Para la arquitecta y paisajista Diana Wiesner, los Cerros Orientales, más que un elemento más del paisaje bogotano, son parte esencial de la identidad de la ciudad y de quienes la habitan.
Desde hace décadas, su trabajo profesional y ciudadano ha estado enfocado en proteger, restaurar y fortalecer la relación entre Bogotá y este ecosistema estratégico.
«Los cerros, siempre lo digo, son como nuestra familia geográfica”, afirma Wiesner, una visión que resume la filosofía que ha guiado su trayectoria y que hoy impulsa desde la Fundación Cerros de Bogotá, se ha convertido en un referente en temas de ecología urbana.
“Creo que en la medida de que entendamos que no son un elemento externo y que Bogotá tiene a sus cerros, sino que los cerros nos sostienen a nosotros, no solamente en términos del clima, del agua, del aire, la calidad paisaje, sino que también nos sostiene en términos espirituales, emocionales, de salud”, reflexionó.
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La defensa de los cerros orientales
El vínculo de Diana Wiesner con Bogotá y sus montañas comenzó desde muy pequeña. Recuerda una ciudad distinta, donde los barrios tenían amplias zonas verdes, potreros y espacios abiertos que invitaban a explorar.
Una anécdota familiar cuenta que participó en un concurso infantil realizado en la Plaza de Bolívar, donde decidió dibujar la ciudad destacando la Catedral Primada y, especialmente, los Cerros Orientales. Ese dibujo fue reconocido entre los mejores del certamen.

Varios años más tarde, ocurrió uno de los hitos más importantes de su carrera en 2006 con la formulación del Corredor Socioecológico de los Cerros Orientales, una propuesta que reunió a profesionales de diversas disciplinas para pensar el futuro de este territorio y que dio inicio a la Fundación Cerros de Bogotá.
“Creamos la página web de la fundación que es la plataforma de mayor conocimiento que haya sobre temas de cerros en Bogotá y creamos la Cátedra Cerros que tiene semanalmente charlas y conversatorios alrededor de temas de cerros para generar conciencia cívica y pensamiento crítico”, cuenta la arquitecta.
A través de estas acciones, la organización ha impulsado procesos de movilización social alrededor de temas como la restauración ecológica, la protección de quebradas, la biodiversidad y el ordenamiento territorial.
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Una ciudad que debe reconciliarse con su naturaleza
La trayectoria de Diana Wiesner también ha estado marcada por importantes proyectos de arquitectura del paisaje y espacio público en Bogotá. Así mismo, a lo largo de su trabajo, la arquitecta ha insistido en la necesidad de replantear la relación de Bogotá con sus ecosistemas.
Recuerda que durante siglos los Cerros Orientales fueron explotados como fuente de materiales para la construcción de la ciudad. La tala de bosques, la transformación de quebradas y la expansión urbana modificaron profundamente su estructura ecológica.
“Muchas de las edificaciones están cortando todas las visuales hacia los cerros y esa permeabilidad visual también ha sido rota, lo cual va en contra de la democratización del paisaje. Cualquier ciudadano tiene derecho a ver sus cerros y hemos, digamos, a través de la normativa y de las construcciones, pues impedido esto”, comentó.
Por ello, una parte importante de su labor ha estado enfocada en recuperar la conciencia sobre el valor ambiental, cultural y simbólico de estos territorios.

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Una visión de futuro para Bogotá
Cuando piensa en el futuro de la ciudad, Diana Wiesner imagina “muchos más espacios urbanos humanizados, que siga siendo una ciudad caminable, que tenga espacios donde la gente pueda encontrarse en su rutina diaria con la naturaleza, con lugares que le inspiren a temas poéticos que sean amables para las personas, pero que sobre todo tengan mucha presencia de naturaleza”.
Sueña con una ciudad donde los espacios públicos incorporen a la biodiversidad, donde las quebradas y humedales sean valorados como elementos esenciales del territorio y donde los ciudadanos puedan construir vínculos más estrechos con los lugares que habitan.
Después de décadas de trabajo, su principal inspiración continúan siendo las personas que, desde distintos rincones de Bogotá, buscan transformar la ciudad a través del cuidado de la naturaleza y la construcción colectiva de un mejor entorno para todos.

