Pez Errante y el corazón de las bandas distritales en Rock al Parque

Un pez que no se queda quieto tenía que volver a Rock al Parque. Pez Errante regresa al festival para poner a navegar sus guitarras, su energía y una búsqueda sonora que lleva el espíritu de Sumapaz hasta el corazón de Bogotá.

Pez Errante en los 30 años de Rock al Parque

Desde las montañas del Sumapaz hasta el ruido de Bogotá, Pez Errante aprendió a moverse contra la corriente. Nacidos en Fusagasugá y habitantes de una ciudad que los adoptó hace dos décadas, los integrantes de la banda han hecho de ese tránsito una forma de crear, navegando entre territorios, sonidos y experiencias hasta convertirlos en una música que no se queda quieta.

Quizás por eso Bogotá también cabe dentro de su nombre, como una ciudad donde confluyen múltiples culturas, geografías y maneras de hacer música, y en la que ellos encontraron un nuevo cauce para sus propias historias. Antes de su segunda presentación en el festival Rock al Parque, hablamos con la banda sobre su paso por esta tarima tan importante para la música nacional y sobre el futuro de sus sonidos.

Bogotá: una ciudad de la furia

La capital no llegó a su música como un paisaje de fondo, se metió directamente en ella. En sus calles encontraron una energía que reconocen como propia y que terminó convirtiéndose en uno de los motores de su sonido. “Bogotá es una ciudad de la furia”, dicen, y esa furia aparece en Pez Errante casi como un instinto.

Para ellos, hacer rock significa asumir una voz, contar las cosas sin rodeos y convertir la música en una forma de revolución. “El rock tiene para mí un deber dentro de lo que es como el arte urbano de contar las cosas como son”, explica Gus Barrera, vocalista de la banda.

La corriente del rock distrital

Intentar definir el sonido de las bandas distritales sería, para Pez Errante, como intentar encerrar todas las aguas de Bogotá en un solo cauce. Aquí conviven géneros, generaciones y localidades distintas; una diversidad que, lejos de borrar la identidad, termina construyéndola.

«Creo que las localidades y el frío nos hace ser distintos, pero creo que ahí es donde está el el sazón de del de la música distrital», menciona Carlos García, bajista.

En esa pluralidad de sonidos, la banda se reconoce dentro de una renovación del rock distrital, pero para esta edición del festival quiere mirar también hacia atrás. Su propuesta busca recuperar parte de la energía de los primeros años de Rock al Parque, cuando el hardcore, el punk y el metal marcaron una generación. Una forma de volver a navegar por esas aguas para encontrar algo propio en ellas.

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Los 30 años de Rock al Parque

Para Pez Errante, regresar a Rock al Parque no es solamente volver a una tarima. Es mirar el camino recorrido y reconocer uno de esos sueños que alguna vez parecieron demasiado lejanos.

“Rock al Parque es justamente ese peldaño que en algún momento uno veía como inalcanzable”, cuentan.

Ahora ese peldaño está frente a ellos, en una edición que además celebra los 30 años del festival y que les permitirá representar desde el escenario a la provincia del Sumapaz, Fusagasugá y las localidades que también hacen parte de su historia.

Tres décadas después de aquella primera edición del festival, esta agrupación llega como parte de una nueva generación de bandas distritales. Para ellos, esta celebración también una oportunidad para resignificar el trabajo construido durante años y compartir escenario con músicos que han convertido al festival en parte de la identidad musical de Bogotá.

Una ciudad con las costillas rotas

Si Bogotá pudiera convertirse en una radiografía, Pez Errante no la imagina precisamente intacta.

«Yo creo que tendría las costillas rotas de tanto poguear, de tanto volverse miércoles, de tanta resiliencia también que ha tenido la ciudad desde desde las calles, también desde nosotros los músicos y desde su cultura», comenta Carlos García.

Esa es la ciudad que la banda quiere poner sobre el escenario. Su segundo álbum, Animales domésticos, está cerca de salir y cuenta historias citadinas que convierten lo cotidiano en materia para la música. Cerca del 60 % de su show en Rock al Parque estará dedicado a retratar lo que ocurre en Bogotá y a sumar esas historias a la memoria que también construye el rock.

Y en el centro de esa radiografía aparece el corazón. Uno enorme, hecho de escenarios, canciones, barrios y músicos que siguen apostándole a crear. Cuando hablan de las bandas distritales, Pez Errante lo resume así: “todo el mundo le mete mucho corazón a esto”.

Ese corazón es también el que los empuja a volver a Rock al Parque. El 12 de octubre llegarán al escenario Plaza con un show que promete ser frenético, furioso y sin pausas. Desde el primer segundo, dicen, quieren hacerlo estallar todo.

Pez Errante vuelve a navegar y lo hace llevando consigo las montañas del Sumapaz, la furia de Bogotá y ese corazón gigantesco que late detrás de las bandas que mantienen vivo el rock distrital.

Foto: Juan Pablo Forero.

*Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

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