¿Y si nos volvemos accionistas de la música que nos gusta?
¿A dónde van las canciones “menos exitosas” de los artistas? O más bien, ¿qué tantos ingresos les generan a los artistas sus canciones “menos exitosas”? ¿Valdrá la pena todo el esfuerzo y la inversión para hacer un disco cuando los porcentajes de retribución son mínimos?
