El secretario de Integración Social, Roberto Angulo, anunció en Hablemos Bogotá la instauración de 6 centros de acogida para habitantes de calle en Bogotá a mitad del presente año, mientras que durante el último año se habilitaron ocho nuevos servicios.
Según destacó tras un estudio que elaboraron, uno de los principales hallazgos fue el desbalance en la oferta de servicios, la ciudad contaba con mayor capacidad en los llamados “últimos eslabones”, conocidos como comunidades de vida, donde las personas avanzan hacia procesos de salida definitiva de la calle.
Sin embargo, hacían falta más servicios de ingreso, es decir, espacios que funcionen como primera puerta de atención. El rediseño de la estrategia también responde a un cambio en la geografía de la habitabilidad en calle.
Tras la pandemia, factores como el aumento del maltrato intrafamiliar incidieron en el crecimiento del fenómeno y en su dispersión por la ciudad, localidades como Kennedy y Suba comenzaron a registrar nuevas concentraciones, rompiendo la idea de que esta problemática se limita al centro de Bogotá.
Este cambio obligó a replantear la ubicación de los servicios, aunque tradicionalmente se instalaban cerca de las zonas con mayor presencia de habitantes de calle, se identificó que esta lógica podía afectar los procesos de recuperación.
Durante el censo, varios habitantes de calle manifestaron una preocupación clave: la cercanía entre los servicios de atención y los puntos de consumo de sustancias. Para quienes buscan iniciar procesos de rehabilitación, permanecer en esos entornos representa un riesgo de recaída.
Por esta razón, la nueva estrategia contempla ubicar servicios en zonas distintas a los focos tradicionales, permitiendo que quienes desean cambiar su situación puedan hacerlo en entornos más seguros.
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Así se distribuye la habitabilidad en calle en Bogotá: localidades, edades y género
De acuerdo con cifras de la Secretaría Distrital de Integración Social, esta población ha mostrado un crecimiento sostenido, lo que plantea nuevos retos para la formulación de políticas públicas y estrategias de atención.
En 1996 Bogotá registraba 4.515 habitantes de calle, mientras que el más reciente censo de 2024 reportó 10.478 ciudadanos en esta condición.
Este crecimiento, según explicó en el programa Hablemos Bogotá el secretario de Integración Social, Roberto Angulo, refleja también cambios en la composición social y demográfica de la ciudad.
Los siguientes factores aparecen entre las principales causas asociadas a este fenómeno:
- Migraciones internas derivadas del conflicto armado
- Migración internacional, especialmente de población venezolana
- Conflictos familiares
- Consumo de sustancias psicoactivas
Actualmente, cerca del 10% de los habitantes de calle en Bogotá son migrantes, lo que evidencia cómo esta problemática también responde a dinámicas sociales más amplias que afectan a la ciudad.
Localidades con mayor concentración de habitabilidad en calle
El análisis territorial muestra que las mayores concentraciones de habitantes de calle se encuentran en las localidades de Los Mártires, Santa Fe, Kennedy y Puente Aranda, donde se concentra cerca del 40% de esta población.
No obstante, los estudios también evidencian que el fenómeno ha cambiado en su distribución geográfica, pues se observa una mayor dispersión hacia otras localidades como Kennedy y Suba.
En el caso de La Candelaria, por ejemplo, se registra una alta circulación de habitantes de calle durante el día, aunque muchos de ellos duermen en localidades cercanas como Los Mártires y Santa Fe.
Nueve de cada diez habitantes de calle son hombres, principalmente entre los 29 y 49 años, y en su mayoría son personas originarias de Bogotá.
En cuanto a las mujeres, aunque representan cerca del 10% de esta población, las autoridades han identificado que enfrentan condiciones de mayor vulnerabilidad, especialmente en temas de salud y seguridad, lo que demanda enfoques diferenciales en la atención institucional.
Entre las causa de habitabilidad en calle se destacan, conflictos o dificultades familiares, consumo de sustancias psicoactivas, por decisión propia y por la pérdida de una fuente de ingresos.
