Para Jaime Espitaleta, Bogotá ha sido mucho más que el lugar donde ha construido su carrera musical. Aunque creció con raíces y crianza costeñas, el artista ha vivido gran parte de su vida en la capital, una experiencia que, según cuenta, le permitió encontrar un punto de encuentro entre el vallenato tradicional de la costa y las expresiones más románticas que conectan con el público del interior del país.
Esa relación con la ciudad también transformó su manera de entender el género. Espitaleta considera que Bogotá ha sido una plataforma fundamental para que el vallenato trascienda las fronteras de la región Caribe y llegue a nuevos públicos dentro y fuera de Colombia.
Una carrera marcada por los retos y la perseverancia
Su camino artístico comenzó desde muy joven y estuvo acompañado por experiencias en reality shows que le enseñaron a enfrentar el rechazo y a fortalecer su carácter. A esto se suma su profesión como médico, una faceta que, asegura, le ha permitido desarrollar una relación cercana con el público. Así como escucha a sus pacientes en consulta, busca conectar desde la tarima con quienes llegan a escuchar su música, sin importar si son cientos o miles de personas.
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Para el artista, el vallenato es también una forma de expresar sentimientos que muchas veces resultan difíciles de decir directamente. Desde las canciones tradicionales hasta las propuestas más modernas, encuentra en el género una manera de convertir emociones y experiencias en historias que pueden llegar a otras personas. Por eso, asegura que su relación con esta música va más allá de interpretarla: también implica transmitir aquello que una persona no siempre se atreve a decir con palabras.
Un sueño que se convirtió en meta
Su participación en Vallenato al Parque representa uno de los momentos más importantes de su carrera. El año pasado se presentó a la convocatoria del festival, pero no fue seleccionado. Lejos de abandonar el objetivo, continuó trabajando hasta recibir esta nueva oportunidad. Ahora, hacer parte del escenario es, para él, la materialización de una meta que durante mucho tiempo imaginó y que finalmente podrá compartir con el público bogotano.
Espitaleta también asume el reto de acercar el vallenato a diferentes generaciones sin perder de vista sus raíces. Considera que el género tiene múltiples caminos para evolucionar y que las nuevas fusiones pueden ayudar a conquistar a públicos jóvenes, mientras que el respeto por la tradición permite mantener el vínculo con quienes crecieron escuchando el vallenato clásico. Con esa visión llegará a Vallenato al Parque, donde espera aportar a la diversidad y al futuro de un género que, para él, tiene cada vez más espacios para seguir creciendo.
*Foto: Juan Pablo Forero

