comprender cómo funcionan los algoritmos y las estrategias utilizadas por las plataformas digitales para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo. Después de verla, una gran mayoría identificó que los contenidos mostrados en redes sociales no buscan únicamente informar, sino también maximizar el tiempo de permanencia dentro de las aplicaciones.
Por su parte, el programa canadiense Media Stamped ayudó a los jóvenes a comprender conceptos como el encuadre informativo (framing), la importancia de la elección de palabras en las noticias y la influencia que tienen los titulares en la construcción de opiniones. El estudio encontró que, después de ver el contenido, aumentó significativamente la percepción crítica frente a la supuesta neutralidad de los medios.
Más allá de la pantalla
Los autores concluyen que la televisión y los contenidos audiovisuales pueden convertirse en una puerta de entrada efectiva para desarrollar competencias mediáticas, siempre que promuevan la participación activa, el pensamiento crítico y la reflexión. Sin embargo, advierten que el verdadero potencial educativo surge cuando estos contenidos se complementan con actividades en el aula que permitan debatir, crear y experimentar con los medios.
El estudio plantea que la alfabetización mediática debe ser considerada una competencia cultural esencial del siglo XXI y que las escuelas tienen un papel clave en su fortalecimiento. En ese escenario, las producciones audiovisuales de calidad pueden convertirse en aliadas fundamentales para ayudar a las nuevas generaciones a navegar de forma crítica y responsable el ecosistema digital.

