En Plaza de Mercado La Concordia, cada puesto tiene una historia. Cocineras que aprendieron entre fogones familiares mantienen vivo el cocido boyacense, plato que desde siempre marcó los días de mercado, cuando los campesinos bajaban con sus productos y la plaza se llenaba de vida.
Una mirada al oficio, la tradición y la innovación
Los cubios, tubérculo clave del cocido, vienen de Ubaque, donde don Joaquín los cultiva desde hace 40 años. Su recorrido hasta la plaza muestra cómo La Concordia funciona como una extensión del campo en plena ciudad. En el camino, las vivanderas suman otros ingredientes y comparten relatos de tradición, resistencia y pertenencia.
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María del Carmen Pinzón y Albeiro Madrigal, cocineros destacados de la plaza, se enfrentan a un desafío, una carta les quita un ingrediente clásico y la otra les suma uno inesperado. La dinámica no solo prueba su creatividad, también revela cómo tradición y exploración pueden convivir en un mismo plato.

Mientras los cocineros experimentan, el capítulo muestra a quienes sostienen la plaza. Agricultores, vivanderas y comerciantes que conservan oficios transmitidos por generaciones. Cada venta y cada gesto reflejan la memoria viva de La Concordia y su importancia como espacio cultural del centro de Bogotá.
Al final, los sabores se cruzan con la historia. Desde la cosecha de cubios hasta la preparación de la chicha, cada ingrediente cuenta un pedazo de territorio, esfuerzo y oficio, recordando que la cocina de la plaza no es solo comida, es memoria hecha sabor.

