Muchas historias se cuentan sobre la Copa del Mundo durante sus 23 ediciones, uno de los reconocimientos más importantes en el universo deportivo; entre robos inesperados, viajes imposibles y hazañas inolvidables, recopilamos algunas de las curiosidades más sorprendentes del torneo en sus casi 100 años.
El primer mundial de la historia: un viaje de 16 días en barco y una pelea por un balón
Antes del pitazo que dio inicio al primer mundial en Montevideo, la capital uruguaya en 1930, cuatro selecciones emprendieron una travesía en barco que partió desde Génova en compañía de los rumanos.
La primera parada del transatlántico italiano Conte Verde fue en Villefranche-sur-Mer donde abordaron los jugadores franceses, tres árbitros y el entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, quien llevaba en su equipaje el mayor tesoro del torneo, el trofeo.
Finalmente, a la travesía que duró 16 días se unieron los belgas y los brasileños, quienes subieron al navío en Barcelona y Río de Janeiro, respectivamente. Mientras navegaban a su destino los jugadores se ejercitaban en la cubierta del barco, incluso tenían tiempo de ocio en el cual disfrutaban de espectáculos musicales y humorísticos.
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Tras su arribo, la batalla no fue solo deportiva, Argentina y Uruguay tuvieron un desacuerdo durante la final que evidenció lo poco que se agradaban, ¿el motivo? Un balón, pues ninguno quería usar el del otro equipo, dado que antes de la competición habían decidido que cada uno jugaría con su propia pelota.
Rimet terminó con el conflicto al proponer que cada uno jugara una mitad del encuentro con su balón, de esta forma Argentina, ganó el primer tiempo (2-1) con la pelota que había importado de Escocia, mientras que la segunda parte fue de Uruguay con su balón traído de Inglaterra, obteniendo la copa y convirtiéndose en el primer campeón del mundo.
El trofeo escondido en una caja de zapatos y el día del Maracanazo
Tras el Mundial de 1938 donde Italia se coronó campeón, el mundo volvió a disfrutar del torneo de futbol hasta 1950, después de que la Segunda Guerra Mundial obligara a poner en pausa el Mundial durante 12 años.
Temiendo que el trofeo terminara en manos del ejército de ocupación, el vicepresidente de la FIFA, el italiano Ottorino Barassi, decidió esconderlo en el lugar menos pensado: una caja de zapatos debajo de su cama, así, el máximo tesoro del fútbol sobrevivió a la guerra.
Cuando por fin regresó la Copa del Mundo en 1950, Brasil recibió a 13 selecciones y se preparó para una fiesta que parecía tener un final escrito, pues los anfitriones venían de arrasar en la Copa América y llegaban al partido decisivo como favoritos absolutos.
Ante más de 170.000 personas en el recién inaugurado Maracaná, Uruguay silenció el estadio tras derrotar 2-1 a Brasil en uno de los partidos más recordados de la historia; la hazaña fue tan inesperada que terminó bautizada como el ‘Maracanazo’, una palabra que hasta hoy sigue provocando escalofríos en los aficionados brasileños.
La fase de clasificación estuvo llena de equipos que se retiraban y otros eliminados que ingresaban al torneo, uno de esos casos curiosos fue la India, que renunció a la cita orbital porque la FIFA no le permitió jugar descalza.
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El perro que salvó el Mundial al encontrar la Copa del Mundo
Cuatro meses antes de que iniciara el Mundial 1966 en Inglaterra, mientras iba a ser presentado en una exposición, en un giro raro de la trama, el trofeo Jules Rimet fue robado despertando una cacería en la que hubo notas de rescate, una recompensa, y un héroe de la historia de cuatro patas y una cola inquieta.
Pickles, un collie blanco y negro, pasó de recorrer las calles de Londres a convertirse en una estrella que incluso recibió comida gratis por un año y una medalla por su valía, todo después de olfatear un extraño paquete envuelto en periódico junto a un automóvil.
Tras dudar del contenido, su dueño, David Corbett, tomo coraje y rompió el envoltorio descubriendo que en su interior se encontraba el trofeo más importante del fútbol, aunque al principio dudaron sobre su historia considerándolo sospechoso, finalmente fue descartado, obteniendo reconocimiento por su hallazgo.
¡Dato extra! En 1983 el trofeo de la Copa del Mundo fue robado nuevamente en la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de Janeiro, aunque esta vez no tuvieron tanta suerte, pues todavía hay dudas sobre su paradero y qué paso con él.
Levantarla sí, quedársela no: el curioso destino de la Copa del Mundo
Levantar la Copa del Mundo es el sueño de cualquier futbolista, y en general de cualquier mortal, pero nadie, ni siquiera los campeones se quedan con ella, de hecho, tocar el trofeo auténtico es un privilegio reservado para muy pocos.
A diferencia del antiguo trofeo Jules Rimet, la copa actual solo acompaña a la selección ganadora durante la ceremonia de premiación y algunos actos oficiales, el original regresa a las vitrinas de la FIFA mientras los equipos reciben una réplica bañada en oro.
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Pelé, el rey que nadie ha podido destronar
En la historia de los Mundiales hay récords que parecen imposibles de romper, y uno de ellos lleva el nombre de Pelé, quien fue proclamado como único tricampeón de la Copa Mundial.
Con apenas 17 años, el brasileño irrumpió en Suecia 1958 y comenzó a construir una leyenda que continuó con los títulos de Chile 1962 y México 1970. Entre goles, asistencias y actuaciones memorables, ‘O Rei’ se convirtió en la figura más destacada de una selección brasileña que hizo del fútbol un espectáculo y consolidó a su país como el más ganador del planeta.
Han pasado más de cinco décadas desde aquella última consagración y nadie ha logrado igualar la hazaña, Pelé sigue siendo el único futbolista en levantar tres Copas del Mundo, una marca que comenzó con un adolescente que maravilló al mundo y un legado que continúa con un rey al que, hasta hoy, nadie ha podido quitarle la corona.
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