Hay ciudades que una banda visita y ciudades que terminan convirtiéndose en parte de su historia. Para Bandalos Chinos, Bogotá pertenece a la segunda categoría.
Antes de pisar Colombia, el grupo argentino ya conocía el nombre de Rock al Parque y lo imaginaba como uno de esos escenarios que parecían demasiado lejanos. Ahora, con más de 15 años de trayectoria, la agrupación regresa a la ciudad para ser parte de la celebración de las tres décadas del festival.
Buscar hasta encontrar el sonido propio
La historia musical de Bandalos Chinos también puede entenderse como una búsqueda permanente. Desde sus primeros trabajos, la banda ha intentado descubrir qué elementos podían convertir sus canciones en algo reconocible como propio. Goyo recuerda especialmente el encuentro con Adán Jodorowsky durante la producción de BACH, en 2018, cuando el productor los invitó a desprenderse de las referencias que hasta entonces habían marcado su música.
La propuesta consistía en comenzar las canciones desde otro lugar, despojándolas de fórmulas conocidas y preguntándose cómo debía sonar realmente Bandalos Chinos. Aquella exploración terminó convirtiéndose en una etapa fundamental para el grupo, que posteriormente llevó su música por distintas ciudades de Argentina, Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.
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Pero encontrar una identidad no significó dejar de buscarla. Para Goyo, parte de la vitalidad de una banda está precisamente en no asumir que un sonido debe permanecer intacto. Esa inquietud atraviesa también el momento actual del grupo, que decidió experimentar con nuevas formas de composición junto al productor Fermín Ugarte.
“Creo que los artistas que más nos gustan y que más nos inspiran son artistas que no dejaron de buscar y que fueron encontrando sonidos.”
La frase resume una idea que Bandalos Chinos parece haber convertido en método: la identidad no necesariamente se encuentra de una vez y para siempre. También cambia cuando cambian quienes hacen las canciones. Por eso, la banda se permite preguntarse nuevamente qué puede decir musicalmente después de tantos años de carrera.
Regresar al juego para volver a disfrutar
En esa nueva etapa también apareció una necesidad menos sonora y más humana: recuperar el placer de hacer música. Después de grabar algunos de sus trabajos anteriores en procesos intensos, la banda sintió que la velocidad y las exigencias de la producción habían desplazado parte de la diversión que originalmente los había llevado a tocar juntos.
El nuevo proceso buscó entonces regresar al origen. Bandalos Chinos nació como un grupo de amigos, con dos pares de hermanos entre sus integrantes, y con una relación con la música cercana al juego: juntarse, tocar, experimentar y descubrir qué podía suceder. Volver a dedicar meses a una producción significó recuperar ese espíritu sin renunciar a todo lo aprendido durante los años anteriores.
También hay en su música una sensibilidad que Goyo identifica como difícil de explicar, pero que reconoce en la respuesta de quienes escuchan sus canciones. Él la define como una especie de contradicción emocional, una manera de mirar hacia atrás sin dejar de imaginar lo que viene.
“Yo creo que hay algo que a mí me gusta decirle que es como una nostalgia esperanzadora.”
Esa sensibilidad convive con una banda que nunca ha entendido el rock como una estructura cerrada. Los sintetizadores, las máquinas de ritmos y otros elementos fueron entrando progresivamente en sus canciones, incluso cuando al comienzo podían parecer ajenos a una agrupación esencialmente guitarrera. Más que abandonar la tradición rockera, Bandalos Chinos ha preferido ensancharla.
Bogotá, una historia que ya no se puede romper
Mucho antes de tocar en Colombia, Bandalos Chinos ya había escuchado hablar de Rock al Parque. El festival aparecía en videos, registros de conciertos y presentaciones que la banda seguía desde Argentina. Para ellos, era un escenario de una dimensión particular, casi imposible de imaginar desde lejos.
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Por eso, llegar ahora a una edición que celebra los 30 años del festival tiene un significado que va más allá de sumar una fecha a una gira. Goyo habla de la permanencia de Rock al Parque como un hecho extraordinario y de la posibilidad de formar parte de una historia que ha acompañado a varias generaciones de músicos y públicos.
Goyo recuerda especialmente la energía del público bogotano y cómo aquella primera experiencia terminó construyendo un vínculo que, con los años, se hizo cada vez más fuerte. Una conexión que, según cuenta, no necesariamente aparece de la misma manera en todas las ciudades que visitan.
“Es una relación que ya no se puede romper y que nació de algo tan puro y de una manera tan desinteresada que, en el mejor de los sentidos, obviamente, me parece que eso lo vuelve fuerte.”
Ahora, el escenario de Rock al Parque ofrece una nueva oportunidad para alimentar esa relación. Bandalos Chinos llega a Bogotá no solamente como una banda argentina con una trayectoria consolidada, sino como un grupo que todavía está dispuesto a hacerse preguntas sobre su propia música.
Entre la memoria de aquellos primeros conciertos, las canciones que se convirtieron en himnos sin que ellos pudieran anticiparlo y la necesidad de seguir encontrando nuevas formas de crear, Bogotá aparece como un capítulo más de esa búsqueda. Uno que, para Goyo y los Bandalos Chinos, todavía está lejos de terminar.
*Foto: X – @BandalosChinos

