En barrios periféricos de Bogotá como Ciudad Bolívar, Usme y Kennedy, las bicicletas y triciclos adaptados funcionan como bicitaxis, transportando pasajeros en zonas con poca cobertura de transporte público.
Este servicio informal cubre recorridos cortos, conecta microterritorios urbanos y ofrece una opción de bajo costo frente a la frecuencia limitada de buses y TransMilenio.
Empleo y comunidad sobre ruedas
Más allá de transportar personas, este sistema genera empleo para muchas familias y fortalece la vida comunitaria. En algunos barrios, los propios conductores se organizan en pequeños grupos donde comparten experiencias y técnicas para mejorar la prestación del servicio.
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Al cubrir el “último tramo” de los desplazamientos, los bicitaxis permiten que estudiantes, trabajadores y adultos mayores tengan acceso a un transporte rápido, asequible y cercano. Para quienes viven en zonas alejadas o con calles difíciles de recorrer, se ha convertido en una opción práctica y cotidiana.
Aunque se trata de un servicio informal, su uso sigue creciendo porque combina economía, cercanía y adaptabilidad, ocupando un espacio que el transporte tradicional no siempre puede cubrir. Para muchos, los bicitaxis son más que un medio de transporte, son una solución a los desafíos de moverse en la ciudad.

