En la cuenca alta del río Bogotá, en zona rural del municipio de Villapinzón en Cundinamarca y en límites con Úmbita, Boyacá, fue avistado un oso andino que, según la Corporación Autónoma Regional (CAR) corresponde a un oso juvenil que se desplaza de manera solitaria y ha sido observado realizando comportamientos naturales de alimentación sobre especies como el gaque y bromelias.
Frente a la preocupación de algunos habitantes que hicieron un llamado a las autoridades por el avistamiento del oso, la CAR hizo un llamado al cuidado y protección del animal resaltando que esta especie no presenta comportamientos de caza de ganado, dado que su dieta es mayoritariamente herbívora. Cuando consume restos de animales, lo hace en condición de carroñero, atraído principalmente por la disposición inadecuada de animales muertos en áreas boscosas.
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Alfred Ignacio Ballesteros, director de la CAR de Cundinamarca, resaltó las prácticas que pueden hacer que los osos se vean atraídos y que incremente la probabilidad de interacciones negativas entre la fauna silvestre y los humanos.
“Durante las visitas y diálogos sostenidos en territorio, se evidenció que en algunas veredas los animales domésticos muertos son abandonados en zonas de bosque por desconocimiento sobre su manejo adecuado. Esta práctica, sumada a la entrega intencional de alimentos al oso, como frutas, residuos orgánicos o restos de animales”, especificó.
De la misma manera, la CAR fue enfática en señalar que el oso andino no constituye una amenaza para las personas y únicamente puede reaccionar de maneras defensivas si se siente acorralado o en riesgo.
“La presencia del oso en estos sectores responde al uso de su corredor biológico natural, el cual se ha visto progresivamente reducido por el avance de la frontera agrícola y pecuaria”, explicó Ballesteros.
¿Qué está haciendo la CAR para proteger esta especie?
La CAR instó a los habitantes del sector a proteger la especie y reiteró que la caza o persecución del oso constituye una infracción ambiental y representa un riesgo para la especie y para el equilibrio de los ecosistemas andinos.
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Así mismo, con el apoyo de Corpochivor, la Corporación implementará una estrategia para la protección y defensa de la especie, la cual incluye espacios de sensibilización y capacitación con los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las veredas, para aclarar que el oso no representa una amenaza y que se puede llevar una convivencia sana con la fauna silvestre.
Finalmente, la CAR contempla la puesta en marcha de un sistema de seguimiento a esta especie a través de cámaras trampa en las zonas donde se han registrado conflictos, además del impulso de acciones preventivas relacionadas con la adopción de buenas prácticas ganaderas por parte de los dueños de los predios ubicados en áreas colindantes con el corredor biológico del oso.

