Rosalind Franklin: una científica que siempre debió ser reconocida

Rosalind Franklin fue una científica que dejó descubrimientos muy importantes y nos recuerda que la historia está llena de logros de mujeres.

Rosalind Franklin

Londres, 1920: ese fue el lugar y el año que vio nacer Rosalind Franklin, una mujer que hoy, más de 100 años después, seguimos recordando y agradeciendo por su labor. Rosalind creció en una casa donde la educación era importante. Desde pequeña siempre fue muy curiosa, se hacía muchas preguntas y además la ciencia estuvo presente desde sus primeros años, pues era la profesión de su padre.

En el colegio destacaba especialmente en ciencias, pero también aprendió latín y francés con gran facilidad. Académicamente siempre resaltaba y eso sí que quedó claro a sus 15 años, cuando aprobó el examen para ingresar al Newnham College de la Universidad de Cambridge, una de las pocas instituciones que admitían mujeres. Sin embargo, estudiar ciencias no era una decisión sencilla para una joven en la Inglaterra de los años treinta; su padre, aunque valoraba la educación, creía que la universidad no era el camino adecuado para una mujer, pensaba que había otras opciones más “apropiadas”.

Pero, a pesar de todo, Franklin no cambió de idea. Con el apoyo de otras mujeres de su familia, comenzó sus estudios, y con el tiempo, su padre comprendió que su vocación era esa y terminó respaldándola. En 1941 se graduó en Ciencias Naturales con especialización en física y química, su desempeño fue tan bueno que obtuvo una beca para iniciar el doctorado.

Para ese entonces el mundo estaba en medio de situaciones muy complejas: la Segunda Guerra Mundial modificó el rumbo de muchas vidas, incluida la de Rosalind Franklin. Tuvo que parar sus estudios y comenzó a trabajar en la Asociación Británica para la Investigación del Uso del Carbón, un recurso estratégico y fundamental, ya que se utilizaba para energía, transporte y producción industrial.

🧪 Lee también: Marie Curie: una de las mujeres que marcó la historia de la ciencia

Franklin estudió la estructura del carbón a nivel microscópico, analizó su porosidad, su comportamiento frente a gases y agua, y la relación entre la temperatura y su transformación. Sus investigaciones permitieron clasificar distintos tipos de carbón según su estructura interna y su eficiencia. Estos trabajos no solo ayudaron durante la guerra, también tuvieron aplicaciones industriales posteriores.

Al finalizar el conflicto, decidió continuar su carrera en Francia, por lo que en 1947 se trasladó a París para trabajar en el Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado. Allí encontró un ambiente científico más abierto hacia las mujeres y, bajo la dirección de Jacques, se especializó en una técnica que sería decisiva en su trayectoria: la difracción de rayos X. Esta técnica permite estudiar la estructura interna de materiales cristalinos, ya que cuando los rayos atraviesan una sustancia se dispersan formando patrones que pueden registrarse en una placa fotográfica, analizando esos patrones es posible deducir cómo están organizados los átomos en el interior.

Rosalind Franklin y la estructura del ADN

En París, Franklin se convirtió en una experta reconocida en esta técnica, ella no solo sabía obtener imágenes, también interpretaba sus hallazgos, y ese saber sí que supo jugar a su favor. Muestra de eso, fue que en 1951 regresó a Londres con una beca para trabajar en el King’s College, allí se incorporó al laboratorio de biofísica dirigido por John Randall. Su tarea inicial iba a centrarse en proteínas, pero luego se decidió algo que fue determinante en su carrera, trabajaría identificando la estructura del ADN.

En ese momento, el ADN era conocido como el material que transmitía la información genética, pero su forma exacta era todo un misterio, comprender su estructura significaba entender cómo se almacenaba y transmitía la información de la vida. Para esta misión estuvo junto a su estudiante de doctorado Raymond Gosling, los dos comenzaron a aplicar la difracción de rayos X al ADN. Tras un trabajo de años, en 1952 la científica obtuvo una imagen super clara, esa imagen, conocida posteriormente como “Fotografía 51”, mostraba un patrón en forma de X característico de una estructura helicoidal, es decir, dos cadenas que se enrollan entre ellas para formar una estructura.

