La magia del clown terapéutico: cuando jugar y reír también puede ayudar

Aunque el humor ha estado relacionado con el bienestar desde hace mucho tiempo, el clown terapéutico como práctica profesional en hospitales comenzó a desarrollarse principalmente en la década de 1980.

¿Sabías que jugar, reír y hacer malabares también puede ayudar a enfrentar momentos difíciles?

¿Te imaginas que una nariz roja, una canción, unos malabares o un juego puedan hacer que una estancia en el hospital sea un poquito más llevadera? Eso es parte del trabajo de los clowns terapéuticos, artistas que utilizan el humor, la imaginación y el juego para acompañar a personas en diferentes situaciones.

¿De dónde viene?

Uno de los momentos más importantes de esta historia ocurrió en 1986, en Nueva York, cuando el artista Michael Christensen, uno de los fundadores del Big Apple Circus, realizó junto a otro clown una presentación para niños y familias en un hospital. Su espectáculo hacía una parodia de diferentes situaciones de la vida hospitalaria y tuvo una respuesta muy positiva.

A partir de esa experiencia nació la Clown Care Unit, un programa que llevó a artistas profesionales a hospitales para interactuar con los pacientes a través del humor y el juego.

Ese mismo año también comenzó en Canadá otra experiencia importante. La artista Karen Ridd llevó a su personaje, ‘Robo’, al Hospital Infantil de Winnipeg. Su propuesta se convirtió en uno de los primeros programas de clown terapéutico y se integró a espacios de acompañamiento para niños hospitalizados.

Desde entonces, esta práctica se ha extendido a diferentes países y ha adquirido distintas formas. Por eso puedes encontrar nombres como clown hospitalario, clown médico o clown terapéutico, dependiendo del lugar y del modelo de trabajo.

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¿Qué hace un clown terapéutico?

Ahora viene la parte divertida: un clown terapéutico no tiene un guión que deba seguir de principio a fin. Gran parte de su trabajo consiste en observar, escuchar y descubrir qué puede funcionar con cada persona.

Puede utilizar:

  • Juegos e improvisación: para crear momentos de participación y diversión.
  • Música y canciones: para interactuar y cambiar el ambiente.
  • Malabares y elementos de circo: para llamar la atención y sorprender.
  • Globoflexia: para crear figuras y compartir una actividad.
  • Historias y personajes: para estimular la imaginación.
  • Humor: para generar momentos de alegría y disminuir la tensión.
  • Expresión corporal: porque un gesto, una mirada o un movimiento también pueden contar una historia.

Y hay algo muy importante a resaltar y es que no todas las personas tienen que reírse. El clown debe respetar los tiempos, los gustos y los límites de quien tiene enfrente. A veces participar en un juego será suficiente y, en otras ocasiones, simplemente observar también puede ser una forma de conectar.

¿Por qué puede ser importante?

Pasar por un hospital, enfrentarse a un procedimiento médico o permanecer varios días lejos de casa puede generar miedo, ansiedad o estrés, especialmente durante la infancia.

Por eso, diferentes investigaciones han estudiado qué ocurre cuando los clowns acompañan a niños durante experiencias médicas. 

Una revisión y metaanálisis publicada en 2023, que reunió 18 estudios, encontró una reducción significativa de la ansiedad en niños que estuvieron acompañados por clowns durante diferentes procedimientos médicos. También encontró una reducción de la ansiedad en sus padres.

Otros análisis han encontrado resultados similares frente a la ansiedad y algunos indicadores de dolor, aunque los investigadores también señalan que la calidad y las características de los estudios varían. Por eso, el clown se entiende como una herramienta complementaria de acompañamiento, no como un reemplazo de los tratamientos médicos.

Más que hacer reír

El clown terapéutico busca crear un momento diferente dentro de un contexto que puede resultar difícil. Una habitación puede convertirse en un escenario, un globo puede transformarse en un animal y un procedimiento cotidiano puede dar paso, por unos minutos, a un juego.

Además, el encuentro no tiene que ser igual para todos. Un niño puede querer cantar, otro puede preferir mirar los malabares y alguien más puede simplemente conversar con el clown.

La clave está en crear un espacio de confianza, juego y expresión, respetando siempre a la persona y el lugar en el que se desarrolla la actividad.

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Conoce a Mia y a Rosita

En #ModoYo puedes conocer a Mia, una niña de 10 años que creó a Rosita, su personaje de clown. A Mia le gusta pintar, cantar, hacer malabares y estar cerca de los animales. A través de Rosita puede explorar otra forma de expresarse, jugar y compartir alegría con otras personas.

Durante el capítulo, Rosita se prepara para uno de sus grandes retos que es mantener en equilibrio tres platos chinos mientras realiza diferentes movimientos. También participa junto a otros clowns en una jornada con niños y adultos mayores, donde utiliza globos, música, juegos y mucho humor.

Pero Rosita tiene un significado todavía más especial. Mia eligió ese nombre pensando en su abuelita Rosa, a quien siempre ha llamado Rosita y con quien tiene un vínculo muy importante.

Descubre el #ModoYo de Mía, conoce a Rosita y acompáñalas en este capítulo, donde el clown, el circo y las ganas de hacer felices a los demás se convierten en protagonistas.

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