Desde el beat que marca el pulso hasta las barras que cuentan historias de barrio, el hip hop es una cultura construida a varias voces. En Hip Hop al Parque, esa conexión se escucha en la música, se siente en el breaking y también se expresa en la estética y las formas de habitar el espacio. Para Zkirla, curador y programador del festival, mantener vivos esos elementos es clave para entender una escena que sigue creciendo sin desprenderse de sus raíces.
Desde su primera edición, en 1996, el festival ha sido un punto de encuentro para distintas generaciones de artistas y seguidores. La vieja escuela y las nuevas corrientes comparten escenario en una programación que busca reconocer la historia del movimiento, pero también mostrar hacia dónde se dirige. El reto está en conservar los códigos que le dieron identidad al hip hop y, al mismo tiempo, abrirle espacio a otras maneras de crear, producir y sonar.
El DJ, la columna vertebral del hip hop
Antes de que el MC suelte las barras, hay un beat que abre el camino. El DJ no es un acompañante más, su trabajo conecta la música con la palabra, sostiene la energía de las presentaciones y construye el ambiente en el que los demás elementos de la cultura cobran vida. Para Zkirla, reconocer su papel significa entender que el hip hop funciona como un engranaje en el que cada pieza tiene su propio peso.
“El DJ es la columna vertebral de la cultura hip hop desde los años setentas”, afirma el curador, al recordar los encuentros y las fiestas que ayudaron a consolidar el movimiento.
Su importancia también se refleja en las presentaciones en vivo, donde el sonido y la conexión entre los artistas resultan fundamentales. En esa relación, Zkirla encuentra una comparación con la música vallenata, así como el acordeonero es esencial para un vallenatero, el DJ es la mano derecha de quienes llevan el rap al escenario.
Esa mirada también atraviesa la programación del festival, que se construye a partir de dos caminos. Por un lado, están las convocatorias para artistas distritales en categorías como DJ, MC, breaking y emprendimiento, cuyos participantes son seleccionados por jurados del Banco de Expertos del sector cultural. Por otro, se encuentran los invitados nacionales e internacionales, elegidos desde la curaduría y la Gerencia de Música de Idartes con criterios que van más allá de la popularidad.
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Las cifras, la trayectoria y el impacto de un artista importan, pero no cuentan toda la historia. Para Zkirla, la puesta en escena es determinante al momento de elegir a quienes harán parte del cartel: la energía del directo, la capacidad de conectar con el público y la solidez de una propuesta deben sostenerse más allá de lo que muestran las redes sociales. En tiempos de viralidad e inteligencia artificial, el escenario sigue siendo el lugar donde la música demuestra de qué está hecha.
De la vieja escuela a los nuevos sonidos
El hip hop tiene una historia sonora que se reconoce en sus beats, sus códigos y sus formas de contar la vida. Sin embargo, esa identidad no significa quedarse quieto. La programación de Hip Hop al Parque busca equilibrar los sonidos clásicos que han marcado a la cultura con propuestas que dialogan con otros géneros, incorporan instrumentos y exploran nuevas corrientes musicales. La intención es que el público disfrute, descubra y amplíe su oído.
“Hip Hop al Parque no solo buscamos entretener, también buscamos educar”, señala Zkirla al explicar la apuesta por una programación que permita reconocer tanto las raíces como las transformaciones del movimiento. Esa exploración incluye distintas maneras de rapear, producir y llevar la música al escenario, sin perder de vista el camino recorrido por quienes abrieron espacio para las nuevas generaciones.
La conversación también se extiende a los desafíos de una industria musical que cambia con la tecnología. En la agenda académica de esta edición, temas como los derechos de autor, la inteligencia artificial aplicada a la producción musical y las nuevas técnicas de tornamesismo abren preguntas sobre el futuro del movimiento. Para Zkirla, comprender estas herramientas es importante para que los artistas fortalezcan sus proyectos, protejan sus creaciones y encuentren nuevas oportunidades, sin renunciar a la esencia que los identifica.
El hip hop lleva más de cinco décadas demostrando que no era una moda pasajera nacida en las esquinas, sino una cultura capaz de cruzar fronteras y construir comunidad. Su evolución exige aprender nuevos lenguajes y entender las reglas de la industria, pero también cuidar aquello que le da sentido.
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En Hip Hop al Parque, el pasado y el presente se encuentran en un mismo beat, uno que mantiene viva la memoria del movimiento mientras deja espacio para las barras, los sonidos y las voces que todavía están por venir.
*Foto: Nicolás Romero

