Hace unos días leí un reportaje en un diario estadounidense que hablaba de la “Blue Dot Fever” o la “fiebre de los puntos azules”, un fenómeno que da cuenta de la cancelación masiva de conciertos en Norteamérica, la modificación de los shows y la baja venta de boletería para varios de ellos. Y si bien no es una pandemia cultural, sí empieza a convertirse en un virus que poco a poco va afectando no solo al mercado estadounidense sino a varias regiones del continente, incluyendo a Colombia por supuesto.
Se le llama “fiebre de los puntos azules” pues surge de los puntos color azul que quedan marcados en los mapas de boletería cuando asientos o localidades quedan libres, desocupadas o sin vender, lo cual, para el caso de Estados Unidos, sucedió en shows como los de Post Malone, Zayn Malik o Kid Kudi, quienes tuvieron que cancelar fechas, modificar sus espectáculos y hasta mudarse de locación. En México, por ejemplo, conciertos como los de Los Ángeles Azules, Leo Rizzi o Ximena Sriñana pasaron por lo mismo; y aquí, en Colombia, la fiebre afectó a nombres importantes como Portugal the Man y Pulp, conciertos anunciados y tristemente cancelados a días de su lanzamiento. ¿La causa? Sí, la baja venta de boletas.
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Surgen entonces las preguntas:
¿Se trata de precios excesivamente altos?
¿Nos acostumbramos a precios post pandemia, o sea, bajos?
¿La burbuja de euforia por querer estar en todos los eventos musicales, ya explotó?
¿La gente está priorizando ver un solo concierto gigante al año en lugar de cinco medianos?
¿Los artistas están tocando en escenarios más grandes de los que realmente pueden llenar?
¿La música en vivo de gran formato se está convirtiendo en un privilegio?
¿Los festivales están compitiendo contra las giras de estadios de artistas globales?
Muchas dudas salen a la luz y la respuesta concreta pareciera no estar a la vista. Lo que sí es claro es que variables como el aumento del 45% (aprox) en los precios de boletería, sumado a la saturación de conciertos, las posturas poco realistas de artistas y la economía retraída de los consumidores, están dejando cada vez más “puntos azules” en la mega industria del entretenimiento musical en vivo, uno de los más rentables, hasta el momento. Y si bien esta no es una crisis uniforme, pues hay eventos que agotan todas sus entradas, sí es un momento de cambio de comportamiento del público.

