Los resultados de las pruebas PISA 2025 salieron y, de nuevo, la lupa estuvo puesta en que en Colombia se sigue por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en las principales competencias que se consideran fundamentales para que una chica o chico pueda desenvolverse en la educación superior, el trabajo y la vida cotidiana. Los datos muestran un panorama en el que se entrelazan aprendizajes débiles, desigualdad socioeconómica, diferencias entre colegios urbanos y rurales, dificultades de asistencia, problemas de clima escolar, falta de recursos educativos y una incorporación todavía desordenada de la tecnología.
Antes de avanzar, es necesario mencionar que PISA es una evaluación internacional de la OCDE que mide qué tan capaces son los estudiantes de 15 años de utilizar sus conocimientos para resolver problemas y situaciones que van más allá de la repetición de contenidos; en la edición de 2025 participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, que representan aproximadamente a 33 millones de jóvenes de esa edad. En Colombia participaron 7.268 estudiantes de 266 colegios, una muestra que representa aproximadamente a 597.500 jóvenes de 15 años, cerca del 75 % de la población de esa edad.
En términos de puntajes Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, frente a 383 en 2022; 399 en lectura, frente a 408-409 puntos en la medición anterior; y 414 en ciencias, tres puntos más que en 2022, estos números se revisan con el promedio de la OCDE, en donde el promedio es de 463 puntos en matemáticas, 461 en lectura y 482 en ciencias. Es decir, Colombia está 82 puntos por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, 62 puntos por debajo en lectura y 68 puntos por debajo en ciencias.
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Es importante mencionar que desde la OCDE se señala que la pandemia probablemente profundizó las pérdidas de aprendizaje, especialmente entre los estudiantes que atravesaron los primeros años de escolaridad durante los confinamientos, pero la OCDE advierte que, por ejemplo, el deterioro de la lectura ya era visible antes de la pandemia. El informe advierte que ya había cambios en los hábitos de lectura, una menor lectura por placer y una transformación de la manera en que los jóvenes consumen información, especialmente mediante contenidos digitales breves y fragmentados.
Otro factor fundamental para leer estos resultados es la desigualdad: PISA resalta que el nivel socioeconómico tiene una relación muy fuerte con el desempeño académico y específicamente en Colombia los estudiantes con mayores ventajas económicas, sociales y culturales obtienen resultados considerablemente superiores a los de los estudiantes más desfavorecidos.
Estas diferencias sociales y económicas, por un lado, se reflejan en acceso a herramientas como libros, internet estable, espacios adecuados para estudiar, acompañamiento familiar y mayores oportunidades culturales, pero también en las condiciones materiales de las instituciones de educación; de hecho, según la OCDE, el 40% de los estudiantes colombianos estaba matriculado en colegios cuyos rectores señalaban que la falta de docentes dificulta la enseñanza, la cifra aumenta al 56% cuando se pregunta por la falta de personal de apoyo. Además, el 63% de los estudiantes asistía a colegios donde los directivos reportaban que la falta de materiales educativos, como libros, equipos tecnológicos, bibliotecas o laboratorios, obstaculizaba la enseñanza, mientras que el 62% estaba en instituciones donde la infraestructura física era considerada un problema.
A esto se suma la posibilidad de asistencia a los colegios o escuelas, sobre esto desde PISA se registró que en 2025, aproximadamente, el 30% de los estudiantes colombianos afirmó haber faltado al menos un día completo de clase durante las dos semanas anteriores a la prueba y el 52% manifestó haber llegado tarde al colegio. Desde la organización se enfatiza que el ausentismo no debe entenderse simplemente como falta de responsabilidad individual, pues puede estar relacionado con problemas familiares, económicos, de transporte, seguridad, desmotivación, condiciones del entorno o dificultades dentro de la propia escuela.
Otro de los puntos a tener en cuenta para analizar estos resultados es el ambiente que se vive dentro de los colegios, sobre esto, el informe apunta que en Colombia el 21% de los estudiantes manifestó haber sido víctima de al menos una forma de acoso escolar varias veces al mes o más, una proporción superior al promedio de la OCDE, que fue del 20%.
Otro elemento a tener en cuenta es la relación de los estudiantes con la tecnología, y aunque PISA no dice que los celulares sean automáticamente responsables del bajo rendimiento, si hace un llamado al uso que se le da, y a partir de ello encontraron que en Colombia los estudiantes reportaron utilizar dispositivos digitales en el colegio aproximadamente 1,6 horas diarias para actividades de aprendizaje, pero también 1,3 horas diarias para actividades de ocio. Además, el 36% dijo que sus compañeros se distraían con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 28% promedio de la OCDE.
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A esto se agrega que Colombia presenta uno de los niveles de uso más altos de IA entre los estudiantes evaluados; el 56% afirmó utilizar chatbots para ayudarse a aprender al menos una vez por semana, frente al 46 % promedio de la OCDE. Además, el 45% los utiliza para hacer investigaciones, el 39% para resumir textos que debía leer y otro 39% para redactar trabajos escolares, solo el 6% manifestó no utilizar prácticamente nunca estas herramientas. Sobre esto la organización encontró que los estudiantes que emplean IA presentan en promedio resultados inferiores frente a quienes no la utilizan. Sin embargo, la OCDE advierte que estos datos no permiten demostrar que la IA sea la causa directa de esos resultados.
A todo lo anterior se suma un factor muy importante: la familia, pues la OCDE encontró que el apoyo familiar reportado por los estudiantes disminuyó sustancialmente en casi todos los sistemas educativos entre 2022 y 2025. En nuestro paìs el 68% de los estudiantes dijo que sus madres, padres o acudientes les preguntaban al menos semanalmente qué habían hecho en el colegio, frente al 79% en 2022. Asimismo, el 53% afirmó tener conversaciones semanales sobre problemas que pudiera enfrentar en la escuela, frente al 67% registrado tres años antes.
Ante todo esto es necesario señalar que Colombia no está en el último lugar de América Latina y mantiene resultados superiores a varios países de la región, pero continúa lejos de los desempeños de Uruguay y Chile en diferentes áreas. Esto nos invita a mirar las políticas educativas de otros lugares del mundo, pero también nos recuerda la necesidad de fortalecer las políticas educativas, reducir las brechas socioeconómicas, mejorar las condiciones de las y los docentes, asì como las de los colegios rurales y pùblicos, enfrentar el ausentismo y el acoso escolar y establecer una política clara para el uso de celulares e inteligencia artificial.
Nico y Emilia estuvieron hablando sobre el uso de redes sociales en los entornos que habitan, entre esos la escuela. Mira este capítulo de Mundos Cercanos.
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