Un recorrido por el Mirador de los Nevados, entre naturaleza y memoria

En lo alto de Suba hay un parque que reúne naturaleza, memoria muisca y una de las mejores vistas de Bogotá.

En lo alto de Suba hay un parque que reúne naturaleza, memoria muisca y una de las mejores vistas de Bogotá.

En lo alto de Suba, entre senderos, árboles y miradores, se encuentra el Parque Distrital de la Montaña Mirador de los Nevados. Este espacio está ubicado a 2.682 metros sobre el nivel del mar y cuenta con seis hectáreas dedicadas a la conservación y la educación ambiental.

El recorrido comienza en el parque principal de Suba y asciende hacia los cerros. Al llegar, el paisaje permite alejarse por unos momentos del movimiento de la ciudad y conocer un ecosistema característico del bosque andino.

Pero el lugar que hoy recibe visitantes tiene una historia que se remonta mucho más atrás.

Un territorio con historia

Antes de convertirse en parque, estos terrenos fueron utilizados como cementerio indígena, finca y fuente de agua para Suba. A partir de 1950, el espacio comenzó a funcionar como cantera para la extracción de materiales destinados a diferentes obras.

Durante ese proceso fueron encontrados restos asociados a un cementerio muisca. Este hallazgo hizo que el lugar adquiriera también una dimensión relacionada con la memoria y el reconocimiento de la cultura ancestral.

Después de décadas de explotación, comenzó un proceso de recuperación que permitió transformar el antiguo espacio de extracción en un escenario para la conservación, la educación ambiental y el reconocimiento de la historia del territorio.

En 2001, el lugar abrió como parque y desde entonces se ha consolidado como uno de los espacios naturales que hacen parte de la oferta ambiental de Bogotá.

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Entre bosque andino y tradición muisca

La historia muisca también está presente en diferentes elementos del recorrido. Plazoletas, senderos y obeliscos llevan nombres relacionados con esta cultura, como Bochica, Bachué y Suá.

El parque también permite acercarse a algunas tradiciones agrícolas mediante la recuperación de variedades de papa nativa. Allí se conservan cerca de diez variedades, un ejercicio que busca reconocer la diversidad de este alimento y su importancia para las comunidades.

Durante la caminata aparecen especies características del bosque andino, entre ellas robles, arrayanes y alisos. También es posible observar diferentes especies de aves y otros animales que encuentran en este ecosistema un espacio para habitar.

Estos fragmentos de bosque cumplen además una función ambiental para la ciudad, pues contribuyen a la regulación del clima y hacen parte de los ecosistemas que ayudan a mantener el suministro de agua.

Una vista diferente de Bogotá

El recorrido por el parque también conduce hasta uno de sus principales atractivos: el mirador que le da nombre.

Cuando las condiciones del clima lo permiten, desde este punto pueden observarse algunos de los nevados de la cordillera Central, entre ellos el Nevado del Ruiz, Santa Isabel y Tolima.

La caminata hasta los puntos de observación es relativamente corta y permite encontrar diferentes perspectivas de Bogotá entre la vegetación.

Así, un antiguo cementerio indígena y una cantera terminaron dando paso a un espacio dedicado a la conservación y la educación ambiental. El Mirador de los Nevados reúne en sus senderos parte de la historia de Suba, la memoria muisca y la riqueza natural de los cerros.

El parque está abierto todos los días de 6:00 a. m. a 5:00 p. m.

*Contenido financiado por el Fondo Único de TIC.

*Foto: Alcaldía de Bogotá

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