Signos en red

Autor: Lala Ocampo

  • Vivir la FILBo en vivo, también es leernos

    Vivir la FILBo en vivo, también es leernos

    Se acabó la primera semana de FILBo 2026, una semana que estuvo llena de entrevistas asombrosas con escritoras y escritores venidos de muchos lugares; descubrimientos literarios, algunos de los cuales ya me llevé a la casa, otros que todavía me esperan entre los estands de la feria; y encuentros con personas a las que veo solamente una vez al año, cuando abril se acerca. Esas son las cosas que al final de cuentas motivan mi visita diaria a Corferias

    FILBo nació en 1988, el mismo año en el que nací yo. Así que en este 2026 llegamos al escalón 38 de una historia repleta de libros. Yo no me acuerdo de la primera vez que vine: es de esas cosas que aunque suceden con muchos meses de distancia se convierten, con el paso de los años, en un escenario cotidiano y familiar y se le olvida a uno cuando fue la primera vez que lo hizo. Supongo que eso les pasa a muchos que descubren en el quehacer laboral una pasión íntima y profunda como la que yo siento con los libros. Sé que he venido muchas, muchísimas veces, pero solo de manera reciente traslado gran parte de mi vida, durante los 15 días completos, a Corferias. Hay cosas que ya reconozco como parte de un ritual ferial: el sol que llega con los libros, pero solo en la primera semana, que en la segunda parece que Bogotá se entristeciera y regresan las lluvias; las filas infinitas: para entrar a la feria, para el pabellón del país invitado, para la firma de Mario Mendoza y del creador de contenido del momento; sentarnos en el piso, o en los pasillos para almorzar mientras otros pasan casi por encima con las bolsas llenas de libros. No me malinterpreten, no quiero romantizar nada, se agradecerían algunos espacios de descanso y unos buenos salones para sentarse a comer. 

    Pero entre tanto ritual y cosas cotidianas siempre hay sorpresas.

    La india como país invitado. Poco sé de la literatura de este lado del mundo, pero hay escritores reconocidos que han venido a colarse entre mi biblioteca y que esta semana pusieron a la literatura india en boca de todo el mundo: Kiran Desai, autora de La Soledad de Sonia y Sunny estuvo hablando con Pilar Quintana y Claudia Morales sobre mujeres, soledad y literatura, en una charla que puso en evidencia que las diferencias culturales no impiden que haya encuentros entre las narrativas de América Latina y Asia del sur. 

    También Krishna Candeth, presentó un libro con uno de los títulos más lindos que he leído “All stray Dogs go to heaven”, un libro sobre poder del amor, la amistad, la familia y la esquiva idea del hogar. No lo tengo, pero recorro los pasillos de la feria, buscándolo. La próxima semana les contaré si lo encontré.

    Mi favorita, Deepti Kapoor: les dejo esto para la otra semana porque se va a sentar a hablar con el querido Ricardo Silva Romero hasta el 1 de mayo, así que será una historia de la próxima semana. Pero quédese conectado. 

    Colombia, un sector editorial en expansión.

    Por el lado nacional hay varios escenarios que se han dado, escenarios que han puesto sobre la mesa cómo se encuentra un sector editorial abundante, que produce literatura desde diferentes miradas y rincones, pero que continua erigiéndose con multiplicidad de retos de frente.

    La escritora Diana Obando tuvo un espacio increíble con el escritor francés Benoît Coquil en donde estuvieron hablando sobre sus libros “Noche, Noche, Noche” y “Cositas”, ambas publicaciones de Tusquets. En este diálogo, las plantas enteogenas, el vínculo entre lo luminoso y lo oscuro, y los tránsitos entre el sueño y la vigilia fueron protagonistas. Pero ademas hablaron de María Sabina, uno de mis personajes favoritos de la historia latinoamericana. Googleenla y antojense de leer más sobre ella.

    Por otro lado, para irnos a un lugar un poquito más feliz, escuchamos a la ilustradora colombiana Sindy Elefante, en la celebración de los 10 años de su “Elefantes en el Cuarto” hablando con el ilustrador chileno, Fabián Rivas, con su libro “Estoy viejos” fue de las experiencias más divertidas de la semana. Una charla que vale la pena volver a ver para volver a reír. 

    Y por último, aunque recomiendo que exploren la playlist de Youtube de Canal Capital con todas las mejores charlas de esta semana, les comparto un recital de  poesía colombiana. Un ratito en la tarde del pasado Día Internacional del Libro en el que Camila Charry Noriega, Daniel Montoya, Ramón Cote, Francia Goenaga, Tania Ganitksy y Juan Afanador compartieron algunos de sus poemas propios. Recomiendo ponerlo como una suerte de podcast amoroso, un regalo para cada uno, mientras lavan la loza, barren la casa o solamente miran al infinito inspirándoselas en la poesía. 

    Creo que las palabras no alcanzan para contarles lo que es la experiencia viva de la feria. En este 2026 hablamos de “Escucharnos es leernos” y yo creo que visitarnos, también es leernos y a la FILBo hay que vivirla en la propia piel. Desde hace años, este espacio ha venido consolidándose como uno de los escenarios literarios más importantes a nivel latinoamericano. Y las razones son claras, 

    No puedo negar que al final de cada día hay cansancio, sobre todo porque las jornadas de quiénes hacen posible que esta feria y sus transmisiones existan son extenuantes y complejas. Yo me cansó, mis amigos de Canal Capital se cansan. He visto a todos mis compañeros parar solo al almuerzo y volver a recorrer la feria de un lado al otro como pájaros recogiendo hojas para construir el nido que es esta transmisión. Nos encontramos en los pasillos, nos saludamos con el brazo levantado y seguimos. No sabemos bien qué está haciendo el otro, pero a las cuantas horas aparece un reel nuevo en Instagram, un conversatorio nuevo colgado en el canal de YouTube y todo cobra sentido. 

    La feria es vertiginosa, pero es también una suerte de adicción. Mis días más felices del año.