Escrito por: Eduardo Ordóñez, cofundador de la Fundación Tita de Visita y asesor pedagógico de Un río de preguntas.
El derecho a decir NO es una de las habilidades de autoprotección más importantes en la prevención del abuso sexual infantil. Enseñar a niñas y niños a usarlo con claridad y seguridad puede salvarlos de situaciones de riesgo.
Cómo enseñar a niñas y niños a decir NO de manera segura y respetuosa
Hay palabras que pueden cambiar el rumbo de una historia. Para muchos, una de esas palabras es un simple NO. Un NO dicho con valentía, con el cuerpo erguido y firmeza en la voz, puede marcar la diferencia cuando se trata de prevenir el abuso sexual infantil.
Aceptar que los niños y las niñas tienen el derecho a decir NO no siempre es fácil para los adultos. Muchos crecimos creyendo que la obediencia era una virtud absoluta y que cuestionar instrucciones era una falta de respeto. Pero hoy sabemos algo distinto: cuando niñas y niños pueden decir no sin miedo ni culpa, se fortalecen su autonomía, su seguridad y su capacidad de pedir ayuda. Un niño que sabe decir no también puede identificar con mayor claridad cuándo algo no está bien.
El derecho a decir NO no compite con la crianza ni resta autoridad; al contrario, la vuelve más sólida y confiable. Cuando un adulto permite que un niño exprese un límite en las situaciones adecuadas, no pierde control: está enseñándole a reconocer su propia dignidad y a confiar en su criterio. La infancia que puede poner límites desarrolla mejores habilidades de comunicación, se siente más segura para expresar lo que le pasa y comprende que el respeto funciona en doble vía.
Este tipo de acompañamiento no debilita la disciplina; la hace más inteligente. Un niño que sabe que su voz es escuchada es más receptivo a las normas, menos impulsivo y más capaz de pedir ayuda cuando lo necesita. Y este equilibrio es esencial para la prevención del abuso. Obedecer ciegamente no es un valor: es una vulnerabilidad. Aprender a decir NO cuando algo incomoda es una herramienta poderosa de protección. Y cuando los adultos respetan ese límite en los momentos adecuados, enseñan un mensaje fundamental: tu bienestar es más importante que la obediencia automática.
No todos los NO funcionan igual. Hay momentos en los que el límite debe ser respetado sin discusión: si un niño no quiere un abrazo, no quiere jugar a algo que le incomoda o no desea guardar un secreto, ese NO es una señal de autocuidado y debe validarse. En cambio, existen otros NO que no pueden ser aceptados y necesitan ser redirigidos, ojalá con cuidado y explicación. Un ejemplo claro es cuando está en juego la seguridad: un niño puede decir “no quiero mirar a ambos lados antes de cruzar la calle”, en ese momento el deber del adulto es protegerlo y explicarle al menor que ese NO es inaceptable porque pone en riesgo la seguridad.
Lo mismo ocurre con ciertas normas de convivencia. Por ejemplo, si una madre le pide a su hija que baje los pies de la mesa del comedor y la niña contesta “NO”, esa respuesta es un intento válido de poner límites, sin embargo, no es adecuado para ese contexto, así que el límite del adulto debe predominar y debe exigirle bajar los pies de la mesa, idealmente explicándole la razón, no obstante no será negociable. La clave está en diferenciar cuándo estamos cuidando su bienestar y cuándo pedimos obediencia solo por costumbre.
Una estrategia muy poderosa para ayudar a que las niñas y niños entiendan y acepten los NO que son no negociables es explicarles el por qué de esa norma o límite, de esta manera promovemos su pensamiento crítico y les enseñamos a respetar las reglas no a través de la imposición sino gracias a la comprensión. Y, si hay una regla que usted promueve pero en realidad no la encuentra del todo lógica más allá que la costumbre de la regla per se, vale la pena darse la pela y reflexionar la exigencia de esa norma. Justamente en ejercicios como estos es que modelamos cómo debe utilizarse el pensamiento crítico.
Educar para que niñas y niños puedan decir NO es también educar para que respeten el NO de los demás. La empatía se vuelve práctica cuando detienen un juego porque alguien lo pide, cuando no insisten en un abrazo o cuando escuchan a quienes ponen un límite. Esta doble vía es esencial para construir relaciones más seguras y respetuosas.
Recomendaciones para fortalecer el derecho a decir NO como herramienta de autoprotección:
- Dé valor al NO cuando sea un límite legítimo. Cuando un niño expresa “prefiero no hacerlo”, escúchelo con atención y valide su derecho a sentirse seguro.
- Modele cómo se ponen límites. Los adultos también pueden decir “no quiero un abrazo ahora” o “prefiero no jugar en este momento”. El ejemplo es una lección poderosa.
- Explique cuándo un NO no puede aplicarse.
Si se trata de seguridad o convivencia, acompáñelo con claridad y calma: “Sé que no quieres, pero debo ayudarte porque es peligroso. Luego hablamos de lo que sentiste”. - Invite a buscar ayuda después de decir NO.
Recuérdeles siempre que después pueden acudir a un adulto de confianza para sentirse acompañados y protegidos.
Fortalecer el derecho a decir NO es una forma concreta de proteger a la infancia. No implica desconfianza, sino cultivar seguridad interior. No promueve rebeldía, sino respeto propio y ajeno. No genera miedo, sino claridad. Cuando niñas y niños saben que su voz tiene peso, también saben que pueden pedir ayuda cuando la necesitan. Esa certeza es uno de los pilares más sólidos de la prevención del abuso sexual infantil.
Recuerde, hablar de prevención del abuso sexual infantil es una tarea profundamente valiosa. No solo ayuda a reducir el sufrimiento de niñas y niños en el presente, sino que también aporta a la construcción de un futuro con adultos más libres, seguros y capaces de liderar una sociedad más justa y sana. Lo más importante es actuar: Escuchar, creer, reportar y proteger, puede salvar una vida.
En caso de sospechar una situación de presunto abuso sexual infantil, no dude en reportar:
- Instituto Colombiano de Bienestar Familiar: Línea 141, atencionalciudadano@icbf.gov.co
- Línea de Emergencias de Colombia: Línea 123
- Secretaría Distrital de Salud de Bogotá: Línea 106
Le invitamos a ver el segundo capítulo de Un Río de Preguntas, en el que abordamos el tema:

