Antes de que las cámaras congelaran cada jugada y los computadores dominaran las redacciones, el fútbol también se contaba con ilustraciones. Ese fue el terreno de Ramiro Corrales, un dibujante empírico que convirtió el balón en su principal inspiración y ayudó a contar la historia del deporte colombiano desde el papel.
Su talento nació lejos de las academias. Aprendió a dibujar por intuición y encontró en el periodismo deportivo el escenario perfecto para unir sus dos grandes pasiones: el arte y el fútbol.
Un legado dibujado a mano
Cada miércoles y domingo asistía a los estadios con un esfero y unas hojas de papel. Observaba cada movimiento, memorizaba las jugadas y, de regreso a casa, reconstruía goles y recorridos de los jugadores en ilustraciones que el público veía publicadas dos días después en el periódico.
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Además de su trabajo como reportero gráfico deportivo, Corrales dedicó 20 años de servicio gratuito como presidente de la Junta de Acción Comunal de su barrio, convencido de que el compromiso con la comunidad era tan importante como su oficio.
Hoy, su legado permanece vivo gracias al libro que impulsó su familia para rescatar una obra que durante años permaneció guardada. Más que un dibujante, Ramiro Corrales fue un pionero que demostró que, mucho antes de la tecnología, el fútbol también podía narrarse con memoria, talento y tinta.
*Foto: Captura de pantalla capítulo 13 de Desde Nuestra Cancha
*Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

