(Superclásico): una historia de segundas oportunidades entre Buenos Aires, vino y fútbol
La premisa es sencilla y atrapante: Christian, un danés de 40 años, siente que su vida se le desarma por todos lados. Su tienda de vinos no va bien, su rutina se le queda corta y, sobre todo, su matrimonio se rompió: Anna, su esposa, se fue a Buenos Aires, donde ahora trabaja como representante deportiva y vive una vida de lujo al lado de Juan Díaz, una estrella del fútbol vinculada a Boca Juniors. 
Un viaje con excusa… y con intención real
Con el pretexto de “cerrar el capítulo” y firmar el divorcio, Christian toma un avión rumbo a Argentina. Pero la verdadera intención es otra: intentar recuperar a Anna. Y no viaja solo: lo acompaña Oscar, su hijo adolescente, que termina siendo pieza clave de este recorrido (y, muchas veces, el que pone los pies en la tierra cuando el plan se sale de control). 
En Buenos Aires, la historia se mueve entre lo emocional y lo cotidiano: conversaciones pendientes, silencios incómodos, momentos inesperados y ese contraste entre dos mundos que se encuentran —el de Christian y el de la nueva vida de Anna— con el fútbol como telón de fondo. 
¿Qué tipo de película es?
Noche de vino y copas se cuenta en clave de comedia con corazón: un relato de viaje y relaciones, donde el foco está en los vínculos (pareja, padre e hijo) y en cómo una ciudad y un contexto totalmente distinto pueden cambiar la forma de mirar lo que uno quiere… y lo que uno necesita. 
El elenco y los datos para tener en el radar
• Dirección: Ole Christian Madsen 
• Protagonistas: Anders W. Berthelsen (Christian), Paprika Steen (Anna), Sebastián Estevanez (Juan Díaz) 
• Título original: Superclásico 
• Duración: 1 h 37 min 

