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La plaza de Las Ferias, contada desde una olla de mondongo

La plaza de Las Ferias guarda en sus ollas de mondongo y sus puestos de arveja la memoria de un barrio que creció con Bogotá.

La plaza de Las Ferias en Pura Plaza.

En la plaza de mercado de Las Ferias hay una sopa que parece inevitable, el mondongo. Humea en ollas grandes desde temprano y aparece en los menús de corrientazo junto a otros caldos que sostienen la rutina del barrio.

Más que un plato frecuente, es una preparación asociada desde hace siglos a las cocinas populares, donde el ingenio convirtió ingredientes modestos en comidas generosas capaces de alimentar a muchos.

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Voces que sostienen el oficio

Historias como la de Raquel Aguilar, cocinera que lleva medio siglo trabajando en la plaza, ayudan a entender cómo se han transmitido estos saberes. Junto a residentes como Mary Santos, sus relatos permiten mirar el mercado desde adentro: no solo como un lugar de comercio, sino como un espacio donde las recetas, los oficios y las relaciones entre vecinos han cambiado al ritmo de la ciudad.

La plaza de Las Ferias en Pura Plaza.

La ruta de la arveja

Entre los productos más visibles del mercado está la arveja, ingrediente habitual en sopas y guisos. Buena parte de ese grano verde llega desde zonas agrícolas cercanas como Subachoque, donde todavía se cultiva y se envía a Bogotá. Ese recorrido resume la conexión que aún existe entre las plazas y los territorios rurales que abastecen la mesa urbana.

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En Las Ferias, el mondongo termina siendo algo más que un plato criollo, funciona como un hilo que une historias de trabajo, migración y cocina cotidiana. En cada olla se cruzan las manos que siembran, las que venden y las que cocinan.

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