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Charcografías: la Bogotá que retrata John Gaitán en los charcos

John Gaitán transforma los charcos de Bogotá en obras fotográficas que revelan otra mirada de la ciudad, su arquitectura y su identidad cultural.

John Gaitán tomando charcografía de la fachada de una casa.

Hay quienes recorren Bogotá mirando siempre al frente, esquivando el tráfico, mirando el reloj, esperando que pase el bus que necesitan, acelerando el paso y sobreviviendo al ritmo frenético de la ciudad.

Pero John Jairo Gaitán Tarquino decidió observar la ciudad desde otro ángulo: hacia el suelo. Allí, en los charcos que deja la lluvia, encontró una manera distinta de retratar la capital y construir una propuesta fotográfica que hoy llama “charcografías”.

“Mis charcografías hablan de la Bogotá real, de la Bogotá que no vemos de forma directa”, afirma el comunicador social y fotógrafo nacido en Paz de Ariporo, Casanare, quien desde hace más de 15 años vive en Bogotá.

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Su relación con la ciudad comenzó por trabajo, luego de llegar desde Tunja tras graduarse en Comunicación Social e ingresar a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. Sin embargo, con el tiempo, Bogotá dejó de ser únicamente el lugar donde trabajaba para convertirse en una fuente permanente de inspiración.

“Bogotá es una ciudad que recibe a Colombia. Aquí están todos los acentos, toda la diversidad cultural y visual del país. Mi relación con Bogotá es de más amores que de odios, la he aprendido a amar”, asegura.

El origen de las charcografías

La idea de las charcografías nació caminando por las calles del centro de la capital. Entre lluvias, reflejos y calles mojadas, John descubrió que los charcos podían mostrar una ciudad diferente, una Bogotá invertida, poética y muchas veces ignorada por quienes la recorren diariamente.

“Yo quería salirme de la fotografía tradicional, dije yo no puedo hacer eso que hace todo el mundo, no quiero y encontré en el charco la posibilidad de ver otro ángulo”, explica.

La técnica consiste en capturar edificios, iglesias, calles y escenas urbanas reflejadas en el agua. Con un celular, un charco y, en ocasiones, una botella de agua para ayudar a crear reflejos artificiales, John construyó una identidad visual propia que mezcla arquitectura, textura y cotidianidad.

John Gaitán Caminando por la Plaza de Bolívar.

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Su escenario favorito es el centro histórico de Bogotá: la Séptima, La Candelaria y la Plaza de Bolívar. Precisamente allí tomó una de sus fotografías más representativas: el reflejo de la Catedral Primada en un charco frente a la plaza. Esa imagen fue enviada a una convocatoria de un periódico capitalino y recibió una respuesta positiva del público.

“Es una cosa muy sencilla y muy básica, pero para mí en su momento representó mucho porque fue como un pequeño logro, digamos. Fue como una palmadita en la espalda. Sentí que sí había posibilidades de hacer algo con esto”, recuerda.

Más que fotografía, una carta de amor a Bogotá

Aunque quienes conocen su trabajo consideran que su propuesta tiene un sello artístico claro, John todavía enfrenta inseguridades sobre exponer su obra públicamente sin caer en la tentación de medirse por los likes en redes sociales.

Pero eso no lo detiene de continuar recorriendo Bogotá en bicicleta y a pie, esperando la lluvia y buscando nuevos reflejos. Para él, las charcografías más que una simple fotografía, son una manera de invitar a los ciudadanos a mirar la capital con otros ojos.

“Quiero que la gente vea estas imágenes y piense: ‘esto hace parte de la ciudad y no lo conocía’. Yo creo que la charcografía es eso, que a veces ese mundo al revés no está tan al revés, sino tiene su textura, tiene su composición, tiene su color, tiene su parte mágica”, dijo.

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En cada reflejo, John intenta dejar una huella de la Bogotá cotidiana. Una ciudad que, según él, todavía necesita aprender a sentirse orgullosa de sí misma.

Si logro que alguien vea a Bogotá más bonita y quiera cuidarla, siento que ya estoy haciendo un gran aporte”, concluyó.

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