Desde cualquier esquina de Bogotá, el tono terracota de los ladrillos llama la atención. Este color no es casual: surge de técnicas constructivas traídas por los españoles y de la abundancia de arcillas bajo los cerros orientales y buena parte de la sabana, vestigios de un pasado lacustre. Hoy, el ladrillo es democrático: no distingue estrato social ni ubicación, y se ha convertido en un símbolo que define la identidad de la capital colombiana.
Los primeros chircales: cuna de familias y barrios
La historia del ladrillo comienza a mediados del siglo XIX con los primeros chircales, fábricas de ladrillos, tejas y baldosas en la periferia de la ciudad. Allí, haciendas y barrios emergentes aprovecharon la calidad de las arcillas para crear un recurso económico que sostuvo a cientos de familias, muchas de ellas desplazadas del campo por la violencia que azotó Colombia a principios del siglo XX. Barrios como Las Cruces y San Cristóbal nacieron alrededor de esta industria popular y de la incipiente industrialización urbana.
La transformación del paisaje
El auge del ladrillo creció con la expansión de Bogotá. Los cerros orientales se vieron marcados por canteras que extraían arcilla, gravas, arenas y calizas para abastecer la construcción. Estas explotaciones dejaron cicatrices visibles, sumándose a las nuevas intervenciones mineras en la periferia.
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Arquitectos como Fernando Martínez Sanabria, Guillermo Bermúdez, Germán Samper y, especialmente, Rogelio Salmona, elevaron al ladrillo de lo funcional a lo artístico. Sus diseños exploraron formas orgánicas, curvas y la presencia del agua, creando una estética vanguardista que aún define el paisaje urbano de Bogotá.
Un patrimonio cotidiano
Para quienes viven en la ciudad, los edificios de ladrillo pueden pasar desapercibidos, integrados al día a día. Pero para visitantes o la diáspora rola que extraña la capital, el color y la calidez del ladrillo son un distintivo único. Bogotá respira ladrillo: un testimonio vivo de su historia, de sus recursos naturales y de la manera en que sus habitantes han construido su identidad.
*Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

