Conoce la historia del ballet, el arte donde los bailarines «vuelan»

¿Alguna vez has visto a alguien dar vueltas sin parar o saltar tan alto que parece flotar en el aire? Así es el deslumbrante mundo del ballet clásico.

Detrás de cada salto y giro hay años de entrenamiento, disciplina y una preparación física que convierte la danza en deporte.

Detrás de cada hermoso espectáculo de ballet hay un secreto sorprendente donde los bailarines son súper atletas y aunque cuando están en el escenario parecen flotar casi sin esfuerzo, en realidad tienen la fuerza de un deportista de alto rendimiento y la flexibilidad de un gimnasta.

¿Dónde nació este baile de cuento de hadas?

El ballet comenzó hace más de 500 años en Italia, en plena época del Renacimiento durante las fiestas de los reyes y príncipes, pues en esos tiempos no existían los teatros como los conocemos hoy, así que los nobles hacían grandes espectáculos que combinaban música, poesía, vestuario y pasos de danza estilizados para entretener a la nobleza durante banquetes y bodas reales donde bailaban en enormes salones de palacios con trajes muy pesados.

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Sin embargo, el verdadero establecimiento de este arte ocurrió en Francia, cuando la noble florentina Catalina de Médici trasladó esta tradición al Palacio del Louvre al casarse con el Rey Enrique II y en 1581 se presentó el Ballet Comique de la Reine, considerado la primera obra dramática de danza de la historia.

Años después, en Francia, vivió un rey llamado Luis XIV, al que le gustaba tanto bailar que sus amigos lo llamaban “El Rey Sol” un sobrenombre promovido por él mismo, este rey decidió crear la primera escuela oficial de danza del mundo. Allí inventaron las 5 posiciones básicas de los pies y pusieron los nombres a todos los pasos, por eso hoy en día, en cualquier país del mundo donde aprendas ballet, las instrucciones se dicen en idioma francés.

La revolución romántica y la edad de oro rusa

Con el paso del tiempo, en Rusia, durante el siglo XIX, el movimiento romántico transformó el ballet, y la narrativa abandonó los mitos para centrarse en el folclore, lo sobrenatural y las tragedias amorosas y se compusieron los cuentos bailados más famosos que conocemos hoy, como El lago de los cisnes (la historia de una princesa convertida en cisne), el cascanueces (donde los juguetes cobran vida en Navidad) y la bella durmiente (el clásico cuento llevado a la danza).

En esta época también surgió el gran elemento transformador del ballet: la zapatilla de punta en 1832, la bailarina sueca-italiana Marie Taglioni al elevarse sobre las puntas de los pies proyectó una apariencia etérea y espiritual, y para complementar esta ilusión de flotar, se introdujo el tutú romántico, una falda de tul vaporosa y larga.

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Superpoderes y datos curiosos que no sabías

El ballet demuestra que, con mucha práctica, disciplina y pasión, el cuerpo humano puede hacer cosas increíbles que parecen pura magia, y que la elegancia no es más que el dominio absoluto de la física aplicada al cuerpo.

  • Las bailarinas usan unos zapatos especiales llamados zapatillas de punta, donde la parte del frente es dura porque está hecha con muchas capas de tela, cartón y un pegamento especial endurecido, y gracias a esto, pueden sostener todo su cuerpo sobre la punta de sus dedos.
  • Pero esta disciplina necesita más que unos zapatos ya que cuando un bailarín cae al suelo después de un salto alto, sus tobillos soportan una fuerza de hasta tres o cuatro veces el peso de su cuerpo. Por eso necesitan entrenar todos los días para tener músculos muy fuertes y no lesionarse y realizar los saltos que desafían a la gravedad.
  • Cuando un bailarín hace un salto gigante (llamado grand jeté), abre las piernas por completo en el aire. Hace un truco visual con su cabeza y sus brazos para que parezca que se queda “congelado” flotando unos segundos en el aire antes de caer y esto sumado a su gran capacidad de dar vueltas.
  • Las bailarinas pueden dar hasta 32 giros seguidos (fouettés) sobre un solo pie sin marearse. ¿Su secreto? Usan una técnica llamada “fijar la mirada”, donde escogen un punto fijo en la pared, giran el cuerpo rápido y la cabeza es la última en moverse y la primera en regresar a mirar ese mismo punto.

Un laboratorio en permanente evolución

El ballet continúa evolucionando en la actualidad, dialogando con la danza contemporánea, desafiando los estereotipos de género tradicionales y democratizando su enseñanza en todo el mundo sin perder el rigor y la devoción que lo caracterizan desde hace más de 500 años.

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Demostrando que no es solo una representación artística, es una disciplina centenaria que ha transformado la manera en que el cuerpo humano habita el espacio y narra historias sin pronunciar una sola palabra, pasando de sus ostentosos espectáculos donde donde la danza funcionaba como un lenguaje de estatus y diplomacia a ser una disciplina que hoy dialoga con la medicina deportiva, la fisioterapia y la ciencia del entrenamiento.

Si quieres saber más de esta disciplina de elegancia y encanto milenario sigue en este nuevo capítulo de Modo yo donde compartimos un día lleno del arte del ballet y su práctica.

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