«Históricamente siempre el consumo de sustancias psicoactivas había sido la causa principal, pero en el último censo los conflictos y la violencia empiezan a superar eso. Eso quiere decir que la habitabilidad en calle también involucra factores externos a la persona», destaca Angulo.
Para el secretario, estas cifras reflejan la necesidad de replantear las estrategias que se han implementado hasta ahora, entendiendo que como sociedad aún no se ha logrado revertir la tendencia creciente de la habitabilidad en calle.
«No es cierto que el habitante de calle haya tomado la decisión de volcarse a la calle masivamente, es el resultado de exclusiones acumuladas, de tener un hogar en conflicto, de no contar para un tratamiento de sustancias psicoactivas, es un problema de discriminación», recalcó Angulo.
Tratarlos como ciudadanos: el primer paso para transformar la habitabilidad en calle
Más allá de las cifras y los programas institucionales, la habitabilidad en calle también implica a la ciudadanía. Para el secretario Angulo el cambio comienza con una acción sencilla pero profunda: reconocer al otro.
«El trato al habitante de calle es mas importante que dar limosna, preguntarle como se siente, insistir en que vaya a algún servicio del distrito, puede ser mas provechoso que darles dinero», preciso Angulo.
Tratar como ciudadano a una persona en situación de calle no implica grandes esfuerzos, sino gestos básicos que muchas veces se pasan por alto, el primero, no ignorarlo, verlo, reconocer su presencia y entender que, antes que cualquier condición, es una persona.
También significa acercarse desde el respeto, preguntar cómo está o si necesita ayuda puede marcar la diferencia. En algunos casos, incluso se puede ofrecer contactar a servicios del Distrito que brindan atención, fundaciones y organizaciones sociales que trabajan directamente con habitantes de calle y que pueden ser un puente para canalizar ayudas.
La ciudadanía puede actuar como una red de apoyo, informarse y tener a la mano contactos de atención, como las subdirecciones locales de integración social, que se pueden ubicar fácilmente según la localidad.
No obstante, insisten en la importancia de no romantizar la habitabilidad en calle, pero tampoco caer en la indiferencia. El enfoque, aseguran, está en encontrar un punto medio que permita reconocer la dignidad humana y ofrecer soluciones reales.
Orlando Beltrán, director del Banquete del Bronx, destaco casos de transformación de personas que han logrado salir de la habitabilidad en calle, gracias al acompañamiento que han tenido a través de un proceso integral de recuperación.
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Atención integral con enfoque en derechos busca transformar la vida de jóvenes
El IDIPRON, Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, atiende diariamente a cerca de 1.200 niños, adolescentes y jóvenes en Bogotá, mientras que en 2025 la cifra total de beneficiarios alcanzó los 18.270. Esta atención hace parte de una estrategia enfocada en población en riesgo o en condición de habitabilidad en calle.
Más que asistencia básica, el acompañamiento incluye un modelo pedagógico basado en derechos, que ofrece alimentación, acceso a educación, apoyo psicosocial y sociolegal, además de espacios en deporte y arte, junto con oportunidades de primer empleo, con el objetivo de promover su inclusión social y la construcción de proyectos de vida.
UPI Oasis: dignidad y atención integral para habitantes de calle en Puente Aranda
En la localidad de Puente Aranda funciona la UPI Oasis, un espacio diseñado para brindar atención integral a jóvenes en condición de habitabilidad en calle, como parte de la política social de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Javier Palacios, director del IDIPRON, explicó que esta unidad busca dignificar la vida de esta población a través de servicios básicos y acompañamiento constante, por eso uno de los elementos más destacados es la infraestructura, en la UPI, cualquier persona en situación de calle puede acceder a servicios como el uso de baños en condiciones óptimas.
La UPI Oasis opera como un punto de ingreso diario, llegan en la mañana, se registran y entregan sus pertenencias como parte del protocolo de ingreso, y se proyecta como el primero de varios espacios de este tipo en la ciudad, en un esfuerzo por ampliar la cobertura y garantizar condiciones más humanas para quienes viven en la calle.
Foto: Secretaría de Planeación.
















