La búsqueda de Gato e’ Monte, el proyecto musical del artista bogotano Gustavo Casallas, encontró en las raíces llaneras una nueva manera de contar su propia historia, con una propuesta que no mira la tradición como algo detenido en el tiempo; al contrario, la transforma, la mezcla y la lleva a nuevos escenarios.
Al escucharlo, en sus canciones conviven los sonidos del Llano y aquellos del altiplano cundiboyacense, junto a la fuerza del barrio, así como la sensibilidad y la memoria de una ciudad construida entre muchas voces.
Un universo donde lo rural y lo urbano dejan de ser opuestos
Antes de encontrar su propio lenguaje sonoro, Gato e’ Monte estuvo rodeado por otras música, especialmente el grunge y el punk, pero con el tiempo apareció una inquietud distinta: explorar los sonidos de instrumentos como la bandola llanera, descubriendo una posibilidad creativa que conectaba más con su propia historia.
Ese camino lo llevó a investigar las músicas campesinas y llaneras, acercarse a sus intérpretes y construir una propuesta donde la tradición no funciona como una imitación, sino que es una materia prima para crear algo nuevo.
El resultado es un sonido difícil de encasillar: tiene la raíz del folclor, pero también tiene la potencia del rap, la narrativa del cantautor y la intensidad de una cotidianidad bogotana que aparece en sus letras como protagonista.
El Chiflamero: un instrumento que le permitió crear su propio camino
Uno de los símbolos más particulares de su propuesta es el Chiflamero, una bandola llanera intervenida por el propio artista. Más que un instrumento, representa la búsqueda de una voz propia: una forma de tomar una tradición y llevarla hacia lugares inesperados.
Con sus cuerdas, Gato e’ Monte construye paisajes sonoros donde pueden aparecer recuerdos familiares, historias del barrio, noches bogotanas, temas sociales actuales y esas pequeñas escenas que forman parte de la vida cotidiana.
Gurbia: canciones nacidas entre la memoria y la calle
Su primer álbum, ‘Gurbia’, fue la presentación de ese universo musical, un trabajo donde aparecen las influencias del Llano y las músicas campesinas, pero también la identidad de un artista que creció en Bogotá y que decidió cantar desde ese lugar híbrido donde conviven varias culturas.
Canciones como ‘Pa’l rancho‘ muestran esa conexión con la familia, el trabajo y las raíces, mientras que otras composiciones exploran la amistad, el desamor, la noche y las historias que atraviesan la vida en la ciudad.
‘Gurbia‘ funciona como un mapa emocional: una colección de recuerdos y sonidos donde cada canción parece preguntarse de dónde venimos y qué hacemos con todas las influencias que nos forman.
‘El talante de la noche‘ (2023) amplió ese paisaje al incorporar nuevas sonoridades y convertir la ciudad en un escenario para sus historias; y ‘La dosis máxima‘ (2024) terminó de consolidar una propuesta libre, donde la tradición popular colombiana se mezcla con letras que retratan las inquietudes, los desafíos y las contradicciones de la vida contemporánea.
Una nueva forma de escuchar la música colombiana
La propuesta de Gato e’ Monte demuestra que las tradiciones no desaparecen cuando cambian de escenario; al contrario, pueden encontrar nuevas maneras de contarse.
Su música conecta generaciones y territorios: el campo con la ciudad, la memoria con la realidad actual, la música folclórica con las preguntas del presente, en una invitación a escuchar Colombia desde otro lugar, uno donde una historia de barrio también puede tener alma llanera.
Gato e’ Monte en La Nevera Sesiones
Gato e’ Monte llega a La Nevera Sesiones en un capítulo donde los sonidos del Llano, la diversidad de Bogotá y las historias que habitan entre el campo y la ciudad se encuentran para crear un universo musical único.
Dale play el domingo 19 de julio a las 7:30 p.m. por Canal Capital o en los canales Claro 116, ETB 256, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y Tigo 105.

