Signos en red

El cielo se mueve: el asombroso viaje de las aves migratorias

Sin GPS, mapas ni motores, pero con una precisión milimétrica, millones de aves cruzan océanos y cordilleras cada año en una de las hazañas más asombrosas de la naturaleza

Aves migratorias

Cada año, miles de millones de aves emprenden una de las travesías más peligrosas y fascinantes del mundo natural: la migración. No se trata de un simple paseo, sino de una lucha por la supervivencia que conecta ecosistemas separados por miles de kilómetros.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Colombia es el país más rico en aves del planeta con 1.954 especies reportadas, y por esta razón, es considerado como el destino favorito para quienes practican el aviturismo; por eso es importante conocer más sobre estás maravillosas navegantes de élite.

Migrar por instinto de supervivencia

A diferencia de lo que se cree, las aves no viajan sólo por el frío, pues el motor principal de la migración es la disponibilidad de alimento, cuando el invierno se acerca en el norte, los insectos desaparecen, obligando a especies como el Charrán Ártico o el Zumbador Rufo a buscar climas más generosos en el sur.

Es fascinante porque no se trata de «ganas de viajar», es una programación biológica profunda. El instinto de supervivencia en las aves migratorias funciona como un software heredado que les dicta cuándo irse, hacia dónde y cómo prepararse para no morir en el intento.

🐦 También puedes leer: las especies que vencieron el fantasma de la extinción

Antes de que llegue el frío, el instinto activa una señal de alarma metabólica, como un reloj biológico, donde las aves entran en un estado llamado hiperfagia, es decir que comen sin parar para acumular grasa, tanto así que algunas especies llegan a duplicar su peso corporal en pocos días. Esa grasa no es «sobrepeso», es el combustible de alta densidad que quemarán para volar miles de kilómetros sin detenerse a comer.

El inquietante «zugunruhe”

Este es un término alemán que los ornitólogos, científicos que se dedican al estudio de las aves, usan para describir la «inquietud migratoria», lo que hace que hasta incluso las aves en cautiverio, que tienen comida y refugio asegurado, empiecen a saltar de un lado a otro en sus jaulas y a aletear hacia una dirección específica cuando llega la temporada de migración.

Es un impulso hormonal irresistible, provocado por el cambio en la duración de la luz solar o fotoperiodo, que hace que su cuerpo les grite que es hora de irse, y aquí es donde la biología parece ciencia ficción, pues este mismo instinto les permite «ver» o sentir cosas que nosotros no. 

Se cree que tienen una proteína en los ojos que les permite visualizar las líneas del campo magnético de la Tierra, lo que hace que para ellas, el planeta tenga un mapa de carreteras invisible. Esto se hace llamar, células de criptocromo, y además tengan un infrasonido, lo que les permite escuchar el sonido de las olas del mar o el viento chocando contra grandes cordilleras a cientos de kilómetros de distancia.

🐦 Sigue leyendo: La ley de las 3R y la importancia de hacerlo en el orden correcto

Navegantes de élite

¿Cómo logran cruzar océanos sin perderse? La ciencia ha demostrado que las aves son verdaderas computadoras biológicas, ya que utilizan una combinación de métodos asombrosos guiados por su instinto.

Decir que las aves son navegantes de élite no es una exageración, sino reconocer que poseen sistemas de ubicación mucho más avanzados que cualquier GPS que tengamos en el celular, pues para cruzar continentes y llegar exactamente al mismo árbol donde anidaron el año pasado, utilizan una «multicapa» de herramientas biológicas.

Aparte del criptocromo y el infrasonido también son expertas en astronomía, de día, utilizan la posición del sol para orientarse, y cuentan con un reloj interno tan preciso que compensan el movimiento del sol a lo largo de las horas, y de noche, muchas especies migran en la oscuridad para evitar depredadores y el calor, guiándose por la rotación de las estrellas y la posición de la Estrella Polar.

Además, suelen tener memoria visual y olfativa, pues a medida que se acercan a su destino, activan su memoria de corto alcance, teniendo puntos de referencia, donde reconocen la silueta de cordilleras, como los Andes, el curso de grandes ríos, como el Amazonas o el Magdalena, y las líneas de costa. Sumado a eso, se ha descubierto que algunas aves marinas utilizan «mapas de olores» para identificar su zona de anidación cuando están a kilómetros de distancia.

Las amenazas en el camino

A pesar de su destreza, el viaje es cada vez más difícil: el cambio climático está alterando los tiempos de floración de las plantas, lo que significa que, cuando las aves llegan a sus paradas de descanso, a veces ya no encuentran comida. A esto se suman la pérdida de hábitats por la urbanización y la contaminación lumínica, que desorienta a los viajeros nocturnos.

La migración es un recordatorio de que la naturaleza no conoce fronteras y proteger a una especie en nuestro país no sirve de nada si no protegemos su hogar al otro lado del continente

Por eso te damos algunos consejos para ayudar a estos navegantes y protectores aéreos.

  1. Apagar luces innecesarias, no sólo durante las épocas de migración.
  2. Plantar especies nativas en jardines para ofrecer refugio y alimento.
  3. Evitar el uso de pesticidas, que eliminan la fuente de energía de las aves: los insectos.

La importancia de migrar 

Estás aves no son simples visitantes, pues en realidad, tienen roles específicos en los ecosistemas que ocupan durante la migración, pues la presencia de aves es un indicador de la buena salud de un ecosistema, ya que los bosques tropicales nativos reciben más visitantes que los hábitats intensamente intervenidos y manejados, como las plantaciones o los monocultivos.

🐦Puedes saber más: Usme: El corazón rural que late en el sur de Bogotá

La migración va mucho más allá de un simple viaje de supervivencia, es un mecanismo vital que mantiene el equilibrio de los ecosistemas en todo el planeta. Si las aves dejaran de migrar, se produciría un efecto dominó que afectaría la agricultura, la salud de los bosques e incluso nuestra propia economía.

Ya que las aves transportan nutrientes de zonas ricas a zonas pobres, como por ejemplo, las aves marinas que migran hacia las costas llevan nutrientes del océano hacia la tierra a través de su guano (excremento), el cual es uno de los fertilizantes más potentes del mundo natural, enriqueciendo suelos que de otra forma serían estériles.

Héroes de larga distancia

Entre las historias más destacadas se encuentra la de la Aguja Colipinta, que posee el récord del vuelo sin escalas más largo registrado: más de 13,000 kilómetros desde Alaska hasta Nueva Zelanda, volando durante 11 días seguidos sin comer ni dormir.

Si te interesa el aviturismo te invitamos a participar en el Global Big Day un evento de avistamiento de aves donde desde los bosques y humedales de Soacha, podrás celebrar la riqueza y la biodiversidad de nuestro país. Este 9 de Mayo no olvides inscribirte a través de las redes de la Secretaria de Cultura y Turismo de Soacha

La migración sigue siendo uno de los mayores espectáculos de la Tierra, un ciclo eterno que nos recuerda la fragilidad y la resiliencia de la vida silvestre por esto te invitamos a nuestro programa Lero, Lero, Animalero donde Facu y Gael nos invitan a conocer a la Tigua una migrante interna del país.

Si quieres saber más de esta u otras curiosidades sobre las aves y la naturaleza de nuestro país, síguenos en nuestras redes de @eurekatucanal y aprende mientras te diviertes.

También te puede interesar