En el mismo período, otros científicos también estudiaban el ADN, entre ellos James Watson y Francis Crick, que trabajaban en el Laboratorio Cavendish de Cambridge, y Maurice Wilkins, colega de Franklin en el King’s College. Las relaciones dentro del laboratorio no eran sencillas, Franklin enfrentó un ambiente en el que las mujeres no siempre eran tratadas como iguales, incluso había espacios comunes donde ellas no podían acceder en las mismas condiciones que sus colegas varones.

Sin que Franklin lo supiera, la Fotografía 51 y algunos de sus datos fueron mostrados a Watson y Crick, y esa información resultó decisiva para que ellos formularan el modelo de la doble hélice del ADN. En 1953 publicaron su artículo en la revista Nature describiendo la estructura helicoidal complementaria, la cual hoy aparece en la mayoría de libros de biología.

🧪 Lee también: Científicas colombianas que debes conocer

En la misma edición de la revista se publicaron también dos artículos adicionales, uno firmado por Wilkins y otro por Franklin y Gosling, pero el reconocimiento principal se concentró en el modelo teórico de Watson y Crick, y además, la contribución de Franklin no fue presentada con la relevancia que merecía.

Tras dejar el King’s College en 1953, Franklin se trasladó al Birkbeck College, donde inició investigaciones en virología bajo la dirección de John Bernal, allí aplicó nuevamente la cristalografía de rayos X para estudiar la estructura de virus, en particular el virus del mosaico del tabaco y el virus de la polio. De nuevo, demostrando lo tesa que era, sus trabajos en este campo sentaron bases importantes para la biología estructural de los virus y siguen siendo citados.

Los últimos años de Rosalind Franklin

Pero en 1956 la historia dio un giro, pues comenzó a sentirse enferma y tras varios estudios médicos recibió un diagnóstico de cáncer de ovario. Se sometió a tratamientos, que en esa época eran todavía experimentales y físicamente muy exigentes, y pesar de la enfermedad continuó trabajando siempre que su salud se lo permitió, durante ese tiempo se dedicó principalmente a dirigir investigaciones, pero su estado fue empeorando con el paso de los meses y el 16 de abril de 1958, a sus 37 años, falleció en Londres.

Cuatro años después, en 1962, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de la estructura del ADN, se dice que por las normas del premio no se podía otorgarlo de manera póstuma a Rosalind Franklin, sin embargo, ninguno de los galardonados la mencionó durante el reconocimiento…

🧪 Lee también: ¿Qué es la Antártica? El continente más frío, explicado para niñas y niños

Durante muchos años su figura quedó en un segundo plano en los relatos populares sobre el ADN, pero a partir de la década de 1980 comenzó un proceso de revisión histórica y con ello se publicaron biografías, se analizaron sus cuadernos y se reconoció la magnitud de su contribución.

Hoy, cuando se enseña la estructura del ADN, el nombre de Rosalind Franklin ocupa un lugar cada vez más visible y, sin duda, su historia permite conversar en familia y colegios sobre varios temas importantes: la necesidad de construir entornos más justos, y, sobre todo, de reconocer el papel de las mujeres que por años han aportado a grandes avances en distintos ámbitos, quienes a su vez han hecho posible que hoy las mujeres y niñas puedan proyectarse en lugares que por siglos fueron negados.

Esta historia sin duda nos hace pensar en todas las chicas que sueñan con ser científicas. Una de ellas es Sofía, a quien conocimos en No me etiquetes, y este es el momento perfecto para que la conozcas.

Recuerda que, para ver más contenidos como este, puedes seguirnos en nuestras redes sociales. Nos encuentras en Facebook, TikTok, YouTube e Instagram como @eurekatucanal

También te puede interesar

Signos en red Signos en red