¿Has escuchado una canción con guitarras alegres, bajos marcados y muchos instrumentos de viento que dan ganas de bailar? Probablemente estabas escuchando ska.
Este género tiene una historia que comenzó en una isla del Caribe y que, con el paso de los años, llegó a diferentes lugares del mundo, incluyendo Colombia.
Todo comenzó en Jamaica 🇯🇲
El ska nació en Jamaica a finales de los años 50 y comienzos de los 60. Allí, los músicos mezclaron sonidos propios de la isla, como el mento y el calipso, con géneros estadounidenses como el jazz, el soul y el rhythm and blues.
¿El resultado? Un ritmo rápido y bailable, con guitarras, bajo, batería, teclados y una sección de instrumentos de viento como trompetas, saxofones y trombones.
Entre sus primeros grandes nombres estuvieron The Skatalites, una agrupación fundamental para entender los primeros años del ska.
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El ska tomó un nuevo rumbo
Con el tiempo, el ska evolucionó hacia otros sonidos como el rocksteady y el reggae. Pero la historia no terminó ahí.
Durante los años 70, el género volvió a tomar fuerza en Reino Unido, donde una nueva generación de músicos lo mezcló con influencias del rock y el punk. Así apareció el movimiento conocido como 2 Tone, con bandas como The Specials, Madness y The Selecter.
De esta manera, el ska comenzó a viajar todavía más y llegó a nuevos públicos.
¿Y cómo llegó a Colombia?
En Colombia, el ska comenzó a ganar fuerza especialmente durante los años 90. Sus primeros públicos estuvieron muy relacionados con las escenas de punk y hardcore, especialmente en Bogotá y Medellín.
En Bogotá comenzaron a aparecer agrupaciones y espacios dedicados a este sonido. Entre las bandas que ayudaron a construir la escena estuvieron Los Elefantes, La Severa Matacera, Skampida y The Klaxon, cada una con diferentes formas de entender y mezclar el ska.
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Bogotá también puso a bailar al ska
La capital se convirtió en uno de los puntos importantes para el desarrollo del género. A finales de los 90 surgieron festivales y encuentros como Skalloween y Skamania, mientras las bandas locales encontraban nuevos escenarios para presentar su música.
Una de ellas fue Skampida, proyecto bogotano que comenzó en 1998 y que mezcló el ska con otros sonidos a lo largo de su trayectoria.
El género también encontró un espacio en Rock al Parque, que con los años ha incluido propuestas nacionales e internacionales relacionadas con el ska. En 2018, por ejemplo, Skampida compartió escenario con Tokyo Ska Paradise Orchestra y Mojiganga.
El ska ha encontrado en la música y en sus letras una manera de hablar sobre la identidad, la convivencia y las diferencias. Esa mirada también aparece en “Mi pelo largo”, el segundo capítulo de ‘Animalxs, no estamos locxs’. Allí conocemos a Johan, un adolescente de un pueblo indígena que vive en Bogotá y que desde muy pequeño recibió comentarios sobre su aspecto, sus orígenes, su forma de hablar y su cabello. Estas experiencias afectaron su vida escolar y su bienestar emocional. Conoce la historia de Johan y descubre Animalxs, no estamos locxs por eureka.
¡El ska sigue sonando!
No te pierdas Rock al Parque los próximos 10, 11 y 12 de octubre en el Parque Simón Bolívar con artistas como Tokyo Ska Paradise Orchestra, Skampida y El Punto Skay disfruta la transmisión en vivo de Canal Capital a través de www.canalcapital.tv, sus señales de YouTube, Facebook y TikTok, y en televisión por Claro 116, ETB 270, DIRECTV 143, Movistar 164 y 113, TDT y TIGO 105.
Así que ya sabes, la próxima vez que escuches una trompeta, un bajo marcado y una guitarra que parece invitarte a bailar, recuerda que detrás de ese sonido hay una historia que comenzó en Jamaica y terminó dando la vuelta al mundo.

