La falta de lluvias y los bajos niveles de las fuentes de abastecimiento llevaron al municipio a mantener la alerta naranja. La Alcaldía advierte que, si no se presentan nuevas precipitaciones y no aumenta el ahorro, el agua disponible podría alcanzar para entre 15 y 20 días.
Para miles de habitantes de Facatativá, la escasez de agua dejó de ser una advertencia y se convirtió en una situación cotidiana. En diferentes sectores del municipio, los cortes del servicio pueden extenderse entre 12 y 24 horas, mientras las familias buscan la manera de almacenar el recurso y aprovechar cada litro que llega.
“No tengo agua ni para hacer un tinto en la casita”, contó una habitante durante uno de los recorridos realizados en medio de la emergencia. Otros vecinos explicaron que llevan semanas enfrentando dificultades para acceder al servicio y que ahora dependen, en algunos sectores, de los carrotanques enviados para atender el desabastecimiento.
Cuando estos vehículos llegan, las familias llenan canecas y otros recipientes para tener agua disponible durante las horas de suspensión. En algunos casos, incluso deben comprar bolsas de agua para preparar los alimentos.
La situación es todavía más compleja para quienes viven en las zonas altas del municipio. Algunos habitantes aseguran que deben desplazarse hasta sectores más bajos para recoger agua cuando llega un carrotanque y luego buscar la manera de llevarla hasta sus viviendas.
Una emergencia que también afecta a los negocios
El problema no se limita a las viviendas. Comerciantes y pequeños establecimientos también han tenido que modificar sus actividades ante la falta del recurso.
En barrios como San Antonio Alto, habitantes aseguran que llevan alrededor de 20 días enfrentando dificultades con el suministro. La ubicación de estos sectores, en zonas elevadas respecto a los tanques del municipio, hace que la distribución sea todavía más complicada.
Mientras esperan que regresen las lluvias, las familias han cambiado sus hábitos de consumo y buscan reutilizar o almacenar el agua disponible. Para quienes tienen niños pequeños, la situación representa una dificultad adicional.
Uno de los habitantes explicó que han tenido que recoger pequeñas cantidades de agua en diferentes recipientes para atender necesidades básicas, incluso las de su bebé.
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Las reservas están en niveles críticos
La situación que viven los habitantes está relacionada con la disminución de las fuentes que abastecen al municipio. Facatativá permanece en alerta naranja y las autoridades han advertido que, si las condiciones actuales continúan, el suministro podría mantenerse únicamente durante 15 a 20 días.
El alcalde Luis Carlos Casas explicó que esta proyección contempla tanto las aguas superficiales como las aguas provenientes de pozos profundos y depende de que la comunidad mantenga el ahorro del recurso.
Uno de los puntos más críticos es el embalse de Mansilla, que aporta cerca del 30 % del agua que consume Facatativá. En las imágenes difundidas desde la zona se observa la disminución del nivel del embalse y las marcas que muestran hasta dónde debería encontrarse normalmente el agua.
Menos lluvias y más presión sobre las fuentes
Las autoridades relacionan la emergencia con la ausencia prolongada de lluvias y las altas temperaturas. La CAR ha señalado que las precipitaciones en Facatativá estuvieron por debajo de lo esperado durante agosto, en un contexto asociado al fenómeno de El Niño.
A esta situación se suma otra preocupación señalada por la Administración municipal: las presuntas captaciones ilegales de agua en las zonas altas. Según el alcalde, se han identificado sistemas con motobombas y mangueras que estarían extrayendo agua de las fuentes que alimentan el sistema de abastecimiento. Estas denuncias, de acuerdo con sus declaraciones, fueron presentadas ante la Fiscalía y la CAR.
La Alcaldía sostiene que esta situación agrava el problema porque, además de la reducción natural de los caudales por la falta de lluvia, parte del agua estaría siendo retirada antes de llegar a las zonas bajas del municipio.
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Racionamiento y medidas para enfrentar la emergencia
Como respuesta inmediata, las autoridades implementaron un sistema de racionamiento por sectores. La apertura de válvulas se ha reducido y algunos barrios pueden permanecer entre 12 y 24 horas sin servicio, dependiendo de la zona.
La Administración también ha reforzado el llamado al ahorro y adoptó restricciones para actividades que utilizan agua potable. Entre ellas está la prohibición de lavar carros y motocicletas en la vía pública y la instrucción a los lavaderos para que no utilicen agua potable en estas actividades y recurran a agua adquirida en bloque.
El problema es que el ahorro alcanzado hasta ahora todavía está lejos de la meta planteada. La Alcaldía esperaba ahorrar alrededor de 50.000 metros cúbicos, pero el balance más reciente citado por medios nacionales señala que se habían logrado ahorrar aproximadamente 15.000 metros cúbicos.
También se han puesto en marcha alternativas para aumentar la disponibilidad de agua, entre ellas la perforación de nuevos pozos profundos y proyectos para ampliar la capacidad de almacenamiento. Sin embargo, las autoridades reconocen que estas obras no representan una solución inmediata para una emergencia que ya se siente en los hogares.
Por ahora, mientras la comunidad continúa recibiendo agua mediante carrotanques en algunos sectores y enfrenta jornadas de racionamiento, la principal medida disponible es reducir el consumo.
La crisis de Facatativá, así, tiene dos caras: la de las cifras que muestran el descenso de las reservas y la de los habitantes que deben guardar agua en canecas, modificar sus rutinas y esperar la llegada de un carrotanque para cubrir necesidades tan básicas como cocinar, bañarse o atender a sus hijos.
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