Signos en red

Jane Goodall: La mujer que redibujó la frontera entre humanos y animales

Con un par de binoculares usados, Jane Goodall llegó a las orillas del lago Tanganyika con una misión: descifrar la vida secreta de los chimpancés.

Jane Goodall biografía para niños

¿Qué nos hace humanos? Durante siglos, la respuesta era simple: «nosotros usamos herramientas y los animales no». Pero en 1960, una joven británica de 26 años, armada sólo con unos binoculares y un cuaderno, observó algo en las selvas de Tanzania que obligó a los científicos de todo el mundo a tirar sus libros de texto.


Esa joven era Valerie Jane Morris Goodall, también llamada por su nombre de ex baronesa Jane van Lawick-Goodall, y su historia no es la de una científica tradicional, sino la de una rebelde que escuchó a su instinto por encima de las reglas académicas.

Jane Goodall, de Londres a la selva de Gombe

Jane no llegó a África con un doctorado bajo el brazo, de hecho, ni siquiera había ido a la universidad cuando el famoso paleoantropólogo Louis Leakey la eligió para estudiar a los chimpancés. Leakey buscaba a alguien con la mente «limpia» de prejuicios, y Jane, que desde niña soñaba con escribir sobre animales en África al estilo de Tarzán, era la candidata perfecta.
Al principio, los chimpancés huían de ella. Pero Jane no se rindió. Estableció lo que ella llamó «el método de la observación tranquila», integrándose en el bosque hasta que fue aceptada como una vecina más.

🐒 También te puede interesar la biografía para niñas y niños de Francisco Vera

El descubrimiento que lo cambió todo

Un día, Jane observó a un chimpancé, al que llamó David Graybeard, rompiendo una ramita, quitándole las hojas y metiéndola en un nido de termitas para «pescarlas» y comerlas.
Hasta ese momento, se creía que solo los humanos eran capaces de fabricar y usar tecnología, hasta que Jane demostró que compartimos mucho más que ADN con nuestros primos primates, pues ellos tienen personalidades, emociones complejas y también conflictos sociales, es decir que tienen amigos, juegan, sienten miedo, se enojan, cuidan a sus bebés y hasta hacen las paces después de pelear. Jane además cambió un sistema en el que cada chimpancé tenía un número y asignó un nombre a cada uno de ellos.

🐒 Si amas a los animales, también te gustarán estos especiales de Ciudad Animal

A sus 91 años, Jane Goodall falleció el 1 de octubre en Beverly Hills, California, a causa de un paro cardiorespiratorio, pero antes de eso ella impulsó en sus viajes por el mundo de más de 300 días al año enviando mensajes urgentes de conservación.
A través de su instituto y del programa Roots & Shoots (Raíces y Brotes), sus estudios todavía motivan a jóvenes de más de 60 países a trabajar en proyectos que ayuden a las personas, a los animales y al ambiente.

Algunos aportes de Jane Goodall a la ciencia

Jane rompió dos techos que antes eran de cristal, tanto en la ciencia, ya que entró en un mundo dominado por hombres y demostró que la empatía no le quita rigor a la investigación; como en la naturaleza, recordando que no somos los dueños del planeta, sino parte de una red conectada en la que cada criatura es valiosa.

Cuando Jane fue a la Universidad de Cambridge a sacar su doctorado, los profesores la criticaron por ponerles nombres a los chimpancés, como Flo, Frodo o Fifi, en lugar de números; ella los ignoró, argumentando que los animales tienen individualidad, y al final, el tiempo le dio la razón.

Así como Jane Goodall empezó observando animales pequeños en su jardín y en los libros antes de irse a la selva, tú puedes hacer lo mismo hoy: en las ciudades también viven «vecinos silvestres» fascinantes que necesitan nuestra protección, como el halcón maromero, que nos enseñan Facu y Gael en Lero, Lero, Animalero:

Si quieres saber más de ella o más personas inspiradoras síguenos en @eurekatucanal y recuerda que cada individuo importa, cada individuo tiene un papel que desempeñar, y cada individuo marca la diferencia.

También te puede interesar